Hay fotos que se repiten en cada viaje: la mano sumergida en las aguas de las salinas, los pies descalzos en aguas cristalinas, el musguito que cubre un tronco en la espesura del bosque o la selva y hasta los brazos extendidos al cielo desde la cima de una montaña donde el vacío es el todo. Al paisaje, guardarlo en la memoria; a la sensación, en el alma. Para renovar y recordar cada vez que lo cotidiano intenta atraparnos.
Pero es más, mucho más. La ilusión de un viaje comienza cuando surge la idea, la emoción de elegir, el lugar, el bolso, la ropa de abrigo. Emoción de ser dueños y dueñas de nuestro tiempo libre. De las vacaciones y del descanso, ese derecho a veces olvidado, negado o preso de la precariedad. En nuestra pandemia, el mundo eligió salir a disfrutar de la naturaleza y la motivación se convirtió en la tendencia que moviliza al turismo hoy. Quizás como un renacer. Como cada abril en nuestro aniversario. Y en ese salir, en ese renacer diario que aprehendimos, nos encontramos en este Tiempo, que también es Tiempo de Viajes.
Llega un nuevo contenido, otra propuesta más para las lectoras y los lectores de nuestra comunidad. Porque el descanso y las vacaciones también son un derecho de todas y todos.

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