“Hay periodistas de pluma fácil”, dijo en abril de 1996 el por aquel entonces presidente Carlos Menem. De esta manera «explicó” a los medios por qué crecían las denuncias públicas por fusilamientos policiales. “En los meses siguientes, la tesis fue reforzada por el jefe de la Policía Federal, comisario Adrián Pelacchi, y por el ministro del Interior y responsable de las fuerzas de seguridad federales, Carlos Vladimiro Corach, que agregó una frase en la que resonó la voz de Videla respondiendo sobre los desaparecidos: ‘¿Dónde están los nombres?’.”

Así comienza la introducción del extenso archivo de casos de gatillo fácil y muertes de personas en calabozos, que actualiza cada año la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI). En diciembre de 1996, presentó en Plaza de Mayo el primer relevamiento de Personas Asesinadas por el Aparato Represivo Estatal, con un total de 262 casos desde el regreso de la democracia. Este viernes, en la misma Plaza, y en el marco de sus 30 años contra la represión policial, la CORREPI dio a conocer los datos del último relevamiento: La primera causa de muerte en manos del aparato represivo del estado se produce dentro de un calabozo. Los asesinatos en cárcel, comisaría o bajo custodia, representan el 50,99% de los asesinatos, alcanzando 4.165 muertes por diferentes razones. Respecto a los casos de gatillo fácil, en nuestro país, hubo 2.877 asesinatos en manos de las fuerzas de seguridad, que representa el 35,22% de los fallecimientos.

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Muy alejado de estos hechos, pero no menos preocupante, se encuentran las víctimas  por intrafuerzas o intrafamiliar. “En el caso de intrafuerzas es cuando entre dos policías uno mata al otro o un policía mata a un prefecto y viceversa, todos esos casos están explicados en los listados”, explica a Tiempo María del Carmen Verdú, titular de la CORREPI. “De los intrafamiliares, muchos de los que tienen víctimas mujeres son femicidios, y también hay femicidios relacionados, por ejemplo cuando el policía mata a la nueva pareja o a alguien que intenta defender a la mujer. Dentro de los intrafamiliares tenés casos inversos de mujeres que matan a sus maridos, novios, amantes, etc.”, suma. Esos asesinatos representan el 8,03% del total de casos desde la vuelta de la democracia con 656 personas asesinadas.

El informe se completa con el resto de las modalidades: Respecto a personas muertas en otras circunstancias hubo 256; asesinadas durante una movilización o protesta social 92; y en causas fraguadas o consecuencia de otros delitos, un total de 82 asesinados.

“Hay cuatro casos que son anteriores a 1989 de los que tenemos nombre completo y lugar y algún otro dato, pero no sabemos con exactitud cuál fue la modalidad ni la forma de la muerte, aunque sí ocurrieron en manos de las fuerzas de seguridad, pero no sabemos si fue en una comisaría, en una calle o en dónde. Esos cuatro casos no están en la lista pero los sumamos a los datos finales”, explica Verdú.

La edad es otro dato que resalta quienes son las víctimas principales de las fuerzas de seguridad. El 38% de ellas son jóvenes entre 15 a 25 años de edad y el 23% personas de 26 a 35 años. En tercer lugar son víctimas de las cuales se desconoce su franja etaria y ocupa también el 23%. Le siguen las personas asesinadas de entre 36 a 45 años que representan el 8% del total; más de 45 años de vida el 7%; y menores de hasta 14 años, el 2%.

Femicidios de uniformes

Según el informe de la CORREPI, los dos primeros casos registrados se remontan a 1992, y hasta la fecha se registran 423 femicidios sobre un total de 722 víctimas mujeres. Esa cifra convierte los ‘femicidios de uniforme’ en la primera causa de muerte de mujeres en manos del aparato represivo estatal. Además, hubo 51 ‘femicidios relacionados’. Casi un tercio de los femicidios relacionados tienen niños y niñas como víctimas. “En el caso de las personas trans y travestis, encontramos la gran dificultad de que, en los reportes oficiales, especialmente de personas muertas en lugares de detención, pero también en casos de fusilamientos”, señala el informe, “se consignan los nombres de los documentos de identidad. Así, aunque sabemos que son más, sólo parecen registradas como tales 11 casos de transfemicidios y travesticidios cometidos por miembros de las FFSS”.

Algunos datos que integran el último informe de la CORREPI, que en las próximas se podrá bajar de la web oficial de la Coordinadora.

La mayor cantidad de casos se produjeron durante el macrismo

Durante el gobierno nacional de Mauricio Macri, las fuerzas represivas del Estado, cometieron la mayor cantidad de asesinatos, un 24% del total desde el regreso a la democracia: “En el macrismo lo que aumentaron muchísimo fueron los casos en lugares de detención porque creció mucho la población carcelaria, éste es un rasgo distintivo de la gestión de Macri”, señala a Tiempo Valeria Mustón de la Correpi, y detalla que alrededor del 70% de las personas que estaban detenidas no tenían condena. “Durante el macrismo hubo una muerte cada 19 horas y el mayor porcentaje ocurrió en cárceles y comisarías”, agrega. Cabe destacar que desde el 10 de diciembre de 2015 hasta el 15 de noviembre de 2019, hubo un total de 1.833 personas asesinadas por el aparato represivo del Estado. En apenas 1.435 días de gobierno, esa cifra, hasta 2019, representa casi el 26% del total de muertes desde diciembre de 1983.

Los asesinatos de la Policía de Larreta

Respecto al distrito porteño, la Policía de la Ciudad cuenta con 25 mil efectivos, el informe advierte que esta cifra triplica a “la cantidad recomendada por la ONU cada 100.000 habitantes”, y que “es más letal, proporcionalmente a la cantidad de efectivos, que su par bonaerense”. El documento detalla que: “De las 121 muertes cometidas por la policía del PRO en sus casi cinco años de existencia, más de la mitad (79) se cometieron fuera de CABA, lo que refuerza nuestro reclamo por prohibir el uso del arma fuera del horario del servicio o de civil”.

Durante la gestión de Alberto Fernández

En dos años de gobierno, el promedio de asesinatos en manos de las fuerzas de seguridad bajó, aunque, aclara Mustón, que la comparación con el macrismo aún no es válida porque se coteja un gobierno que duró 4 años con uno que recién va por su segundo año de mandato, “no sabemos si estos números pueden crecer o bajar más el promedio. Lo que si tenemos claro es que los casos de gatillo fácil bajaron durante la actual presidencia, porque se redujo la circulación producto del confinamiento, aunque en este último mes hemos tenido una seguidilla de casos en pocas semanas”.