El 10 de diciembre de 2019, Alberto Fernández aseguró en su discurso de asunción presidencial que los medios se transformarían en herramientas pedagógicas para complementar los procesos existentes, y así mejorar el rendimiento escolar. “Más y mejor educación para todos y todas”, sintetizó. Probablemente, el presidente jamás imaginó el escenario que tendría por delante apenas tres meses después y que pondría en valor el papel de los medios públicos en la sociedad.

El desembarco de la pandemia de COVID-19 y la suspensión preventiva del dictado de clases presenciales para evitar la propagación del virus entre los estudiantes, abrió el juego para recuperar -a contrarreloj- el protagonismo de los medios estatales a través de un proyecto que nuclea recursos televisivos, radiofónicos, prensa escrita e Internet. En una misma sintonía, la TV Pública, Canal Encuentro, Pakapaka, DEPORTV, Radio Nacional, la agencia de noticias TELAM y la plataforma digital Cont.ar se pusieron al servicio de los dos pilares en los que se basó la política para los medios estatales durante la cuarentena: plan de contenidos de índole educativo y calidad informativa en un sistema multipantalla.

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PROGRAMACIÓN DE EMERGENCIA. Las nuevas demandas de la sociedad obligaron a reestructurar la grilla de contenidos ponderando el clásico propósito de los medios públicos: educar, informar y entretener, en ese orden. Apenas se decretó el cierre de las escuelas, el Ministerio de Educación de la Nación puso en marcha el Programa Seguimos Educando

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Seguimos Educando se compone de 14 horas diarias de teleclase, un formato que recrea la situación del aula, combinando la presencia de conductores (periodistas, artistas o científicos) y docentes de diversas áreas curriculares con material audiovisual de archivo. “Uno de los primeros objetivos era devolverle a los canales su razón de ser. Sabemos que la escuela no puede reproducirse fuera de la escuela porque lo que la construye es el vínculo pedagógico, es decir, la relación con los otros. Por eso, la presencia de los maestros en el piso nos parecía fundamental”, sostiene Jésica Tritten, Gerenta General de Contenidos Públicos Sociedad del Estado.

Además de Seguimos Educando, la pantalla del viejo Canal 7 estrenó Publicados, una respuesta rápida que pretende colaborar en la reactivación de los procesos productivos de los emprendedores en tiempos de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). Desde las señales educativas se destaca Corona-dudas, la serie de once micros de Pakapaka que responde a las preguntas de chicos y chicas sobre el virus, y Movete Argentina de DEPORTV que nació como una propuesta de ejercicios físicos para los adultos mayores.

En esta búsqueda de revalorizar el lugar de las emisoras educativas estatales, la reincorporación de Pakapaka en el abono básico de Cablevisión (que había sido eliminada de la grilla del principal prestador de televisión paga en 2018) es una perlita de este contexto. “Necesitábamos que Pakapaka volviera al básico sino iba a haber un montón de chicos que se iban a perder los contenidos educativos”, afirma Claudio Martínez, Subsecretario de Medios Públicos. La inclusión de Pakapaka en el paquete básico de los operadores de televisión por suscripción está garantizada por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y se inscribe en el reconocimiento de la comunicación audiovisual y de los canales educativos públicos como instrumentos para el pleno ejercicio de ese derecho.

Por su parte, Radio Nacional y sus 49 estaciones federales no quedaron excluidas de la intención de reinventar los medios. A las 7 horas diarias dedicadas a la programación de Seguimos Educando, se suman los podcast educativos creados desde las repetidoras provinciales. “El proyecto de radio es muy plural y genera más cercanía. Necesitamos gente que condujera a los maestros pero que tuviera idea de radio, por eso convocamos a conductores de radio que fueran reconocidos”, apunta Martínez.

EL NETFLIX PÚBLICO Y GRATUITO

Una de las aristas fundamentales de la estrategia comunicacional del gobierno nacional es la plataforma de streaming, Cont.ar, que al igual que lo que viene siendo una tendencia en el mercado de las OTT, tuvo un crecimiento exponencial durante la explosión de la emergencia sanitaria global. Las cifras son elocuentes: según los datos oficiales, actualmente tiene 200 mil visitas frecuentes mientras que en febrero apenas pasaban los 37 mil. Ese mes se habían registrado casi 6 mil nuevos usuarios y en marzo superaron los 42 mil, lo que representa un incremento del 603 por ciento. En los últimos dos meses, Cont.ar firmó 8 convenios integrales con distintos organismos públicos y privados que le permitió subir 95 contenidos nuevos en la plataforma, principalmente cine argentino, documentales y series de ficción. Para fines de mayo, supera las 3.500 horas de contenido, equivalente a 800 títulos alojados aproximadamente, provistos en su mayoría por las señales educativas y el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (BACUA).

En tiempos donde la industria audiovisual está paralizada, Cont.ar puso al aire Terapia en Cuarentena, la primera ficción original de la plataforma y única producción realizada en el marco del ASPO. Es una comedia de 8 capítulos que refleja el vínculo de una terapeuta con cuatro de sus pacientes que continúan con sus sesiones virtuales. “En este momento hay 5.000 actores desocupados y le dimos trabajo a 5, es un 1 por 1000. Nuestra intervención económica es mínima, pero el programa tiene la carga de lo simbólico, de generar un clima de época”, precisa Martínez. En la misma línea, Juan Pablo Gugliotta, Director de Cont.ar, asegura que “se respetaron los protocolos de seguridad y salud pública. Los actores reciben en su casa un kit con los dispositivos para grabarse y a través de un sistema que permite el acceso remoto, son guiados por los técnicos y la directora de arte sobre el mejor lugar para colocar la cámara y el micrófono”.

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COMBATIR LA INFODEMIA

Desde que comenzó la crisis por el COVID-19, los medios estatales también buscan dar respuesta a la avidez informativa de la ciudadanía. Para combatir la proliferación de noticias falsas, la agencia TELAM creó la aplicación Confiar, una caja de herramienta que tiene como objetivo contribuir al chequeo y la veracidad de la información que circula en torno al virus.

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A más de dos meses de iniciado el aislamiento, las líneas de acción implementadas para los medios estatales tienen una orientación clara: recuperar una reputación históricamente socavada por las disputas políticas. Lo disruptivo de este proyecto vale doble si se toma en cuenta que no existen experiencias previas que funcionen como referentes. En países como España, donde la escalada del brote de COVID-19 empezó 60 días antes que en Argentina, los contenidos pedagógicos llegaron a la pantalla de RTVE una semana después. Ni calco ni copia, el despliegue de contenidos de los medios de propiedad estatal avanza en una producción “ad hoc”. Pero el mañana está cargado de incertidumbre y nadie sabe si la lluvia podrá lavar todos los males. El fortalecimiento de los medios estatales -cuya falta de sostenibilidad a mediano y largo plazo es uno de sus rasgos distintivos- es un desafío más allá de lo que dure la pandemia.