El futbolista del club Boca Juniors, Eduardo “Toto” Salvio, atropelló a su exesposa luego de una presunta discusión que mantuvieron frente al edificio donde reside el deportista, en el barrio porteño de Puerto Madero, informaron fuentes policiales.

El hecho se registró en cerca de las 0.50 de la madrugada de este jueves en la calle Azucena Villaflor y Juana Manso.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Según expresaron las fuentes a Télam, la exesposa del futbolista, identificada como Magalí Aravena, fue atendida por una ambulancia del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) a raíz de un impacto que sufrió en sus miembros inferiores.

La mujer expresó a los efectivos de la Comisaría Vecinal 1 E que, minutos antes había sido atropellada por su expareja, quien luego se dio a la fuga.

Aravena manifestó que, luego de estar casada una década con Salvio, de común acuerdo decidieron separarse, por lo que ella se fue a vivir con sus dos hijos a la localidad bonaerense de Olivos.

El miércoles por la noche, con la intención de hablar con el deportista, la mujer se acercó a la casa que compartían en Puerto Madero y al llegar, observó a Salvio dentro de su automóvil Mercedes Benz A250 color negro acompañado de una mujer.

Según declaró la mujer, se paró frente al vehículo y fue allí cuando el futbolista avanzó y la impactó en su pierna derecha, lo que le provocó una caída.

En ese momento, Salvio dio marcha atrás y escapó del lugar, indicaron las fuentes.

La mujer fue atendida y se constató que sufrió un “traumatismo por flexión en el miembro inferior derecho”.

La fiscalía a cargo del Área de Flagancia Este de la Ciudad de Buenos Aires, dispuso que la mujer fuera trasladada a la oficial de violencia de género para tomarle la denuncia y ordenó que se le asigne un botón antipánico, además del relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona.

Sobre el futbolista se indicó que vehículo en el cual se trasladó posee una alerta para ser detenido.

Las sanciones que prevé el protoloco de violencia en Boca

Salvio, de 31 años, se expone a sanciones como la «amonestación, suspensión, cesantía y expulsión» de Boca Juniors, según lo previsto en el protocolo elaborado por el Departamento de Inclusión e Igualdad del club.

El hecho que protagonizó encuadra dentro del Protocolo de Prevención y Acción Institucional que Boca aprobó en septiembre del año pasado por impuso de la titular del Departamento de Inclusión e Igualdad, Adriana Bravo, hoy también vicepresidenta tercera de la entidad.

Esa norma, «contempla todos los hechos de violencia en razón de género que se produzcan dentro de las instalaciones del club o que afecten a éste, como así también todas las personas, sin necesidad de distinguir el tipo de modalidad que los vincule con la institución».

El protocolo regula «los comportamientos, acciones, omisiones y conductas realizadas por sus autoridades, dirigentes, asociados, asistentes, invitados, participantes, deportistas, auxiliares, empleados/as, terceros/as que presten servicios permanentes o temporales, gratuitos u onerosos, que colaboren con la institución, que se encuentren en la institución o en cualquiera de los ámbitos de aplicación y/o cualquier otra persona que se reconozca afectada en el ámbito de la institución o que afecten al mismo».

Las situaciones de violencia reconocidas por ese reglamento alcanzan el ámbito físico, psicológico, sexual, económico y patrimonial y simbólico.

Entre las modalidades de violencias especificadas, contempla una que encuadraría con el episodio protagonizado en los primeros minutos del día de hoy por Salvio, que es la prevista en el artículo 6, inciso G: «Violencia contra las mujeres en el espacio público: aquella ejercida contra las mujeres por una o más personas, en lugares públicos o de acceso público, como medios de transporte o centros comerciales, a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con connotación sexual, que afecten o dañen su dignidad, integridad, libertad, libre circulación o permanencia y/o generen un ambiente hostil u ofensivo».

La activación del protocolo requiere de la presentación de una denuncia ante el Departamento de Inclusión e Igualdad del club, sin necesidad de que se replique en el ámbito judicial, según lo dispuesto en Boca.

Una vez producida, el Departamento de Inclusión e Igualdad deriva a la persona denunciante a un equipo interdisciplinario creado especialmente para el caso a los fines de una escucha activa y presencial.

Cumplida esa etapa, Boca puede iniciar un sumario contra la persona denunciada o archivar el caso. Si hubiere sumario, la resolución quedará a cargo del Tribunal de Disciplina del club, que deberá tener por parte al Departamento de Inclusión e Igualdad.

«Ante la inobservancia de este Protocolo por los responsables de su implementación, la persona que manifestó la violencia en razón de género podrá presentarse ante la Comisión Directiva de la Institución personalmente, por escrito o por correo electrónico manifestando el incumplimiento respectivo, quienes deberán exhortar al Departamento de Inclusión e Igualdad al cumplimiento del Protocolo», concluye la norma.

Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463