El enemigo silencioso. Así llaman los especialistas del Hospital de Clínicas al monóxido de carbono (CO), que esta temporada tiene un accionar aún más peligroso, por el confinamiento. Apuntan que la llegada del invierno, con sus bajas temperaturas, obliga a calefaccionar los ambientes. En cuarentena, cuando debemos quedarnos en casa, aumenta el riesgo de intoxicación por la mala combustión en artefactos que funcionan a gas, carbón, kerosene y leña. Y no es un tema menor: más de 200 personas mueren cada año en la Argentina por esta causa.

“El monóxido de carbono es altamente venenoso”, advierte el doctor Eduardo Scarlato, jefe de la División Toxicología del Clínicas, lugar de referencia en el tratamiento de estas patologías. “Es un gas imperceptible, no puede olerse, no irrita los ojos ni produce tos. Se produce por la mala combustión del oxígeno y cuando se lo inhala en grandes cantidades, por acumulación en el ambiente, puede llevar a la pérdida de conocimiento, asfixia e incluso provocar un paro cardio-respiratorio”, explica.

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Esta semana el tema volvió a estar en consideración a partir de lo sucedido con la actriz María Fernanda Callejón y su familia, intoxicados el sábado, y ya fuera de peligro. Por año, el Sistema nacional de Vigilancia de la Salud registra unos 2600 casos. Los síntomas de intoxicación por CO pueden ser dolor de cabeza, náuseas, vómitos, confusión, visión borrosa, problemas de coordinación en la marcha, palpitaciones y respiración agitada. “La persona intoxicada puede presentar una fuerte coloración rosada que suele confundirse con buen estado de salud o calor cuando, en realidad, es producto de la acción del gas en la sangre”, indica Scarlato.

Se estima que cada año mueren alrededor de 200 personas en nuestro país como consecuencia de la intoxicación por monóxido de carbono a partir del mal funcionamiento de cocinas, calefones, estufas y demás artefactos de uso doméstico. Este invierno, el aislamiento obligatorio encendió más alarmas entre los profesionales que tratan el tema. El encierro prolongado puede llevar a más intoxicaciones. Sólo en la primera semana de este invierno ya se habían registrado 80 casos. «Estar confinados en nuestra casa aumenta las posibilidades, sin perder de vista la importancia distanciamiento social –continúa Scarlato–. Esto hace que estar en nuestras casas nos vuelva más vulnerables, debemos redoblar los esfuerzos para no tener este tipo de problemas, controlar las estufas, evitar los braceros y hacer circular el aire».

«Durante el contexto de aislamiento el aire se vuelve más viciado y aumenta las probabilidades de contagio, pero también crece el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono por el tiempo de exposición en espacios cerrados o mal ventilados», añade Valeria El Haj, directora médica nacional de OSPEDyC.

La consulta periódica a un gasista matriculado, la adecuada ventilación de los ambientes en donde se produce la combustión, la precaución de calefaccionar las viviendas solo durante el día y el apagado de los artefactos como estufas a kerosene y salamandras durante la noche, son otras medidas que enfatizan los especialistas.

Desde Naturgy mencionaron que si no se efectúa el mantenimiento anual, es posible que el aparato no funcione de manera eficiente y, en algunos casos, esto podría causar una exposición peligrosa al monóxido de carbono. E hicieron hincapié en «verificar el cierre correcto de las canillas de agua caliente, especialmente durante la noche, para evitar el funcionamiento continuo de calefones y termotanques. Los calefones, estufas infrarrojas, catalíticas o de llama abierta deben tener ventilación adecuada mientras están en uso, de acuerdo con las especificaciones del fabricante. Mantenga las salidas de aire y chimeneas libres de desechos. Estos pueden obstruir las líneas de ventilación. No instalar calefones, estufas infrarrojas, catalíticas o de llama abierta, en baños, dormitorios o ambientes cerrados. Solo deben colocarse artefactos de tiro balanceado. Es posible que los niños y los ancianos presenten los síntomas antes, y las mujeres embarazadas tienen más riesgo de intoxicarse con monóxido de carbono. No utilizar artefactos de calefacción para secar prendas. No usar hornos para calefaccionar ambientes. No dormir con estufas prendidas, salvo que sean las de tiro balanceado. Evitar la sobreocupación de ambientes con artefactos de calefacción».

“El fuego debe ser siempre de color azul. Una llama amarilla o naranja es símbolo de mala combustión”, aclara el jefe de la División Toxicología del Clínicas. Y acota que en caso de malestar, lo principal es abrir las ventanas al menos un 5 cm. o salir y respirar aire fresco. Y aunque el malestar pase, es recomendable llamar a emergencias y realizar la consulta con un especialista.