La Argentina superó los cien millones de vacunas aplicadas contra el Covid-19. Aun así, para que la nueva ola atenúe su impacto, el Ministerio de Salud de la Nación busca que se acelere el plan de inmunización, focalizado en dos grupos: los mayores de 50 años y los menores.

En el primer caso, hay dos factores que preocupan a las autoridades: el 93% de los fallecidos por coronavirus tenían más de 50. Y dentro de ese sector etario, «hay poco más de 3,2 millones que están en condiciones de recibir su dosis de refuerzo y aún no lo hicieron», aseguraron desde Salud a Tiempo.

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En el caso de las infancias, el foco está puesto en que se apruebe la dosis de refuerzo, especialmente para las chicas y chicos de entre 3 y 11 años que solo cuentan con dos Sinopharm. Mañana se reunirá el Consejo Federal de Salud (COFESA) que muy posiblemente tenga al refuerzo en menores como tema.

Que las guardias pediátricas están atestadas por patologías respiratorias y gastrointestinales es un hecho desde el inicio de clases. La falta de testeos en el sector impide conocer cuántos de esos casos corresponden a Covid-19, pero la suba de casos demuestra que los contagios proliferan también entre los más chicos y luego se trasladan a los hogares. De hecho, estiman que la ola en curso podría haber empezado en ese grupo. Su confirmación se produjo recién cuando alcanzó a mayores de 50, el sector poblacional que mantiene mayor nivel de testeos.

La carencia de refuerzos para menores convive con el relajamiento general en los cuidados. Desde espacios como los sindicatos docentes reclaman que vuelva el barbijo a las escuelas, donde se multiplican los contagios tanto entre estudiantes como en el personal. La Ciudad de Buenos Aires, epicentro de esta nueva ola, ratificó que no habrá cambios en el funcionamiento cotidiano del sistema educativo.

Casi sin testeos en esta franja etaria y sin medidas de aislamiento para contactos estrechos, las aulas mal ventiladas y superpobladas por estudiantes sin barbijos se vuelven grandes focos de contagio, tal como advertían especialistas cuando se quitó la obligatoriedad del tapabocas. Y una vez que se quita una medida de cuidado, resulta difícil reincorporarla.

La franja desprotegida

A más de dos años del inicio de la pandemia, las y los menores de 3 años de edad continúan siendo la franja poblacional más desprotegida, sin vacuna autorizada para ellos. Según indicó Salud, se sigue solicitando información para evaluar la vacuna desarrollada en Cuba para mayores de 2 años. Y se aguardan novedades de Moderna y Pfizer, aunque avanza con dilaciones.

En Estados Unidos se conformó un gran colectivo de familias con menores de 5 años (allá la inmunización está aprobada desde esa edad) que reclaman que se acelere la autorización a Moderna, frenada hasta junio, algo que denuncian como una jugada para favorecer a Pfizer, que tendría una vacuna disponible para esa franja etaria recién para esa misma fecha.

Esta semana, familias nucleadas en la agrupación Protejan su Futuro se concentraron frente a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE UU con 482 peluches. La cifra, representada en una gran pila de muñecos, corresponde a la cantidad de niños y niñas menores de 5 años que fallecieron por coronavirus en ese país. A nivel local, hasta mediados de marzo, fueron 115 bebés y niños/as menores de tres. Un número proporcionalmente mayor, algo que podría explicarse por los niveles de subregistro en el norte.

Desde Argentina existe el grupo Protejan su Futuro, que reclama en todos los frentes por medidas de cuidado para este sector. Una familia que lo integra tiene una beba menor de 2 años que nació prematura en pandemia y con displasia broncopulmonar. Por este caso el Inadi remitió oficios a la Dirección Nacional de Atención Primaria y Salud Comunitaria y la Dirección de Investigación en Salud, para indagar si se está trabajando en medidas puntuales para menores de 3 años en riesgo. También hubo gestiones ante la Defensoría de Niñez para que se garanticen medidas como el teletrabajo a familias con menores de 3 en riesgo. Hasta ahora, no obtuvieron respuesta.

Mientras tanto, grupos de familias iniciaron una juntada de firmas virtual para reclamar que se habilite a nivel local la aplicación de Moderna en los más chicos, sobre todo los de riesgo. Las familias organizadas en EE UU, en cambio, no son solo las de menores de 5 con factores de riesgo. Consideran que toda persona sin posibilidad de vacunarse está en riesgo. Muchas permanecen aisladas hasta que haya opción de inoculación a ese sector.

“Protect Their Future”

La agrupación Protejan su Futuro (en inglés, Protect Their Future) se conformó a principios de este año. “Fue después de que la FDA y las compañías farmacéuticas continuaran retrasando los ensayos pediátricos”, dice una de las fundadoras, Katherine Matthias, pediatra ambulatoria en Carolina del Sur y mamá de dos nenas menores de cinco años. En menos de medio años, el colectivo sumó casi seis mil miembros. La militancia de familias para que avance la inoculación de menores va en línea con los reclamos de la Academia Estadounidense de Pediatría.

“Abogamos por el acceso equitativo a las vacunas para niños menores de cinco. Tenemos miembros de todo el mundo, incluida Alemania, que ha estado ofreciendo la vacuna de Pfizer a niños menores de cinco años durante más de seis meses. Hemos tenido miembros del grupo que han viajado a Alemania para vacunar a sus hijos. En su mayoría, abogamos por que la Administración de Alimentos y Medicamentos acelere la revisión para los niños. También hemos abogado ante los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para permitir el uso fuera de prospecto”, señala Matthias desde Estados Unidos, en diálogo con Tiempo.

Las hijas de esta pediatra no presentan patologías que constituyan factores de riesgo ante el Covid. Sin embargo, al no poder vacunarlas, las preserva mediante un semi-aislamiento. “Ellas tienen una niñera que viene los días que trabajo y no van a la guardería ni a la escuela. Estoy segura que fue por ello que hemos podido evitar contraer Covid”, apunta. “No diría que estamos completamente aislados ya que viajamos en avión para ver a la familia el verano pasado y más recientemente en abril (antes de que se levantaran las indicaciones para uso de mascarillas). Ocasionalmente vemos a amigos y a mi papá que vive cerca. No las llevamos a ningún lugar cerrado, como iglesia, supermercado o negocios”, cuenta la pediatra y madre. Y agrega: “Hay miembros de nuestro grupo con niños de alto riesgo que han estado mucho más aislados que nuestra familia”. «

Foto: AFP

Vinculan a la hepatitis aguda severa con el coronavirus

Ya son 450 los niños y niñas afectados por la hepatitis severa aguda en todo el mundo. Y las causas aún se desconocen, aunque avanza una hipótesis: el rol del Coronavirus. De acuerdo a un artículo publicado en las últimas horas por los doctores Petter Brodin y Moshé Arditi en The Lancet, el adenovirus y el SARS–CoV–2 es lo que más se repite en los casos analizados.

“Planteamos la hipótesis de que los casos de hepatitis aguda grave en niños notificados recientemente podrían ser consecuencia de la infección por adenovirus con trofismo intestinal en niños previamente infectados por SARS-CoV-2 y portadores de reservorios virales”, afirman. En Argentina, el Ministerio de Salud activó una mesa de trabajo con sociedades científicas y especialistas.