El artículo 24 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires es irrefutable: el Estado porteño tiene «la responsabilidad indelegable de asegurar y financiar la educación pública, estatal, laica y gratuita en todos los niveles y modalidades, a partir de los 45 días de vida hasta el nivel superior». Hoy se conmemora en nuestro país el Día Nacional de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera, en homenaje a Rosario Vera Peñaloza quien dedicó su vida a la enseñanza y fundó el primer jardín de infantes en Argentina. Y en ese marco, la comunidad educativa vuelve a poner sobre el tapete, la urgente necesidad de que el Jefe de Gobierno porteño y la Ministra de Educación, Soledad Acuña, construyan maternales. Pero a 14 años del mismo signo político en la Ciudad, el gobierno porteño no solo sigue violando su propia carta magna, sino que además cierra jardines maternales.

El ejemplo más concreto de cierre de un maternal fue el vaciamiento progresivo del jardín del Ramos. En el 2017 la Ministra Soledad Acuña recortó el horario original que era de 6 a 21 horas y lo redujeron de 7 a 19, es decir, el personal de salud que trabajaba en el Hospital Ramos Mejía no tenía donde dejar a sus hijos si entraban a las 6 de la mañana a cumplir con su jornada laboral. Luego de una tormenta donde se filtró agua por los techos, en lugar de reparar la mampostería, el gobierno porteño anunciaba por primera vez el cierre de ese lugar. En mayo de 2018 empezaron a desmantelar el Jardín del Ramos trasladando a las salas de 5 años al jardín de infantes integral 11 que está a una cuadra de donde se encontraba el jardín del Ramos. La resistencia de la comunidad educativa fue total. “Exigimos que refaccionaran los techos de nuestro jardín y lo logramos. A mediados de octubre de 2018 volvimos al edificio de Venezuela y por esa misma fecha anunciaron que realmente querían cerrar todo el jardín y que nos querían trasladar a Manzana 66, ese fue el punto de partida de todo esto”, recuerda la docente y delegada de UTE Valeria Scaffa.

Para lograr su cometido, el gobierno porteño utilizó todas sus herramientas para desgastar a las familias de la comunidad educativa del Ramos que resistían a esta medida. Primero en 2019 deshabilitó la inscripción online para impedir la posibilidad de que las familias pudieran reclamar vacantes. Más tarde prohibió el acceso al personal docente y por último comenzó el vaciamiento mobiliario del lugar con camiones que realizaban esas tareas durante la madrugada. El año pasado Acuña consiguió su objetivo, cerrar la Escuela Infantil Nº 6 DE 6 Hospital Ramos Mejía y trasladar a su comunidad a otro edificio. “Aprovecharon la pandemia y en marzo de 2020 finalmente desmantelaron todo el jardín”, agrega Sacaffa.

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La creación de este maternal se consiguió mediante la lucha de las y los trabajadores del Hospital Ramos Mejía y una política pública para ese sector, ya que contaban con servicios de educación infantil para sus hijos en el mismo lugar de trabajo y, además, una política pública de igualdad para las mujeres trabajadoras de ese nosocomio. Funcionaba en la calle Venezuela 3158 con salas para niños y niñas desde los 45 días a los 5 años.

La decisión del oficialismo porteño de cerrar y trasladar la escuela infantil junto a la sala de lactario hacia otro establecimiento educativo trajo varias complicaciones a las trabajadoras del Hospital. Ahora se ven imposibilitadas en articular responsabilidades de cuidados familiar y laborales.

Pero esto no termina acá. En varias oportunidades el gobierno porteño utilizó similares estrategias para intentar cerrar la Escuela Infantil N°2 DE 14 que funciona en el Hospital Tornú, situación que hasta el momento no llegó a concretarse por la resistencia de la comunidad educativa. En el caso del Hospital Durand, cientos de familias que integran la comunidad educativa, también temen por el vaciamiento del Jardín Maternal Nº 05 D.E. 07 que funciona en las inmediaciones de ese nosocomio. En varias ocasiones el ministerio de Educación de la Ciudad prohibió el acceso a la inscripción online y en reiteradas oportunidades habían eliminado los datos de la web oficial del gobierno porteño.

A estas situaciones se le suma otro hecho concreto: El cierre del jardín maternal que funcionaba en el Hospital Rivadavia. El argumento para el cese de actividades de esta escuela infantil fue el contexto de pandemia. El 20 de marzo el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ordenó vaciar el maternal y en su lugar poner tres camas que nunca fueron utilizadas. Las y los trabajadores del nosocomio en varias oportunidades exigieron algún tipo de respuesta para saber si la escuela iba a volver a abrir sus puertas, pero desde la cartera que dirige Soledad Acuña se niegan a brindar información.