En la semana en que la presencialidad escolar volvió a gran parte de la provincia de Buenos Aires, las bajas temperaturas complicaron algunos retornos. Mientras en territorio porteño, donde se impuso la apertura de las aulas pese a los indicadores epidemiológicos, el frío provocó más merma sobre un nivel de asistencia que los gremios ya venían calculando en un 18%. Falta de calefacción en muchas escuelas, pedidos de donación de abrigos en las zonas más vulneradas y descomposturas de estudiantes y docentes por frío fueron algunas de las postales que dejó esta semana de pandemia con presencialidad y clima invernal.

En la Ciudad de Buenos Aires, uno de los distritos golpeados por fallas en la calefacción es el 19, en Soldati. Desde el sindicato Ademys indicaron que esta semana faltó calefacción en las escuelas 4, 12, 17, 18 y 19 de ese distrito, así como en la Media 1 del DE 12 y la escuela Julio Cortázar. Desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), en tanto, sumaron el caso de la Escuela 20 del 19, donde no funciona la caldera, mientras que “en la 24 del 14 –en La Paternal- no encienden la caldera, ayer los docentes salieron enfermos de frío”.

“Si el Ministerio de Educación no dispone nada sobre el cierre, siguen las clases”, dijo Pablo Francisco, referente de la UTE, y comparó que “en Provincia de Buenos Aires se establece la suspensión si hay menos de 10 grados y no anda la calefacción, acá no hay criterio al respecto y es otro condimento más por el cual las familias no están mandando a las y los estudiantes. Porque salen tanto estudiantes como docentes descompuestos de frío”.

En el ámbito bonaerense, el inciso D del Anexo II del “Plan Jurisdiccional de la Provincia de Buenos Aires para un Regreso Seguro a las Clases Presenciales” establece que, cuando la temperatura sea igual o menor a diez grados, la cursada debe suspenderse si no puede garantizarse la calefacción. De hecho, este punto hizo que muchas escuelas de la PBA no pudieran volver a la presencialidad esta semana.

En CABA, en cambio, hay docentes en asamblea analizando si tomar medidas ante la falta de calefacción y el frío. “Hay una presión muy fuerte de los supervisores -o en este caso en el Distrito 19- para que no se suspendan las clases. Y si se suspenden igual obligan a trabajadores a estar en un espacio sin calefacción. Con dos grados. Cuando la reglamentación no dice eso: no discrimina a alumnos y docentes. No tenemos un relevamiento exacto pero sí información de muchas escuelas, en la mía estamos en asamblea para ver qué acciones hacer”, contó Jorge Adaro, referente de Ademys y docente en la escuela 19 de ese distrito. 

“La presencialidad actual es forzada y ficticia. Son muy pocos los estudiantes que están concurriendo. Hasta el viernes era del 18%. Esta semana aún no hay datos finales pero está bajando por el factor frío, y calculamos que la que viene va a bajar más”, estimó Francisco. Advirtió además que “no hay quiénes cubran la virtualidad, con un 82% de estudiantes en las casas. No hay una propuesta para eso. Había proyectos muy buenos de abordaje virtual para quienes no estaban concurriendo, sostenido por docentes dispensadas. Pero como muchas están volviendo, esos proyectos tuvieron que dejarlos de lado y los que no están concurriendo están sin clases”.

Un ropero comunitario contra el frío

En las comunidades educativas de la Villa 31, acudir a la solidaridad ante las carencias no es novedad. Pero, en un contexto de pandemia y un régimen de presencialidad con frío, eso se volvió acuciante. Por eso, docentes del Polo Educativo María Elena Walsh armaron un “ropero comunitario” para juntar abrigos que ayuden a tolerar clases con ventanas abiertas y temperaturas de un dígito.

“El año pasado hicimos una campaña similar, juntamos alimentos y ropa para pibes y pibas en cuarentena y entregábamos cuando venían a retirar la canasta (nutricional). Sobre todo después de mitad de año. Mucha gente colaboró y lo fuimos entregando a familias en situaciones más graves. Este año, con el frío, lo replicamos para juntar ropa de invierno”, contó Ezequiel, docente de nivel primario.

El ropero comunitario (contacto para donaciones: [email protected] ) comenzó a funcionar en las últimas dos semanas. Aún están en proceso de clasificar ropa para comenzar a distribuir, pero hubo casos urgentes que ameritaron entregas previas. “A un pibe que viene sin pullover, sin campera, sin bufanda o sólo con guardapolvo y remera, le damos en el momento un abrigo”, dijo el maestro. Y agregó que “con el frío hay muchas familias que deciden no mandar a los pibes. Es lógico. Estar en un aula con las ventanas abiertas no es lo más agradable. Los que vienen prácticamente están encapuchados: campera, capucha, bufanda, guantes”.

Antes que bajaran las temperaturas, muchas familias de esa comunidad optaban por no enviar a sus hijos e hijas por temor a los contagios de coronavirus. “Pero eso no lo pudieron sostener mucho, porque al no tener dispositivos ni conectividad -porque el Gobierno de la Ciudad no lo garantiza- empezaron a mandarlos de vuelta. Con el frío volvió a mermar, sobre todo a la mañana. Calefacción hay, pero el frío se siente igual”, concluyó el docente.