Las escuelas están atestadas de roedores. Según las diferentes denuncias que conforman el “mapa de la rata”, elaborado por la diputada porteña del Frente de Todos, Laura Velasco, son casi 110 los establecimientos educativos que elevaron actas a las supervisiones escolares donde manifestaron la presencia de ratas y exigen de manera urgente una desratización profunda en todos los edificios escolares. Mientras algunas empresas tercerizadas por el ministerio de Educación, que realizan las tareas de higiene y fumigación denuncian la falta de pago en varios de sus servicios, cada día aparecen más roedores en diferentes edificios escolares. Algunas de las escuelas porteñas que elevaron las actas son: el Jardín de Infantes Común N° 03/16° Mafalda; la Escuela N° 2 D.E. 21, Eduardo Luis Vicente; la Primaria Común N° 06 Manuel Dorrego; la Escuela Primaria Común N° 16 Jose María Ramos Mejía y la Escuela Primaria N° 12 DE 19. Entre más de un centenar de edificios escolares se encuentran, la Escuela N° 4 D.E. 16 Álvarez Thomas; la Primaria  N° 17 Blas Parera; el Normal Superior «Lenguas Vivas», Nº 1; la EEM Nº 2 DE 19 Arturo Jauretche y la Escuela Nº 3, D.E. 16.

El caso de la Escuela N° 22 “Antonio Abraham Zinny”, del barrio porteño de Parque Chacabuco, es uno de los tantos establecimientos educativos que el ministerio no puede, o no quiere solucionar. Con una comunidad de alrededor de 1000 estudiantes, casi 400 de primaria, más aquellos que asisten a talleres de arte e idiomas a la tarde y noche; circulan chicos, jóvenes y adolescentes dentro del edificio durante más de 12 horas y realizan sus estudios “entre lauchas, ratones y ratas de grandes proporciones”, afirman las familias y docentes que vienen reclamando por esta situación desde el año pasado.

El fin de semana volvieron a colocar cebos en diferentes espacios de la escuela, pero éste lunes los chicos observaron nuevamente una rata gigante que se paseaba por la tubería eléctrica del aula a la vista de todos. Rápidamente personal auxiliar trató de sacar al roedor del lugar arrojándole diferentes materiales.

“Hace unos días hicimos una movida en la puerta de la escuela. El año pasado las ratas aparecían en el patio pero no estaban dentro del edificio, pero a partir de este año empezaron a aparecer hasta en el aula”, cuenta a Tiempo Bárbara, mamá de una nena que asiste a 2do grado. En el aula de su hija la maestra manifestó que tenía guardadas las carpetas de plástica, cuadernillos y otros materiales dentro del armario y las tuvo que tirar porque una vez abrió y había excremento de rata por todos lados. “Es una situación insostenible, pero a partir de la movilización que hicimos se acercó a la escuela el departamento de zoonosis del gobierno y mientras estaban haciendo una recorrida se les pasó una rata por adelante. Así y todo no decidieron suspender las clases”, agrega Bárbara y termina: “Nosotros le pedimos al gobierno que suspendan las clases para que puedan hacer una desratización real, consciente y potente, para que la semana que viene los chicos arranquen las clases sin tener que estar rodeados de ratas. Estamos desesperados y angustiados, ya no sabemos más que hacer”.

El establecimiento educativo consta de dos plantas, en reiteradas ocasiones mantenimiento escolar colocó varias cajas con cebos pero nada de eso funcionó.

“La escuela elevó todas las alerta correspondientes pero en mi aula de segundo grado  encontramos ratas en tres ocasiones. Y ante esta situación le seguimos pidiendo a la supervisión y al ministerio que suspenda las clases y el gobierno de la Ciudad nos responde que ellos están haciendo el protocolo correspondiente y que van a mandar más cajas de cebos”, cuenta a Tiempo Silvina Ruiz, maestra de segundo grado. Tras la aparición del roedor durante la jornada, las familias comenzaron a retirar a sus hijos. “Hoy tuvimos clases con menos de la mitad de los estudiantes” agrega la docente.

Incumplimiento del protocolo y poco personal de limpieza

Al igual que la mayoría de los establecimientos educativos, la Escuela N° 22 “Antonio Abraham Zinny”, carece de personal auxiliar. Tienen dos trabajadores de limpieza menos, que los necesarios para las dimensiones de un edificio que ocupa una manzana entera con jornada completa de primero a séptimo grado, y con el funcionamiento de dos institutos de idiomas y arte. “El problema principal de la aparición de roedores es que el ministerio de Educación no cumple con los protocolos”, afirmó a este medio Paula Galigniana, secretaria de prensa y comunicación del gremio docente UTE y referente educativo del distrito 8vo. “El protocolo es claro: hay que desratizar adentro y afuera y en los alrededores de la escuela, entre otra cosas. Este martes a la mañana, vamos a volver a la escuela con una comitiva de UTE y con Pablo Francisco, titular de la CYMAT, para volver a revisar los puntos del protocolo que el gobierno de la Ciudad no cumple”, agrega.

Desde el Ministerio de Educación porteño que conduce Soledad Acuña, sólo enviaron un correo a la comunidad educativa informando que avanzarán con el retiro de materiales en desuso, limpieza y sellado de posibles ingresos de roedores.