Con celebración, pero con cautela, fue recibido por los expertos animalistas el anuncio del gobierno porteño sobre la estatización del Zoológico de la Ciudad. Las mayores dudas giran en torno a cuándo y cómo serán trasladados los más de 1400 animales.
«La decisión de interrumpir la concesión, la aplaudo. No daba para más. Ahora hay que ver qué van a hacer. No está claro. La palabra ‘ecoparque’ en sí misma no dice mucho. Se presta a muchas interpretaciones libres», dice Claudio Bertonatti, ex director del Zoo y especialista en bienestar animal. «En vez de cerrar el Zoo hay que transformarlo, como lo hicieron otras instituciones; es el caso de Wildlife Conservation Society en New York. No es necesario hacer una ‘tormenta de ideas’, sino una revisión bibliográfica y de casos prácticos que han funcionado en otros países”.
Once ejemplares –informó la Ciudad– no serán trasladados por su estado crítico. No se confirmó si igualmente serán exhibidos. La Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA), que litigó contra la concesionaria y funcionarios porteños por el estado de la orangutana Sandra y las elefantas Mara, Kuki y Pupi, celebró el anuncio de Horacio Rodríguez Larreta, “siempre que se efectivice en un plazo inmediato y como política de Estado”, dice el presidente de la entidad, Pablo Buompadre.
Entre el zoo de Mendoza (donde también quieren hacer un ecoparque) y el de la Ciudad de Buenos Aires, habrá unos 2800 animales para ser derivados en estos meses. El Ministerio de Modernización anunció que el espacio de 18 hectáreas reabrirá en las vacaciones de invierno y que “aves, reptiles y algunos mamíferos serán los primeros en ser trasladados”. AFADA estimó que se necesitará al menos un año. Sólo el envío de una elefanta a un santuario de Brasil costaría un millón de dólares. Entre lo destinado a animales, trabajadores y obras, deberán pagar $ 1200 millones y la única fuente de financiamiento mencionada es la venta de entradas. En todo 2015, se destinó a “Protección y sanidad animal” apenas 4,8 millones de pesos.
El de las elefantas es un ejemplo del cuidado que deberá tenerse para cada traslado. El zoo reunió a dos africanas y una asiática en el mismo pabellón, y entre ellas se agreden. Llevan años ahí. “A los animales que nacen en cautiverio no es aconsejable liberarlos en sus hábitats naturales. Los que llegan a los zoológicos, a veces no mantienen sus hábitos de caza para poder alimentarse por sí mismos en la naturaleza”, ejemplifica Buompadre.
“Este ya no es un espacio adecuado para los animales”, afirmó Larreta, tras nueve años en el gobierno. La administración PRO ha permitido que la concesionaria Jardín Zoológico de Buenos Aires SA no pague desde el año pasado su canon mensual de un millón de pesos, sin sancionarla. Y acaba de contratar a «Pistrelli, Henry Martin y Asociados SRL», por $ 544.500, como «servicio de consultoría para el relevamiento económico financiero del Zoológico».
La Legislatura avanzará este martes con un proyecto de Adrián Camps (PSA) y Hernán Rossi (Suma+Eco), que crea el Jardín Ecológico de la Ciudad, un paseo público “que priorice la investigación científica, la información, la educación y la concientización”. Prohíbe la exhibición invasiva, el intercambio de animales, las eutanasias (excepto casos de gravedad) y la venta de alimentos para animales al público. La entrada no podrá exceder a las de Parques Nacionales. «

NO SERÁ TAN FÁCIL

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Columna de opinión de Adrián Camps, legislador porteño PSA

Agotada ya la etapa de las sorpresas y los anuncios, deberá iniciarse un largo proceso de transformación que culminará con el “Ecoparque”. La primera pregunta que nos surge es qué pasará con los seres que viven ahora en el Zoo. Actualmente, tenemos ejemplares pertenecientes a cerca de 600 especies distintas. La mayoría de ellos nacieron en cautiverio y carecen de hábitos para procurarse la comida en la vida silvestre. Es imposible liberarlos en esas condiciones. Los funcionarios que hicieron los anuncios no parecen tener una idea clara del camino a seguir. Alguien dijo que las aves podían ser llevadas a la Reserva Ecológica, pero no es tan fácil; la mayoría moriría de hambre.
En nuestro proyecto de Jardín Ecológico fijamos el plazo de un año para estudiar este tema. Muchos animales no podrán ser derivados y deberán permanecer en el Zoo hasta culminar sus vidas. La idea de trasladarlos a otros zoológicos no es una opción. Sólo sería aceptable si se garantizase una notable mejora en su calidad de vida o se tratase de una especie en peligro de extinción, necesaria para un plan de repoblamiento.
Las organizaciones animalistas, y quienes las apoyamos, ganamos la batalla por la reconversión. Ahora viene una nueva etapa de control y vigilancia (esperemos que no sea de confrontación) por el destino de cada uno de los animales, para que el remedio no termine siendo peor que la enfermedad. «