“Yo sé bien lo que tengo que hacer”, le dijo el subcomisario de la Policía Bonaerense, Pablo Reguilón, al abogado de la madre de Facundo Astudillo Castro, el joven de 22 años del que todo el país se pregunta dónde está. Teniendo en cuenta que la Justicia Federal investiga la hipótesis de la desaparición forzada y que, entre otras medidas, dispuso la intervención de cuatro comisarías y secuestró dos patrulleros y el auto particular de una agente, la frase de Reguilón, que ya fue apartado de su cargo, solo puede interpretarse como una amenaza. “No tenemos miedo, no nos van a quebrar, no vamos a bajar los brazos”, avisa la familia.

El sábado, un llamado al celular de Luciano Peretto, abogado de Cristina Castro, lo alertó de que unos chicos habían tomado algunas fotos de restos óseos encontrados en un basural de Mayor Buratovich (luego se descartó de que pertenecieran al joven) y que las habían subido a sus estados de WhatsApp. El abogado supo de inmediato que debía resguardar la escena y salió de Pedro Luro a toda velocidad. Al llegar, sus peores sospechas se habían confirmado. “Solo había agentes de la Bonaerense, es decir, la fuerza que estaba apartada de la investigación por orden del Juzgado Federal. Ese fue el reclamo que hice y que derivó en una discusión con el subcomisario Reguilón. Ahí fue cuando me dijo ´vos quédate tranquilo que yo estoy guardando todos los links de los medios en los que estás hablando y cuando todo pase yo sé muy bien lo que tengo que hacer´”.

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Luego de las amenazas de Reguilón, que ya fueron denunciadas ante la Justicia Federal y Asuntos Internos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Peretto se comunicó con la Fiscalía para informar la situación, aunque debió “bancar la parada” más de una hora. “Otro reclamo que hacemos es que la Policía Federal debe estar constituida en Pedro Luro y no en Bahía Blanca porque no podemos ni la familia ni un abogado de a pie esperar a que nos manden a los agentes federales”, se queja el abogado.

A través de sus redes sociales, la madre de Facundo expresó que “esta gente creyéndose dioses amenazaron a Luciano. Obvio que saben dónde vivimos y cada lugar que visitamos, pero no tenemos miedo, no nos van a quebrar, no vamos a bajar los brazos hasta que me entreguen a Facu”.

Si bien aún no hubo una comunicación oficial, trascendió que Reguilón, al frente de la comisaría de Mayor Buratovich, intervenida al igual que las de Pedro Luro, Teniente Origone y Ascasubi, fue apartado de su cargo. En paralelo, se siguieron realizando pericias a los tres vehículos secuestrados por la Justicia Federal. Se trata de dos móviles policiales y del auto particular de la agente Siomara Flores que, según su declaración, lo usó para trasladar al joven hasta Teniente Origone.

“Hasta que mi hijo aparezca”

Facundo salió de su casa en Pedro Luro la mañana del 30 de abril para llegar haciendo dedo en la ruta hasta lo de su exnovia, en Bahía Blanca. Ese mismo día fue demorado por efectivos policiales en Mayor Buratovich que le labraron un acta por incumplimiento de la cuarentena. Desde entonces no se volvió a saber de él.

“El martes vamos a tener novedades sobre el resultado de las pericias. Además, tenemos una audiencia con la Justicia Federal donde vamos a manifestar que queremos acelerar la obtención de pruebas objetivas porque hasta ahora solo tenemos una composición de testimonios y necesitamos verificar esas circunstancias con la geolocalización del celular de Facundo y cotejarlo con la ubicación de los patrulleros”, destaca Peretto.

El sábado, familiares, amigos y vecinos de Facundo recorrieron las calles de Pedro Luro para exigir su aparición vida. También estaban los integrantes de la batucada donde él tocaba. “Los chicos –dice Cristina casi sin voz– me entregaron su redoblante. Mi hijo lo ama y lo tengo en custodia hasta que él aparezca”.