El golpe de calor ocurre cuando aumenta la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol o por realizar ejercicios en ambientes calurosos con escasa ventilación. El cuerpo pierde agua y sales esenciales y tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales, como la sudoración. “Pero es importante distinguir entre el golpe de calor y la insolación”, dice la doctora Valeria El Haj, directora médica de Vittal.

¿Cuáles son los síntomas del golpe de calor? Debilidad, sudor, náuseas, mareos y mucho dolor de cabeza, además de posibles calambres musculares. ¿Y los de la insolación? Las personas insoladas suelen sentirse confundidas, tienen la piel muy caliente, roja y seca, puede que no suden, que les sobrevengan vómitos y les resulte muy difícil beber. En casos acentuados, pueden aparecer convulsiones o pérdida del conocimiento. 

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“En emergencias de calor, lo principal es retirar a la persona afectada de la exposición al calor, acompañarla a un lugar fresco, con sombra y donde corra el aire”, explica El Haj. También aflojar las prendas que estén muy ajustadas, hidratar a la persona (si puede tragar, ofrecerle agua fría, y humedecer su rostro con una toalla húmeda). Y llamar a un médico.

¿Qué es lo que nunca debe hacerse? Nunca ofrecer alimentos o bebidas a una persona con vómitos, convulsiones o que parece estar desorientada y confusa. No enfriarla más de lo necesario, para evitar hipotermias. No usar alcohol u otros líquidos para mojar su piel, sólo agua fresca. Y jamás desatender los pequeños síntomas, ya que son una advertencia de que la persona está descompensada y su cuadro puede empeorar rápidamente. «