La detención de un sospechoso por el femicidio de Araceli Fulles, horas antes del inicio del juicio, fue una de las noticias policiales en el marco de las elecciones primarias de este domingo. Todos los imputados habían sido excarcelados por la Cámara de Apelaciones de San Martín, pero una amenaza llevó al apresamiento de uno de ellos: Carlos Damián Cassalz. Fue el único que llegó detenido al comienzo del debate oral, esta mañana. La familia reclama prisión perpetua para los responsables.

“Hay balas en el pecho para toda la familia de Araceli”, decía el mensaje intimidatorio que recibió la familia. Por ese video que llegó a la mamá de la joven, Mónica Ferreyra, fue detenido Cassalz cuando se presentó a votar en una escuela de San Martín. A lo largo de la investigación, ya había sido condenado antes por el delito de amenazas y la fiscal del juicio, Mariana Piwarczuk, ordenó “un comparendo compulsivo por temor a que no se presentara a la citación del tribunal”, indicaron fuentes judiciales a Clarín.

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La amenaza fue recibida hace dos semanas. Según consignó la agencia estatal Télam, el video tenía una duración de nueve segundos y mostraba al imputado con una ametralladora. “Me mandaron este chat a las cuatro de la mañana, un video de este tipo caminando con una ametralladora. Pero no les tengo miedo. A mí ya me mataron”, expresó Ferreyra. Y añadió: “Uno ya sabe con quién se está metiendo. Es gente acusada de tener vínculos con el narcotráfico y sabés que te van a mandar intimidaciones”. Sobre el video, dijo: “No sé quién me lo mandó, pero tomé captura de pantalla de lo que me mandaron, y lo denuncié ante la fiscal.”

En diálogo con Tiempo tras enterarse de la detención, Ferreyra remarcó que “Cassalz es el sospechoso de haber cometido el femicidio” y planteó: “Esperemos la pena máxima para todos. Alguno se tiene que quebrar y decir la verdad”. La mujer, primera testigo convocada a declarar en un proceso que se extenderá aproximadamente un mes, dijo que el femicidio de Araceli fue un caso emblemático en San Martín, con un impacto en la zona comparable al del caso Candela (la niña de 11 años secuestrada y asesinada en 2011).

Cassalz está imputado por el delito de “homicidio agravado por femicidio y por la participación de dos o más personas”. El único detenido hasta ahora había sido Darío Badaracco, pero murió el 13 de abril de 2019 tras ser atacado a golpes y quemado con agua caliente por dos compañeros de celda en el penal de Sierra Chica. Los demás imputados que llegan a juicio son Hernán Rodrigo Badaracco, Hugo Cabañas, Carlos Antonio Ibarra, Marcelo Escobedo, Daniel Alaniz y los hermanos Jonathan y Emanuel Ávalos.

El 2 de abril de 2017, Araceli le avisó a su mamá que iba para su casa, que preparara el mate. Nunca llegó. Familiares, amigos y amigas pusieron en marcha una búsqueda que se extendió por 25 días, hasta que la joven de 22 años fue hallada enterrada bajo escombros en una vivienda de José León Suárez con signos de maltrato físico y asfixia. La autopsia determinó que la joven murió por “asfixia mecánica” por “estrangulamiento a lazo” con un elemento compatible con precintos plásticos.

El juicio, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de San Martín, integrado por los jueces Martín Klobovs, Carolina Martínez y Aníbal Bellagio, comenzó este lunes y se estima que dure hasta principios de octubre. Los imputados –a excepción de Cassalz, detenido al votar- llegaron en libertad al juicio por un fallo de la Cámara de Apelaciones de San Martín que consideró, en septiembre del 2017, que por la “ineficiencia del sistema investigativo” no pudieron obtenerse las pruebas necesarias para probar sus participaciones en el hecho, en un caso envuelto en sospechas de complicidad policial para garantizar el encubrimiento.

Esa decisión de la cámara generó y genera indignación en la familia Fulles. “¿Cuántas Aracelis pueden haber ocurrido estando ellos en las calles? Nos da mucha bronca”, lamentó la mamá de la víctima.