El Covid–19 marcó un antes y un después para la humanidad. Y entre las pocas cosas buenas, está la demanda y urgencia que tuvo la ciencia para avanzar en desarrollos que lo enfrenten o lo prevengan. La ciencia nacional, por caso, vivió un renacer después de años de ajustes desde fines de 2015 en adelante. El caso más paradigmático es la vacuna argentina Arvac Cecilia Grierson (Arvac CG) contra el coronavirus.

Desarrollada por el Conicet, la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y el Laboratorio Cassará, acaba de cumplir un hito más en el proceso: finalizó los ensayos clínicos de la fase I, de los que participaron 80 personas sanas previamente vacunadas contra el SARS-CoV-2. El reporte oficial reveló: «Es segura y muy inmunogénica».

Es la primera vez que una vacuna preventiva de enfermedades infecciosas diseñada y desarrollada integralmente en Argentina completa los estudios clínicos de la fase I.

«Está diseñada para ser usada como refuerzo y se basa en la tecnología de proteína recombinante, considerada muy segura, ya que se utiliza desde hace décadas para fabricar la vacuna contra la hepatitis B que se utiliza en niños recién nacidos, o contra el Virus del Papiloma humano (VPH) que se aplica a adolescentes», apuntaron desde el Conicet a través de un comunicado.

La forma de medir la eficacia de ARVAC CG como vacuna de refuerzo consistió en determinar la cantidad de anticuerpos neutralizantes que tenían las personas antes y después de recibir la vacuna. Es decir, los que impiden que el virus SARS-CoV-2 ingrese a las células y se replique. «Se comprobó que nuestra vacuna induce un incremento de hasta 30 veces de esos anticuerpos contra tres variantes del virus: Ómicron, Gamma y Wuhan”, explicó Juliana Cassataro, líder del desarrollo e investigadora del Conicet, en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas Dr. Rodolfo Ugalde (IIB), que depende de la Unsam y del Conicet. Tiempo atrás comentó a este diario: “Dado que la mayor parte de la población está vacunada, nos enfocamos en el prototipo de vacuna de refuerzo y cambio de variante». 

La vacuna ARVAC emplea tecnología de proteínas recombinantes, similar a la que se emplea en otras vacunas como la de Hepatitis B o la de HPV. Produce y purifica una proteína que forma parte del virus SARS-CoV-2. Introducida en el organismo, actúa como antígeno para que el sistema inmunológico desarrolle anticuerpos.

Esa proteína es la porción de la proteína Spike con la que el virus hace contacto y entra en las células humanas. Los anticuerpos generados se adhieren a él y bloquean su ingreso a las células.

Según anticiparon, de ser necesario, la tecnología de proteína recombinante permitiría en apenas tres meses adecuar la vacuna contra nuevas variantes que podrían circular y generar escape inmunológico, “algo parecido a lo que sucede con la gripe”, señalaron los funcionarios.

Si bien desde hace meses los casos de Covid están a la baja, su preminencia está lejos de eliminarse. De hecho, las autoridades de Salud (al igual que se debate en Europa y Estados Unidos) evalúan incorporar su vacuna al calendario oficial, y aplicarse una vez por año.

Un tema a tener en cuenta, en ese caso, será el de la adaptación a las nuevas variantes. Cassataro destacó que ARVAC CG está diseñada para que pueda actualizarse su principio activo para hacer frente a nuevas variantes que escapen a la respuesta inmunológica inducida por las actuales vacunas que se aplica en la población.

“Estamos preparando un tipo de vacuna que sirva para los refuerzos y que además se pueda adaptar a cambios de variantes de SARS-CoV-2 si apareciera una que escapase totalmente a la inmunización que inducen las vacunas actuales”, remarcó Jorge Cassará, director comercial del Laboratorio Cassará.

Aparte del sanitario, otro de los principales beneficios de contar con una vacuna local es el económico. Desde el Conicet indicaron que «completar el desarrollo de ARVAC CG le permitirá a Argentina dejar de utilizar dólares del Banco Central para financiar la compra de vacunas importadas e inclusive podrá generar divisas exportando la vacuna nacional a otros países de la región».

Ahora vendrán los estudios clínicos de Fase II/III, los más avanzados y los últimos antes de su industrialización. Según vaticinaron, serán completados en el primer trimestre del 2023, lo que permitiría que ANMAT autorice la vacuna durante el año próximo.