Pasaron pocas semanas desde que la cartera que conduce Soledad Acuña diera la orden de que más de 30 escuelas públicas de la Ciudad cambien la modalidad de jornada simple a completa. Algunos de esos establecimientos educativos comenzaban con el nuevo horario desde septiembre y el resto a partir de 2023. La decisión intempestiva cayó como un balde de agua fría en la comunidad educativa, que rápidamente se organizó y comenzó una campaña de rechazo y visibilización del tema. En las últimas horas, fue el turno de la Escuela N°16 «Capitán de Fragata Carlos María Moyano“, ubicada en Moldes al 1100 del barrio de Colegiales.

Las familias realizaron un abrazo simbólico al edificio al grito de “salvemos la jornada simple. En este caso, el reclamo se encuentra judicializado, al igual que en varias escuelas que presentaron un amparo para intentar frenar la medida. “La ministra Acuña confunde gestión con autoritarismo y hace su propia campaña con nuestros hijos. Mi nena llora todo el tiempo sabiendo que se va a tener que cambiar de escuela porque no puede cursar doble jornada”, cuenta a Tiempo Mónica que envía a sus dos hijos a la N° 16, uno termina séptimo este año y la más chicas está en tercero.

Tras las protestas de familias y docentes, muchas de las escuelas que iban a comenzar en la primera semana de septiembre con la doble jornada, lograron que el cambio se postergue, en algunos casos hasta octubre y en otros hasta el 2023. “Muy poco nos importa que se postergue, nosotros queremos que nuestra escuela se mantenga en jornada simple, es lo que elegimos para nuestros hijos, no es un capricho. Mi hija realiza varios tratamientos terapéuticos por la tarde y estudia en otros ámbitos públicos música. No va a dejar de hacer lo que le gusta por una señora que desconoce las necesidades de las familias”, agrega Mónica.

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Este es el tercer abrazo a una escuela desde que comenzó el conflicto, el primero ocurrió hace dos semanas en la Escuela Ramón Castilla del mismo barrio y el segundo el lunes de esta semana en la Escuela Monte Castro. La semana que viene comienza una serie de actividades en los distritos escolares 7, 12 y 18. El 13 de septiembre docentes  y familias de la comunidad educativa realizan una reunión abierta para debatir sobre la decisión del Ministerio de cambiar las escuelas de Jornada Simple a Jornada Completa y pensar acciones a seguir. El encuentro se realizará a las 17:30 en el IES Juan B Justo ubicado en Lascano 3840.

Tiempo viene dando cobertura desde un comienzo al reclamo de las familias. Cada una de las escuelas consultadas confirma que se enteraron de un momento a otro que iban a pasar de jornada simple a completa. En la Escuela N° 12 D.E 9 “Gran Mariscal del Perú Ramón Castilla”, comunicaron que la medida se postergaba hasta 2023. Una vez conocida la noticia del cambio abrupto de modalidad, las familias de la escuela Moyano, se organizaron rápidamente para frenar la medida.  A raíz de esta situación, la propia supervisora anunció que el cambio de modalidad arrancaría en octubre y no en septiembre como se anunció desde un comienzo. “Parece que no entienden, no queremos que arranque la jornada completa ni en octubre ni en 2023. Nosotros elegimos jornada simple por diversas situaciones y no vamos a retroceder con nuestro reclamo”, cuenta a Tiempo Sebastián, papá de dos nenes que asisten a la escuela Moyano. El miércoles, las familias de este establecimiento educativo presentaron un amparo para frenar definitivamente la medida. Al mismo tiempo, las familias se reunieron con la Defensoría del Pueblo quien manifestó que “la Ciudad debe ofrecer opciones eficientes para las familias. Si se estima o se evalúa que faltan escuelas, la solución sería construir más y no así cerrar la oferta”.

Problemas edilicios y falta de espacio en la gestión de Acuña

El cambio de jornada simple a completa debe estar acompañado de mayor presupuesto y de cambios importantes en la infraestructura de varias escuelas que pasarán a esta modalidad. La mayoría de los edificios escolares involucrados son edificios pequeños, con más de 80 años y que fueron construidos para jornadas simples y para no más de 100 estudiantes por turno. La Escuela Moyano tiene aulas pequeñas que, si cambiara a jornada completa, 15 o 20 estudiantes estarían hacinados. Además, al igual que en las otras escuelas afectadas por la medida, el edifico no cuenta con comedor ni cocina, y los chicos deberían comer directamente de las viandas sin calentar y dentro de sus aulas.