José Daraio era médico policial en 2013 y tuvo a su cargo examinar el cuerpo de Sebastián Nicora, el adolescente de 16 años asesinado en una playa de la localidad bonaerense de Punta Indio. En su informe, indicó que había sido golpeado con un objeto corto punzante. Nada dijo sobre el balazo que le había causado la muerte. Esa omisión torció la investigación durante años y la justicia apuntó a un amigo del joven, en lugar de poner el foco en el personal policial, que ya lo venía hostigando.

Esta semana, comenzó el juicio a Daraio, imputado inicialmente por falso testimonio. Ante los elementos que emergieron en las dos audiencias y por pedido de la Comisión Provincial por la Memoria –representante de la familia Nicora-, se solicitó ampliar la imputación a falso testimonio, en concurso ideal con encubrimiento. El planteo fue acompañado por el fiscal Martín Chiorazzi, y el juez Eduaurdo Eskenazi le hizo lugar.

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Fernanda Nicora, la mamá de Sebastián, murió en 2017, tras pasar sus últimos cuatro años buscando justicia por el crimen de su hijo. Días antes de fallecer, se ocupó de dejar asentado durante la etapa de instrucción del juicio algo que le había escuchado decir a Daraio. “No los cubro más”, le había reconocido el hombre, tras un caso de violencia policial en la localidad vecina de Verónica. Otros testigos declararon que Fernanda les había manifestado eso y que el ex médico policial solía acercarse y preguntarle por los avances en la causa.

“Fernanda, pocos días antes de morir, le pidió a la fiscal que le tome una declaración, cuando estaba hospitalizada, para poner en la causa cómo había sido el comportamiento de Daraio hacia ella. Lo central es que en una oportunidad él la había cruzado en la calle y le había dicho que había sucedido un hecho de violencia policial en Verónica y que se trataba de un joven que habría cometido un robo y la policía lo encuentró en la vía pública y lo golpeó. Era un caso conocido y él le dice ‘renuncio a la policía, yo no los cubro más’. Varios testigos de Verónica y Punta Indio dieron cuenta de cómo había sido, que habían recibido estos comentarios de Fernanda y que el médico siempre la buscaba, quería saber hacia dónde iba la investigación”, contó Margarita Jarque, abogada de la familia Nicora y directora del Programa de Litigio Estratégico de la CPM.

Durante la primera audiencia ante el Juzgado correccional N° 2, se presentaron también los resultados del informe de reautopsia, realizado por la Asesoría Pericial de La Plata, y de un médico forense de Gendarmería, donde “se pudo ratificar que esta omisión del médico fue contraria a los protocolos y lo que produjo fue desviar la investigación”. En tanto, por parte de la defensa declararon –entre olvidos y contradicciones- policías que actuaron tras la aparición del cuerpo en 2013 y que están acusados en la causa por encubrimiento, aún estancada.

“Creemos que este juicio y el resultado van a ser un impulso importante para la causa de encubrimiento. Para que emerja la verdad completa, para romper un poco este círculo característico de muchos delitos llevados a cabo por policías, donde muchas veces primero se juzga el encubrimiento, para luego poder volver sobre los autores del hecho. Son delitos que generan un impacto tan grande que cambian el rumbo de la investigación: en este caso, se direccionó durante dos años a un joven que estaba con Sebastián, mientras que la pista policial se dejó en un segundo plano”, señaló Jarque, en diálogo con Tiempo.

Este viernes a las 11.30, será la instancia de los alegatos. Antes, la defensa de Daraio podría presentar nuevas pruebas, en función de la ampliación de la imputación. Pero los elementos expuestos en las dos audiencias iniciales son contundentes: el balazo que el ex médico policial no vio -disparado del lado izquierdo, a poca distancia de la cabeza- contribuyó a la impunidad sobre el crimen de Sebastián, por quien se reclama justicia desde el 14 de febrero de 2013.