Las palabras de Susana Trimarco y Carolina Píparo conmovieron al público que estaba presente, desde este viernes temprano, en el auditorio de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde se desarrollaron diferentes paneles que tratan la temática de la paz. La disertación denominada “Memoria, paz y perdón”, encabezada por Adolfo Pérez Esquivel, contó con la participación de ambas mujeres que en circunstancias diferentes pelearon contra un sistema judicial y político adverso en búsqueda de justicia.

“No puedo perdonar a esta gente. Estoy tratando de construir paz en mi corazón. A los que secuestraron a mi hija, no les deseo ni la muerte ni nada perverso. Quiero que paguen lo que hicieron”, dijo Trimarco, madre de Marita Verón, desaparecida en abril de 2002 en Tucumán.

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La mujer aseguró que lo que la mantiene en pie es “seguir construyendo desde la Fundación, creada en 2007, este camino largo que cuando se llevaron a mi hija no sabía de qué se trataba, ni qué era lo que pasaba con estas mafias que secuestran mujeres”.

“Hace 14 años que no sé nada concreto de mi hija. Hubo muchas pistas, versiones pero nada concreto. En ese camino tan difícil que me tocó vivir, de luchar en contra de la justicia y los estados provinciales y nacionales. No siento odio, hago lo que hago con todo mi alma y mi corazón. Atendemos todos los días a muchísimas víctimas y eso me lleva a no bajar los brazos”, continuó Trimarco, quien recordó que hace unos meses, tras varias idas y vueltas judiciales, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena contra los 10 sospechosos del secuestro. “Ahora falta encontrarla a ella y saber cómo está”, precisó.

Píparo, baleada en 2010 por delincuentes cuando salía de un banco en La Plata, señaló: “Las víctimas vivimos luchando. No somos más fuertes que el resto. No somos especiales. Estamos luchando por más y mejor justicia. Creo que la justicia es reparadora y creo que es honesto decir que la mayoría de nosotros no tenemos ni tuvimos respaldo del Estado y después de sufrir un delito nos pasamos gran parte del tiempo yendo de comisaría en comisaría”.

La mujer, que estaba embarazada de nueve meses y perdió al bebé en el trágico episodio, advirtió: “Las víctimas se encuentran con una Justicia y una política adversa. Te dicen esperá porque la persona que te hizo esto es más víctima que vos… en un país con más de 12 millones de pobres, escuchar que la pobreza lleva al delito es una falta de respeto”.

“Creo que el perdón me excede. Yo no soy quien debe perdonar. No odio a las personas que mataron a Isidro, no me cambia la vida lo que le pase a ellos, pero sí me cambia la vida que haya un país sin tanta violencia”, concluyó Píparo, quien encabeza dos importantes iniciativas judiciales: una para que los sospechosos de ciertos delitos graves no puedan acceder a beneficios tales como salidas transitorias; y la denominada Ley de Víctimas que amplía los derechos y las garantías de las víctimas durante los procesos judiciales. Las palabras de Susana Trimarco y Carolina Píparo conmovieron al público que estaba presente, desde hoy temprano, en el auditorio de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde se desarrollaron diferentes paneles que tratan la temática de la paz. La disertación denominada “Memoria, paz y perdón”, encabezada por Adolfo Pérez Esquivel, contó con la participación de ambas mujeres que en circunstancias diferentes pelearon contra un sistema judicial y político adverso en búsqueda de justicia.
“No puedo perdonar a esta gente. Estoy tratando de construir paz en mi corazón. A los que secuestraron a mi hija, no les deseo ni la muerte ni nada perverso. Quiero que paguen lo que hicieron”, dijo Trimarco, madre de Marita Verón, desaparecida en abril de 2002 en Tucumán.
La mujer aseguró que lo que la mantiene en pie es “seguir construyendo desde la Fundación, creada en 2007, este camino largo que cuando se llevaron a mi hija no sabía de qué se trataba, ni qué era lo que pasaba con estas mafias que secuestran mujeres”.
“Hace 14 años que no sé nada concreto de mi hija. Hubo muchas pistas, versiones pero nada concreto. En ese camino tan difícil que me tocó vivir, de luchar en contra de la justicia y los estados provinciales y nacionales. No siento odio, hago lo que hago con todo mi alma y mi corazón. Atendemos todos los días a muchísimas víctimas y eso me lleva a no bajar los brazos”, continuó Trimarco, quien recordó que hace unos meses, tras varias idas y vueltas judiciales, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena contra los 10 sospechosos del secuestro. “Ahora falta encontrarla a ella y saber cómo está”, precisó.
Píparo, baleada en 2010 por delincuentes cuando salía de un banco en La Plata, señaló: “Las víctimas vivimos luchando. No somos más fuertes que el resto. No somos especiales. Estamos luchando por más y mejor justicia. Creo que la justicia es reparadora y creo que es honesto decir que la mayoría de nosotros no tenemos ni tuvimos respaldo del Estado y después de sufrir un delito nos pasamos gran parte del tiempo yendo de comisaría en comisaría”.
La mujer, que estaba embarazada de 9 meses y perdió al bebé en el trágico episodio, advirtió que “las víctimas se encuentran con una justicia y una política adversa. Te dicen esperá porque la persona que te hizo esto es más víctima que vos… en un país con más de 12 millones de pobres, escuchar que la pobreza lleva al delito es una falta de respeto”.
“Creo que el perdón me excede. Yo no soy quien debe perdonar. No odio a las personas que mataron a Isidro, no me cambia la vida lo que le pase a ellos, pero sí me cambia la vida que haya un país sin tanta violencia”, concluyó Píparo, quien encabeza dos importantes iniciativas judiciales: una para que los sospechosos de ciertos delitos graves no puedan acceder a beneficios tales como salidas transitorias; y la denominada Ley de Víctimas que amplía los derechos y las garantías de las víctimas durante los procesos judiciales.