La Rotonda es un barrio obrero de Florencio Varela conformado por 32 manzanas, en las que viven más de 3500 personas con una cruz cotidiana: estar rodeadas de un anillo de industrias contaminantes. Una de ellas es Industrial Varela, dedicada a la operación y reciclaje de baterías de plomo. Los 365 días del año funde este material pesado. Pero según acaba de dictaminar la Justicia, ya no podrá hacerlo. Tras décadas de lucha, el barrio en el que los estudios demuestran que los niños tienen plomo en sangre en niveles inhumanos, busca respirar un aire un poco  menos peor. 

El 30 de marzo, el Juzgado en lo Contencioso Administrativo de la Plata declaró a Industrial Varela responsable de daño ambiental, a partir del reclamo vecinal iniciado en 2016 por su derecho a vivir en un ambiente sano. La Rotonda fue declarado en Emergencia Sanitaria en 1997 y bajo Crisis Ambiental en 2006. Un punto crítico es el arroyo Las Conchitas, que presenta alta contaminación biológica y química debido al vuelco de efluentes tanto industriales como cloacales.

Foto: Edgardo Gómez

La firma condenada alega que su existencia supuestamente es previa a La Rotonda. “Dicen que estuvieron antes que el barrio y no es así. Yo me vine a vivir en el ‘70, y esto era todo campo, ellos se instalan mucho después. Y lo hacen de a poco, con un chaperío, operando ilegalmente. Vinieron acá porque vuelcan todos los desechos al arroyo. Cuando llegamos al barrio mis hijos se bañaban ahí. Ahora no hay vida posible de la contaminación que tiene”, explica a Tiempo Lusía Choque. Junto a su marido viven a una cuadra de la firma. Poseen 8 miligramos de plomo en sangre.

El fallo dictado por la jueza María Fernanda Bisio señala que tras 40 años de funcionamiento, «Industrial Varela no contaba siquiera con los más elementales instrumentos establecidos en las normas ambientales, ni con certificado de aptitud ambiental ni seguro ambiental, ni con permiso de vuelco de efluentes gaseosos, ni de gestión de residuos industriales especiales”. Agrega que “Provincia incumplió su obligación de supervisar y fiscalizar a la empresa que funde plomo en el mismo ambiente donde habitan miles de personas”. Acto seguido, ordena su traslado a un predio dentro de un Parque Industrial, o que reconvierta su actividad, dejando de utilizar o fundir plomo en menos de un año.

Foto: Edgardo Gómez

Hasta en la escuela

En los ‘80 el lugar en el que hoy predominan las viviendas familiares, fue re categorizado como “Zona Industrial Mixta”. Pero Industrial Varela no debería estar afincada ahí: está catalogada como categoría 3 según la Ley de Radicación Industrial, que alude a “todo establecimiento que se considere peligroso porque su funcionamiento constituye un riesgo para la seguridad, salubridad e higiene de la población”.

En 2006, finalmente, el Municipio realizó estudios de aire y suelo y analizó la salud de los vecinos. Tomando un valor de plomo en sangre de 10 Ug/dl, relevaron a 373 personas (el 56% eran menores de 15 años): un 21% sufría plombemia. Envenenamiento por plomo. El daño es irreversible, sobre todo en los más pequeños: el organismo de un menor de cinco años absorbe cuatro veces más plomo que un adulto.

Foto: Edgardo Gómez

La Rotonda cuenta con dos jardines de infantes, una primaria, una sala médica y un centro de fomento donde se atienden niñas y niños con discapacidad. Un estudio de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA indicó que existen 40 niños del barrio de 1 a 15 años cuyo plomo en sangre llega hasta 23,5 miligramos por decilitro, superando por más del doble los 10 mg. establecidos por la OMS. “Estamos cansados. Fueron años de correr al hospital con mi hijo Lucas para que le den oxígeno”, grafica Marcela Acosta, que vive frente a la empresa. Toda su familia está afectada por plombemia. Marcela exhibe las placas de cuando su hermana tenía 9 de edad, años atrás, y 14 microgramos por decilitro de plomo en sangre. Cuatro veces más de la referencia en niños: «El médico nos decía ‘esto no es de una nena, es de una persona adulta’ por el deterioro que veía en sus huesos».

El plomo en sangre se vislumbra en la crecida de casos de asma, anemias, dificultades para respirar, y también en el aprendizaje. “No comprendía cuál era la causa de que los chicos no entendieran. No podían aprender y eran pibes normales, eso lo vi durante varios años en la escuela”, relata Choque, que fue docente en la escuela del barrio.

“Hay quince años de acumulación de pruebas”, remarca José Martucci, director del programa de Clínica Jurídica en Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP, patrocinante de la demanda vecinal. Una década y media de denuncias sistemáticas ante el Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS) porque no se puede vivir con el olor que despide la fábrica. A las pruebas se sumó una pericia del Centro de Investigaciones Medio Ambientales (CIMA) que evaluó el desempeño de Industrial Varela durante un trimestre: “detectaron plomo en el aire, en el suelo, y que el daño era menor cuando la empresa bajaba el nivel de actividad. Cuando lo subía, se disparaban los valores”.  «

peligroso

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el plomo se acumula en el organismo hasta alcanzar el cerebro, el hígado, los riñones y los huesos. Durante el embarazo es liberado hacia la sangre exponiendo directamente al feto. La exposición al plomo también causa anemia, hipertensión, disfunción renal, inmunotoxicidad y toxicidad en los órganos reproductores. La Ley Nacional de Residuos Peligrosos, sancionada en 1991, lo considera un residuo peligroso.