La Argentina avanza con la nueva etapa del plan de vacunación, centrada en la vacunación de menores. Provincia de Buenos Aires ya tiene más de 300 mil inscriptos, CABA está próxima a abrir el registro, y este lunes se reúne el Consejo Federal de Salud (CoFeSa) para delinear metodologías en las aplicaciones. Por ejemplo: si se aplicarán vacunas en las escuelas, aprovechando para atraer con eso a quienes abandonaron la escolaridad.

Pero el anuncio de fines de la semana pasada de la ministra Carla Vizzotti dio pie a una nueva campaña de la oposición mediática y política: la supuesta eficacia y seguridad de Sinopharm en niñas y niñas.

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Antes de reunirse con las y los funcionarios de Salud y otras organizaciones especializadas, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) decidió sacar un comunicado el fin de semana, mostrándose “a favor de la vacunación de menores de 12 años con vacunas seguras, como herramienta de protección para su propia salud, tratándose de individuos actualmente vulnerables; como necesidad epidemiológica general para disminuir la circulación viral comunitaria y como factor importante para garantizar la presencialidad escolar cuidada”. En el mismo texto aconsejan “iniciar la vacunación en menores de 12 años con grupos priorizados, establecidos en base a comorbilidades, en forma semejante a la población de 12 a 17 años”, pero a la vez dejan un manto de duda o sospecha al sostener: “Esperamos acceder en los próximos días a las evidencias científicas que han permitido a la Anmat autorizar al Ministerio de Salud de la Nación la utilización, en situación de emergencia, del uso de la vacuna a virus inactivada Synopharm en la población de 3 a 11 años”.

Eso despertó la crítica de especialistas y del oficialismo, sobre todo el bonaerense. Primero fue el ministro de Salud de la Provincia, Nicolás Kreplak, quien le respondió a la SAP. Tildó de “inoportuno” el comunicado, porque “ya tenían la citación a la reunión y podían esperar a escuchar la información que iba a ser mañana. Me parece que transmite ansiedad, malestar e incertidumbre a una población que debe confiar en todos nosotros”. Y agregó: “Hay muchas cosas que no saben los médicos de a pie pero saben las autoridades. Antes de salir a llevar dudas a la sociedad, lo que corresponde a estas instituciones es hacer el trabajo serio y responsable que es consultar a las autoridades”.

Hoy también se sumó el propio gobernador, Axel Kicillof: “Esto es sencillo: si la Anmat autoriza el uso de una vacuna o un medicamento, no hay más dudas, ni nada que discutir. Yo no soy especialista, pero hoy a la mañana abrí el cajón de medicamentos y el único requisito que tengo para mí y para mi familia a la hora de aplicar un remedio o una vacuna es la aprobación de Anmat; siempre fue así”, aseguró.

El vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana Infectología Pediátrica, Roberto Debbag, fue uno de los que salió a sembrar dudas, poniendo como ejemplo positivo a la aplicación de Sinovac en

Chile, dejando entrever dos contrariedades “técnicas”: la Sinovac demostró una eficacia de apenas el 51%, y aún no se sabe su robustez ante las nuevas cepas como Delta; mientras que Sinopharm tuvo resultados superiores al 79%. La otra contrariedad fue que para defender el uso de Sinovac en Chile aseguró que para su aprobación (en el país andino), “pasó por la Comisión de Expertos en Inmunizaciones sobre 63 millones de dosis administradas en niños”.

Esa declaración fue criticada por especialistas, como el científico, biólogo molecular e inmunólogo, Ernesto Resnik, por ser una cifra astronómica. “Al doctor Debbag le parece bien que Chile apruebe el uso en chicos de una vacuna inferior que se usa en China y publicó datos en The Lancet, y le parece mal que Argentina apruebe el uso en chicos de una vacuna superior que se usa en China y publicó iguales datos en The Lancet”. Y acotó que “en Chile aprobaron para chicos la vacuna Sinovac y la usan desde hace una semana. Todos contentos. Con los mismos datos –LOS MISMOS– en Argentina siguen sembrando dudas y angustias para uso político. La espantosa politización de la pandemia argentina”.

Su alusión a The Lancet es debido a que la prestigiosa publicación científica The Lancet Infectious Diseases ya publicó un estudio sobre Sinopharm en menores, con resultados positivos. El estudio Fase I/II indica que “es segura y fue bien tolerada en todos los niveles de dosis probados en participantes de 3 a 17 años”.

“Hay sectores que generan dudas y persiguen objetivos que no son sanitarios”, planteó el médico pediatra Oscar Trotta, miembro del Consejo de Administración del hospital Garrahan. “No debemos meter este tema en la grieta y la especulación política tratando de esmerilar la autoridad del Ministerio de Salud y sacar algún rédito electoral generando temores y dudas en las familias. Sin dudas la vacuna Sinopharm es la más indicada para la población infantil, es segura y efectiva por su tecnología a virus inactivado”.

La Red Argentina de Investigadores e Investigadoras de Salud (RAIIS) también salió a apoyar el uso de Sinopharm en menores: “A la fecha la OMS todavía no aprobó ninguna vacuna para menores de 12 años, sin embargo los países son autónomos de definir y decidir su estrategia de vacunación, tomando como base las recomendaciones de su Autoridad Regulatoria es la Anmat”. Mencionan a The Lancet que sugiere que “si las vacunas mantienen una eficacia de 90% y 80% contra infecciones sintomáticas y asintomáticas respectivamente, alcanzar el umbral de inmunidad colectiva puede requerir una cobertura de vacuna de más del 85% en la población general. Esa inmunidad colectiva puede lograrse exclusivamente con la vacunación de niños y niñas”. Resaltan que las plataformas de virus inactivado como la Sinopharm tiene décadas de utilización en niños y niñas en el mundo “con excelentes perfiles de seguridad y eficacia. Algunos ejemplos con virus inactivado en Argentina: antipoliomielítica inyectable (IPV o Salk), contra la hepatitis A, antigripal, antirrábica, pertussis de células enteras y acelular”. Y agregan que la vacuna contra el Covid-19 se utiliza en niñas y niños menores de 12 años actualmente en China, Cuba, Chile, El Salvador, Israel, y Emiratos Árabes Unidos. “La información de seguridad está disponible y está asegurada, sería ideal conocer más datos sobre inmunogenicidad, pero aún con una inmunogenicidad media es una estrategia de salud pública costo efectiva, considerando los potenciales beneficios, con el objetivo de proteger a los niños y niñas e indirectamente a toda la población, lograr la inmunidad colectiva y evitar la diseminación de la variante Delta”, concluyen en la RAIIS.

Minutos después de conocerse el anuncio de Vizzotti sobre la aprobación de Anmat, la nota del periodista Pablo Sigal en el diario Clarín tituló “Sinopharm: sin ensayos de eficacia publicados, aprueban usar la vacuna en chicos de 3 a 11 años”. Resnik respondió a esa supuesta falta de eficacia: “los datos son de ensayos ‘puente’ y son los que Sinopham publicó. No se hacen estudios de ‘eficacia’ en niños porque necesitás que se contagien cientos después de vacunar a miles. Precisamente NO querés eso. Para obtener datos de eficacia se deben tener miles de vacunados y placebo para encontrar al menos unos 100 infectados, y en niños queremos estar seguros de que la vacuna no sea peor que la enfermedad… ¿Cómo vamos a andar vacunando a 15.000 en pruebas de ‘eficacia’?. Como la vacuna ya se sabe eficaz y segura en mayores de 18, lo que se hace es estudios “puente”, confirmando que la vacuna produce inmunidad y que no produce efectos negativos. Estos son estudios de tipo 1/2 y es lo que se hace siempre con chicos. Pfizer está haciendo algo muy similar. Empezó con una prueba en unos 1.000, y para ver si se logran ver efectos secundarios, la FDA le pidió que duplicara. Igual, en 2.000 no alcanza para eficacia. Apenas para estar tranquilos con seguridad. Terminen con la indignación permanente”.

También dentro de la SAP surgieron críticas y reclamos al comunicado. Luis Winter, del hospital Eva Perón, co-director de la carrera de Pediatría de la UBA, y miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría, sostuvo que los directivos que firmaron el texto “nunca se pronunciaron enfáticamente y sin dudar de la aplicación de vacunas. No trabajan en terreno, solo detrás de un escritorio”. Agustina Peuchot, pediatra–infectóloga, acotó: “Soy miembro titular de la SAP, y me da vergüenza el comunicado. Es una vacuna inactivada y nosotros como profesionales de la salud debemos aconsejar lo mejor para los niños y dejar de lado la política. Las vacunas salvan vidas”.