En la actualidad es difícil imaginar a la escuela pública con la Iglesia presente en sus programas educativos. Ningún alumno es obligado a estudiar catequesis ni a repetir los salmos de memoria para pasar de grado. Aquellas familias que deseen este tipo de formación deben pagar una escuela privada. La educación pública, laica y gratuita se logró tras años de reclamos sociales. En este siglo XXI, la gestión de la Iglesia en escuelas públicas ya no es un problema concreto, pero hay otras intrusiones privadas que avanzan sobre la formación de chicos y docentes de una manera naturalizada. La presencia de las plataformas digitales en la educación ya es una realidad.

Esta semana se anunció de manera oficial la primera escuela pública Google de Hispanoamérica. Se trata de la Primaria Manuel Dorrego ubicada en el municipio de Vicente López conducido por Jorge Macri, el primo del expresidente, hoy de licencia para ser ministro de Gobierno de CABA. La primera Escuela Google de Argentina se enmarca en el programa Google Reference School y, según la información oficial, «reconoce a las instituciones escolares que utilizan de forma innovadora las herramientas educativas» de esta empresa. Hasta ahora, había cuatro colegios privados en argentina con estas características: el St. George’s College de Quilmes; el Colegio Modelo Sara Eccleston de Avellaneda; el Colegio Rainbow de Mendoza; y el Innova, de Bernal Oeste; pero ahora Google desembarcó de manera formal en la educación pública. «Los docentes fueron capacitados durante dos años por la empresa, y que haya una escuela pública Google es muy importante para la Argentina», destacan a Tiempo desde el Municipio de Vicente López. «Que nos hayan dado el certificado habla muy bien de nuestro país, más allá del municipio», agregan.

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«Queremos contarte que la Escuela Primaria Municipal Manuel Dorrego de Vicente López es la primera escuela pública Google de Argentina e Hispanoamérica», resalta el correo que el Municipio mandó a vecinas y vecinos del distrito. Habla de «un proceso para potenciar la educación con herramientas digitales; se logró trabajando en equipo, formando docentes e incorporando nuevo equipamiento tecnológico». Aseguran que la firma norteamericana sólo brinda capacitación y no tiene otras intenciones. Pero el riesgo de naturalizarlas y darles funciones estatales permanece latente.

¿Es indispensable introducir en nuestro sistema educativo público a un gigante tecnológico privado?

«Las empresas tecnológicas no son nunca ni objetivas ni transparentes, como no lo es la tecnología. Las búsquedas siempre muestran un sesgo en los resultados y hay estudios muy interesantes sobre cómo los algoritmos también discriminan», destaca a este diario Patricia Ferrante, investigadora del Proyecto RED en Flacso Argentina y coordinadora digital de la Universidad Pedagógica (Unipe). La especialista sostiene que el discurso de las compañías tech impulsa el uso de tecnologías para la innovación y para la construcción de nuevos modelos: «Ni una cosa ni la otra suceden por poner tecnologías, ni por sí solas. Hay condiciones de todo tipo que tienen que poder conjugarse para construir modelos de enseñanza innovadores».

Las primera Escuela Google de Argentina tendrá acceso a productos de la compañía incluso antes de ser lanzados, capacitación constante a docentes, equipamiento, y sus maestros y maestras conformarán una «comunidad de educadores digitales», en paralelo al sistema educativo. Si bien la irrupción del mundo privado en la educación pública sucede hace mucho tiempo, esta vez, «se trata de una intromisión con nuevas ofertas directas de estas empresas para la educación, por ejemplo el metaverso educativo, o esta iniciativa de Escuelas Google. Creo que, en todos y en cualquier caso, las escuelas y las y los docentes tienen que poder decidir cómo y con qué preparar y dar sus clases –advierte Ferrante–. Para eso tienen que conocer, no solo qué hay disponible sino los efectos de esos usos: qué producen nuestras búsquedas, qué información es esa, para quién y con qué fines se puede usar».

El trabajo de investigación publicado por CTERA «La privatización educativa en Argentina» describe la penetración de lo privado en la educación pública. «Con esta investigación nos armamos de un marco teórico que plantea que se da un doble camino de la privatización, de la educación y en la educación pública. Un proceso exógeno y endógeno. Aquí en la Argentina, si bien la injerencia privada se profundizó durante la presidencia de Macri, estas empresas no dejan de intentar colarse con distintas estrategias en la educación pública, tanto en gobiernos populares como conservadores», analiza a Tiempo el secretario de educación de CTERA, Miguel Duhalde, autor del trabajo junto a la magister en Ciencias Sociales y licenciada en Educación de la UBA, Myriam Feldfeber; la ex viceministra de Educación Adriana Puiggrós; y la especialista de la Universidad de Cambridge, Susan Robertson.

El investigador plantea que esto tiene que ver con un doble interés: el económico y el cultural. «Está relacionado con un planteo ideológico global que es intentar convencer a las mayorías que todo lo estatal y público es malo, y lo privado es eficiente, sólido y carece de corrupción». Duhalde resalta que, en materia educativa, estas firmas ponen en riesgo «la rigurosidad, el análisis y la profundidad. Al usar la búsqueda de estas plataformas te aparecen las primeras diez páginas más leídas y lo que Google quiere que aparezca. En ese sentido no hay nada educativo, es una pedagogía de la superficialidad. Y esa superficialidad forma a trabajadores superficiales, sin conciencia de clase ni preparados para defender sus derechos. Los capacitan para empleos superficiales que demanda el propio sistema empresarial».

Esta semana Google celebró sus primeros 15 años en Argentina. En tiempo récord conquistó todos los órdenes de la vida cotidiana, incluyendo las escuelas, pero ¿es indispensable introducir en nuestro sistema educativo público a un gigante tecnológico privado que tiene sus propios intereses? Para Bettina Fratta, facilitadora pedagógica digital del programa INTEC, dependiente del Ministerio de Educación porteño, «la intromisión de las empresas en la capacitación no solamente no es necesaria sino que es perjudicial. Nuestro país está plagado de recorridos pedagógicos y docentes que son de excelencia académica respecto a la incorporación de conocimientos tecnológicos en la escuela». Para la especialista en Tecnologías de la Información y la Comunicación, la incorporación de Google a la educación pública responde a una decisión ideológica y cosmovisión del mundo: «Esta decisión va a crear usuarios cautivos de las plataformas de estas empresas, que están muy alejadas de lo educativo». «

De Las Toninas a la Inteligencia Artificial

El pasado 9 de agosto, Google celebró el 15° aniversario de su desembarco en la Argentina, y aprovechó la ocasión para realizar anuncios sobre su expansión en todo el país. Uno de ellos es la llegada del cable submarino Firmina, que conectará al continente desde Las Toninas para mejorar la conectividad en toda la región. Afirmaron que destinará 500.000 dólares con el objetivo de potenciar los emprendimientos de mujeres de contextos vulnerables en el norte argentino; 100.000 dólares a Junior Achievement Argentina; y otros 100.000 dólares para impulsar el aprendizaje sobre Inteligencia Artificial en chicos. Además, impulsará su objetivo de dar a conocer el legado histórico y cultural del país al mundo a través de la plataforma Google Arts & Culture. Remarcaron que Google vio tres razones para instalarse en el país: «la innovación, el talento y el espíritu emprendedor».

Macri y su relación estrecha con las tecnológicas.
El historial del macrismo con las tech

El macrismo lleva un historial de relación estrecha con la participación de estas empresas tecnológicas en la educación pública. En enero de este año, la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, anunció que varias firmas privadas iban a dictar clases en escuelas públicas porteñas sobre educación financiera. Entre ellas, la Fintech Ualá, Mercado Libre, Ripio, Balanz, Afluenta y Poincenot, que enseñan sobre la importancia de la educación y buenos hábitos financieros, consumo responsable, billeteras electrónicas, criptomonedas. A pocas semanas de asumir la presidencia, Mauricio Macri se reunió en Davos con Sayta Nadella, CEO de Microsoft (foto), quien anunció que pondría a disposición de estudiantes, docentes e investigadores argentinos el paquete de Office, Windows y sus servicios de almacenamiento virtual en forma gratuita. Sigue vigente dentro del Plan Sarmiento de la Ciudad.

Críticas al anuncio «estigmatizante»

A la par que el discurso tecnológico, que incluye convenios con las grandes plataformas virtuales, la política educativa del macrismo apunta al castigo hacia sectores de la comunidad educativa. El epicentro es la Ciudad de Buenos Aires, con medidas que buscan captar los votos de los sectores conservadores, y en un intento de instalar a la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, como posible candidata en 2023. Primero fue la prohibición del lenguaje inclusivo y esta semana se sumó el anuncio de que darán de baja del plan Ciudadanía Porteña a las familias con hijos que asistan menos del 85% de las clases. El plan social de CABA otorga 11 mil pesos a 40 mil familias vulnerables: se trata de más de 23 mil niños y niñas.


Desde gremios, asociaciones y sectores políticos criticaron la medida. El ministro de Desarrollo Social de la Nación, Juan Zabaleta, le respondió al jefe de gobierno porteño: «A los chicos que no van a la escuela, en vez de estigmatizarlos tenemos que ir a buscarlos».