Decir que la familia Cantero domina la vida y la muerte en los márgenes pobres de Rosario no es mentira. Pero tampoco es la única verdad. En los últimos años, la prensa nacional sumó audiencia con las historias de los narco-túneles, las narco-palomas, los narco-bunkers y otros clichés promovidos por las fuerzas de seguridad involucradas en el asunto. Hasta el ex secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, montó un show mediático al invitar a periodistas a volar en avión hasta La Tablada y otros barrios de la zona sur de la ciudad. El funcionario se paseó como amo y señor de las barriadas pero a nadie explicó que había sido la investigación de los oficiales de la Policía de Seguridad Aeroportuaria la llave para delatar los vínculos entre la Policía de Rosario y el narcomenudeo. Quizás por vanidad profesional, Berni quitó de escena a la PSA y jamás profundizó los vínculos que mantenían las estructuras criminales ordinarias de la ciudad con empresarios y abogados, actualmente detenidos por narcotráfico a escala internacional.
“En Rosario, mienten todos. Narco es El Fantasma Paz, Los Monos hacían el trabajo sucio. La Policía –detalló un ex agente de la PSA– dividió la ciudad para recaudar y los primeros

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