Alimentos y energía son los dos conceptos que esboza el gobierno cuando habla del desarrollo productivo presente y futuro del país. Pero otro término empieza a ser estructural en la gestión de distintos ministerios: la sustentabilidad. Y Transporte es, quizás, el mayor ejemplo. En tiempos de cambio climático acelerado y precios de combustibles y energías por las nubes entre la pandemia y la guerra de Ucrania, avanzar en una renovación energética del transporte se vuelve urgente. Con ese diagnóstico, el gobierno lanzó hoy el “Plan Nacional de Transporte Sostenible” que busca ahorra en 2023 unos 200 millones de dólares en importaciones de gasoil. Para 2030, apuestan a que haya 15 mil colectivos funcionando a gas, generando un ahorro de 1.800 millones de litros de gasoil.

Tecnobondi. La palabra se repite en el ploteado de los colectivos a GNC que se ubican detrás del ministro de Transporte, Alexis Guerrera. Durante la presentación enfatizaron que el plan tiene como objetivo principal trazar una hoja de ruta de cara al 2030, «con acciones que busquen garantizar la transición energética en el transporte, a través de su planificación, y fomentar la utilización de energías más limpias para todos los modos de transporte, tanto de cargas como de pasajeros». Ambiente y economía. Disminuir gases de efectos invernaderos y generar ahorros en divisas para el país.

Eso se apreció en la audiencia. Entre las y los asistentes, estaba el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié; y a su lado el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren; la secretaria de Energía, Flavia Rollon, y la secretaria de Cambio Climático, Cecicila Nicolini. Pero además, junto a ellos hubo autoridades de Enargas, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de las embajadas de Alemania, Estados Unidos e Italia; representantes del BID, del Banco Mundial, y de empresas del sector como Scania, Bridgestone, Buquebus, Mercedes Benz, Renault, Volkswagen y Volvo. Todo en un mismo lugar y por un mismo tema.

Objetivos

Más allá de frases y postulados, lo que importan son los números. Según lo informado, el Plan tiene dos plazos. En una etapa inicial, estiman que el 10% de las nuevas unidades que se incorporen a la vía pública serán sustentables: a gas natural (9%) y eléctricas (1%): «Esto generará un ahorro anual de 41 millones de litros de nafta y 96 millones de litros de gasoil. De esta manera, solamente para el año que viene se estima un ahorro aproximado de importaciones de gasoil de 200 millones de dólares», adelantaron.

Para 2030 apuestan a que haya 15 mil colectivos funcionando a gas, generando un ahorro de 1800 millones de litros de gasoil; 150 mil camiones a gas, reduciendo 2600 millones de litros el consumo de diésel; y que el 15% del total del parque automotor sea gas. «Además, se estima que un gran porcentaje de los vehículos que pertenecen al Estado sean híbridos y eléctricos. Por último, se trabajará para una reducción de las emisiones de GEI a 5,84 MT CO2», informaron.

Foto: Prensa

“Con el lanzamiento del Plan Nacional de Transporte Sostenible, dentro del compromiso argentino de alcanzar las metas de emisiones para los próximos años, plasmamos el trabajo conjunto con otros ministerios y todo el Gobierno nacional –expuso Guerrera–. Es una herramienta para coordinar los esfuerzos y que tiene como ejes la incorporación del gas, pero también con una perspectiva a la electromovilidad, que brinde la optimización de los recursos, y creando nuevas normativas”.

“Estamos hablando de un impacto muy contundente si logramos paulatinamente hacia 2023 transformar todo lo que mayoritariamente se mueve con gasoil a gas, y generando una gran mesa de trabajo con todos los actores nacionales e internacionales. Este trabajo es entre todos, es por todos y es por la Argentina”, agregó el ministro.

El transporte es clave en su incidencia de energía y contaminación. En 2002 consumía el 27% de la energía del país, y en 2019 la cifra subió a 31,7%. El sector libera a la atmósfera el 13,9% de las emisiones totales del país.

El Plan abarca el desarrollo de acciones con tres programas principales: renovación y adaptación de flotas hacia el gas natural, en una primera instancia; la movilidad eléctrica y la incorporación de nuevas tecnologías para abastecer vehículos de carga y pasajeros. «Además, permitirá generar ahorros para el país, por la reducción y posterior sustitución de importaciones de energía, fomentar la industria nacional, cuidando la salud de las personas y del planeta», destacaron.

A su vez, mencionaron 5 ejes «que rigen en el Plan»: la transición energética, para cambiar en forma gradual y segura el sistema de transporte; la eficiencia, para incorporar y fomentar la conciencia del uso inteligente y amigable con el ambiente; la justicia ambiental, para disminuir los perjuicios ambientales; en materia de género y equidad intergeneracional «se promoverá la participación activa en los procesos de consulta, ejecución y toma de decisiones»; y trabajarán el pasivo ambiental, «ya que se busca disminuir el impacto ambiental de los residuos, desechos y material en desuso u obsoleto del sector transporte».

En las metas fijadas de consumo, postulan que se pasará del 77,7% de consumo de nafta en 2019 en los diferentes transportes, a 75,2% en 2030; el GNC subirá de 8,7% a 75,2%; el diésel bajará de 14,6% a 10,3%, y el eléctrico ascenderá de apenas el 0,1% al 2,2%, número aún bajo respecto al sistema de transporte de los países desarrollados.

En la presentación, la estrella no pareció ser lo eléctrico, sino el gas. En ese sentido destacaron el potencial de Vaca Muerta, y que Argentina es el país que más estaciones de GNC tiene en Latinoamérica, llegando al 40,2%.

«Hablamos mucho del gas porque es el recurso natural que está más disponible en la Argentina y tiene una cadena de distribución que es la más extendida del país. Con YPF hemos generando corredores productivos, con Enargas trabajamos en los picos de alto caudal para que los colectivos de larga distancia y los camiones tengan que esperar cada vez menos en las estaciones de servicio», concluyó Guerrera.

Argentina tiene otra ventaja: es el cuarto productor de litio luego de Australia, China y Chile. Y junto a Bolivia y Chile cuentan con cerca del 65% del litio del mundo. Sin embargo, la mayoría de ese litio hoy en día se exporta como materia prima.