La gestión Cambiemos dejó en manos de ONGs el resguardo de especies nativas. Así lo firma el titular de la Administración de Parques Nacionales (APN), Lautaro Erratchu. El macrismo delegó en el sector privado varias funciones que realizaba ese organismo en el sector privado. Y así, el rol protagónico del Estado como administrador de las políticas públicas en materia de conservación del patrimonio natural quedó derivado a terceros. Erratchu explica en esta entrevista las políticas que se están implementando para recuperar soberanía en el cuidado de la biodisversidad nacional.

–¿En qué condiciones encontró Parques Nacionales cuando asumió?

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–Encontramos una situación similar a la de todo el Estado Nacional tras el paso del macrismo. Carencias por todos lados, menos para los amigos. ientras el organismo sufría un desfinanciamiento brutal, se alquilaba un edificio construido por la empresa Caputo en pleno centro porteño por 135.000 dólares mensuales, monto que bajamos casi a la mitad. Una situación lamentable fue que Parques Nacionales había relegado su rol estratégico para definir las políticas públicas de conservación y protección de especes nativasy la administración de áreas protegidas en favor de fundaciones privadas. Las prioridades se pusieron al servicio de lo que definía determinado grupo de ONGs. En cuanto a los Parques, fue evidente la lógica elitista que primó a la hora de diseñar el uso público. Por suerte este organismo tiene un conjunto de trabajadores con mucho sentido de pertenencia y conciencia que pudieron frenar esa locura.

–¿Cómo se operó esa cesión a privados del control y resguardo de especies nativas?

–En el mundo de la conservación y las áreas protegidas, las fundaciones y ONGs tienen un gran papel por jugar. Contribuyen en muchos proyectos de investigación y muchas veces en la creación de nuevas áreas. Lo que sucedió en la Argentina es que la APN dejó de coordinar las acciones referidas a la conservación de especies vulnerables o en peligro de extinción para conceder ese rol a diversos actores, principalmente a Conservation Land Trust (CLT) o a la Fundación Rewilding Argentina. Se confundieron tanto las cosas que el personal no tenía idea de qué hacia la fundación dentro de los parques. Al que osaba pedir alguna explicación, le llegaba enseguida el tirón de orejas desde Buenos Aires. Esta lógica hizo que los trabajadores fueran desplazados de sus funciones. Parques Nacionales tiene un prestigio histórico e internacional. Sin embargo, estos cuatro años que pasaron, renunció a su función y pasó a correr atrás de la agenda que imponía CLT.


–¿Y el Estado además financiaba a estas fundaciones?

–Si, invertía en capacidad operativa, infraestructura y personal para la concreción y el resguardo de los proyectos que definía la Fundación. Nosotros tenemos un rol que no puede estar pensado desde el marketing para conseguir más donaciones. Parques debe definir su política con una mirada estratégica en base a criterios científico-técnicos para preservar ambientes, mitigar los efectos del cambio climático, y siempre con un ojo puesto en que eso favorezca el desarrollo de la población con un modelo sustentable.

–¿Qué se ha hecho para recuperar el control sobre las políticas de conservación?

–En principio, configuramos un equipo de gestión que combinó lo académico con una concepción política de recuperación de las riendas en la coordinación de los proyectos institucionales. Se les devolvió a las y los agentes de conservación su lugar de jerarquía en la Administración. Parques cumple así la misión que le asigna su ley de creación. Obviamente, esto al principio generó roces. Cuando vos venís de tener tus propias reglas por encima del resto de los mortales, y un día te aplican una multa por incumplir los reglamentos, probablemente te cueste asimilarlo. Cuando probás levantando teléfonos y te das cuenta de que el Estado te pone en pie de igualdad con otros investigadores y fundaciones, puede ser chocante. Cuando las decisiones se privatizan, los argentinos perdemos la capacidad de elegir para dónde tenemos que ir. Revisamos todos los compromisos asumidos por la gestión del macrismo. En su último día a cargo de la APN, en diciembre de 2019, no se acordaron de asegurar el pago de los aguinaldos, pero sí firmaron un convenio que cedía hasta la preservación de una especie emblemática como es el yaguareté.