La obra está atravesada por los horrores de la última dictadura cívico-militar y se enfoca en la historia de la bisabuela de la autora.

Con esa chispa de luz encendida, la obra cerró su ciclo 2024 con una presentación especial. La historia de una mujer, su linaje y una familia atravesada por la desaparición forzada de su abuelo, Luis Cervera Novo, hincha y socio del club Los Andes, de Lomas de Zamora, quedó plasmada en la sala. La expectativa flotaba en el aire mientras las luces se atenuaban en el escenario. El murmullo del público se fue apagando hasta que el silencio fue total. En el centro del escenario, Luciana Cervera Novo, con una fuerza arrolladora y la mirada encendida, dio vida a «Luisa», una mujer que emigra de España a la Argentina a principios del siglo XX, cargando en sus brazos a su hijo pequeño y un puñado de sueños.
El temple de Luisa es también la determinación de Luciana, quien hizo de esta obra un acto de reparación histórica y personal. La historia de su bisabuela se entrelaza con la memoria de su abuelo, Luis Cervera Novo, militante del Partido Comunista y socio e hincha del Club Los Andes, quien fue desaparecido el 20 de mayo de 1977. Esta herida abierta resuena en cada gesto, en cada palabra dicha sobre el escenario.
El camino que llevó a Luciana a escribir «Luisa» comenzó en 2019 como un ejercicio de sanación. «Escribí ‘Luisa’ para curar mi linaje», confesó Luciana en una charla posterior a la función. Desde los primeros ensayos en el living de su casa hasta esta noche final, la obra se convirtió en una travesía compartida con la directora Natalia Pascale. La historia de su bisabuela se transformó en un homenaje a las mujeres que enfrentaron la adversidad con amor y lucha.
Las voces del pasado no sólo resuenan en la historia de Luisa, sino también en la de Luis Cervera Novo. Socio y fanático de Los Andes, su nombre quedó grabado en la memoria del club. Su abuela Haydee pagó la cuota de socio con la esperanza de que volviera. «Nada es sin Los Andes«, remarcó Luciana, convencida de que la herencia de la militancia también se refleja en el amor por los espacios colectivos.
Cada rincón del Ítaca Complejo Teatral se llenó de presencias, visibles e invisibles. Desde la platea se percibía la atención contenida del público: rostros serios, miradas atentas. Los aplausos se sintieron como un abrazo colectivo al terminar la obra. Las paredes del teatro parecían latir junto con el corazón de quienes, como Luciana, llevan la memoria en la piel.
Desde su estreno en 2019, «Luisa» se consolidó como un ejemplo de autogestión y cooperativismo. La obra fue declarada de interés legislativo por el Honorable Concejo Deliberante de Lanús y recibió reconocimientos de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, la Mesa de Trabajo del Ex Pozo de Banfield y la Municipalidad de Lomas de Zamora. Además, fue declarada de interés municipal y cultural por el Honorable Concejo Deliberante de Almirante Brown.
El mensaje de «Luisa» trasciende la escena. Como sostiene Luciana Cervera Novo, la obra «nos espeja con esas mujeres que pusieron voz, cuerpo y alma a la búsqueda de sus hijes y nietes». La autora resalta cómo la historia de su bisabuela se cruza con la militancia de su abuelo, Luis Cervera Novo, desaparecido en 1977 junto con sus compañeros militantes del Partido Comunista. Este vínculo con la lucha por la memoria, la verdad y la justicia atraviesa la obra y el colectivo que la sostiene.
En la función de cierre, el público ovacionó de pie. Después de los aplausos, se abrió paso un conversatorio entre los artistas y referentes de derechos humanos, como Juana Eva Campero, coordinadora del Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos (Ex Pozo de Banfield) e integrante de HIJOS Lomas. En su intervención, Campero recordó la relevancia del Pozo de Banfield como parte de la red represiva del Plan Cóndor, que coordinó la captura y desaparición de militantes de distintos países del Cono Sur.
Campero destacó que el Pozo de Banfield albergó a detenidos argentinos y uruguayos secuestrados bajo la lógica transnacional del Plan Cóndor. El Juicio Brigadas reveló la presencia de niños nacidos en cautiverio, como Daniel Santucho Navajas, hijo de Cristina Navajas y Julio César Santucho, ambos desaparecidos. Estos testimonios permitieron reconstruir la logística del terror y evidenciar la participación activa de militares de distintos países.
Al despedirse del escenario, Luciana Cervera Novo, con la voz quebrada por la emoción, sentenció: «Nada es sin memoria. Nada es sin lucha. Nada es sin amor». Sus palabras, como un eco de la memoria, quedaron resonando en la sala. Así, «Luisa» se despidió, por este año que termina, pero su esencia seguirá viva en cada rincón donde la memoria se hace presente.
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