Después de un proceso licitatorio que duró más de dos años y del interés que habían mostrado empresas extranjeras, no habrá cambios en el manejo del subte porteño. Será Metrovías, del grupo Roggio, la encargada de continuar con la operación de ese medio de transporte por doce años más. La decisión fue aprobada por el directorio de Subterráneos de Buenos Aires S.E. (Sbase), mediante la resolución 3382/2020, y tendrá vigencia dentro de los 90 días de su publicación en el Boletín Oficial.

Los usuarios no verán, por ahora, demasiadas modificaciones. O mejor dicho, habrá uno muy importante que se tomó por cuerda aparte: la actualización de la tarifa. El gobierno de la Ciudad dispuso llevar el valor del pasaje de 21 a 30 pesos, con una actualización del 43% que se llevará a cabo en dos etapas, en marzo y mayo. El incremento deberá ser ratificado a través de una audiencia pública.

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La explotación del servicio había sido concesionada a Metrovías hasta 2016. Mediante sucesivas prórrogas, el gobierno porteño (al que la Nación le había transferido las seis líneas de subte y el Premetro en 2013) le confió la continuidad hasta el presente. En simultáneo se llamó a una licitación internacional en la que manifestaron su interés por participar RATP Dev (subsidiaria del Metro de París), en sociedad con Alstom, y la también francesa Keolis, asociada con Transport for London y la local Corporación América. Sin embargo, la inestabilidad macroeconómica y la imposibilidad de formular planes a largo plazo hizo que a fines de 2019 ambos grupos se retiraran de la puja.

“Este nuevo contrato por los próximos 12 años representa un enorme desafío y brinda previsibilidad a futuro para encarar una nueva etapa de mejora y modernización del servicio”, señaló un comunicado de Metrovías. Desde Sbase explicaron que la decisión de llevar el vínculo hasta 2032, con una posible extensión por tres años más, se debe a que “es el plazo mínimo establecido para que la explotación resulte rentable”.

El convenio obliga a la empresa a realizar inversiones en infraestructura e incorporar tecnologías de vanguardia. Esto implica una mayor disponibilidad de trenes y material rodante para mejorar la frecuencia y también un programa de renovación de vías, talleres de reparaciones, escaleras, ascensores y resto del mobiliario de las estaciones.

Sbase también puntualizó modificaciones en la forma de los pagos que realizará a Metrovías para que preste el servicio. “Si la empresa no cumple con el servicio pautado, no recibirá el pago correspondiente. Es decir, se remunerará en base al indicador coche/kilómetro comercial (CKC). El nuevo cálculo para la erogación mensual por parte del Gobierno significa un estímulo para el operador, que deberá contar con la flota necesaria para cumplir el programa operativo y aumentar la eficiencia de los talleres para agilizar y optimizar las tareas de mantenimiento del material rodante”.