De todos los sectores afectados por el quite de una decena de ministerios, el primero que reaccionó organizando una gran movilización fue el de ciencia. Uno que históricamente no era de los más visibles en la calle, y que los 33 meses de gobierno macrista lo hicieron obtener un poder de reacción inmediata, directamente proporcional a los beneficios que se le fueron quitando desde diciembre de 2015. Porque en el abrazo a la sede de Ciencia y Técnica, en las ex bodegas Giol de Palermo, que incluyó el corte de la avenida Santa Fe a la altura de la calle Godoy Cruz, los cientos de científicos coincidieron en una premisa fundamental: la decisión de rebajar el área de Ministerio a Secretaria, ahora dependiente de Educación, no es el inicio de un proceso de ajuste, sino más bien su corolario. En estos años sufrieron quite de programas, recorte al ingreso de investigadores en el Conicet, atraso en los subsidios, y sueldos congelados. Como señaló el representante del Sindicato de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (Faduba) de la CONADU: «Este es el último clavo al ataúd de la ciencia».

En esa sintonía fueron la mayoría de los carteles y figuras que mostraron los manifestantes, la mayoría jóvenes, muchos con hijos, acostumbrados a esta altura a la lucha. «Q.E.P.D. Ciencia: 2007-2018», reza una figura de cartón, aludiendo al año en que se creó el Ministerio, por orden de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. También hubo varios con delantales, con símbolos docentes. Tiene sentido si se razona que el 90% de la plantilla de los profesores universitarios son investigadores. Ese fue uno de los puntos de los oradores: hacer coincidir los reclamos de científicos con otros sectores relacionados, como agricultura, INTI, INTA, y sobre todo los universitarios. Unificarlos.   

«La lucha por la educación y la universidad pública, y por el sistema científico tecnológico es en realidad una sola, es la lucha por la soberanía, la independencia y por la construcción de un conocimiento al servicio de las grandes causas populares. Entonces la falta de respuesta en la paritaria docente, el achicamiento del presupuesto de ciencia y técnica, y ahora la eliminación del Ministerio, son todas expresiones de un mismo proyecto, por eso compartimos la calle», aseguró Graciela Morgade, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. 

Apuntó a lo simbólico de la medida anunciada por el presidente sobre el quite ministerial, más allá de lo que signifique en números: «Cuando un área se va consolidando y va ganando una identidad como proyecto político tiende a tener estructuras estatales cada vez más superiores. Haber llegado a ser un Ministerio es el significado de que la Ciencia y la Tecnología formaban parte del desarrollo de un proyecto académico y político al servicio del país. Volver a ponerlas como secretaría es decir ‘esto ya no me importa, no forma parte de la política de Estado’. Por eso esto no es un reclamo sectorial. Si en un país la ciencia, la tecnología y las universidades no están al servicio de un proyecto de desarrollo, entonces finalmente quedan al servicio del mercado. Como sucede hoy, que estamos en manos del FMI».

El físico Jorge Aliaga,ex decano de Exactas (UBA) y ex subsecretario de Evaluación Institucional del Ministerio, elaboró un informe en las últimas horas, donde señala que el quite del rango ministerial no tiene ningún efecto práctico de ahorro significativo. Es, sobre todo, una «señal» a los mercados: «El MinCyT (sin contar la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica) tiene 320 cargos. Una estructura muy pequeña, de la que solamente se podrán eliminar el cargo de Ministro, un Secretario y alguna Subsecretaría (hay 5, una administrativa y cuatro específicas)».

Eduardo Dvorkin, miembro titular de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, señaló desde la explanada del Ministerio, donde supieron haber actividades y talleres científicos de divulgación a la población, en los años de bonanza: «Por la sola disminución de Ministerio a Secretaría no harán un gran ahorro, sí están mandando un mensaje: hay que ajustarse, no protesten porque el ajuste es ineludible. Y mienten, porque mezclan el déficit en pesos, y no hablan del déficit en dólares que es el que realmente nos tienen que preocupar. Permiten la libre compra y venta de dólares, se están fugando millones todos los días, mientras le piden a la población que ajuste». 

Dvorkin, Master of Science y Doctor en Ingeniería Mecánica, Premio Konex al Desarrollo Tecnológico (2003) y en Ingeniería Electrónica y de Comunicaciones y Computación (1993), completa: «La decisión que tomaron nos puede indignar, pero no nos puede sorprender, en un momento donde están cerrando los grandes proyectos tecnológicos argentinos. El Arsat 3 no se hace. El lanzador satelital Tronador II no se hace. La fábrica argentina de aviones no se hace. Al INVAP lo dejaron con la soga al cuello, la nueva central nuclear Atucha 3 que iba a contar con tecnología argentina, no se hace. Y la desindustrialización va desde lo textil o lo tecnológico en Tierra del Fuego, hasta el nivel de los envasadores de tomates pelados. Es coherente con su proyecto que la ciencia tenga un papel inferior en todo el esquema».

El derrumbe del Conicet

Uno de los principales damnificados desde el inicio de la nueva gestión nacional fue el Conicet: a la Carrera de Investigador están ingresando cada año la mitad de los que estaban pautados según los lineamientos del Plan Argentina Innovadora 2020, ideado por el propio Lino Barañao durante el kirchnerismo. Este año entraron sólo 450 investigadores y debían ser casi mil. 

Dos de las afectadas son Silvia Nasif, historiadora de la Universidad de Tucumán, y Anahí Farji, socióloga. Ambas aprobaron todas las instancias evaluativas, pero quedaron afuera «por razones presupuestarias». Con el fin de sus 8 años de becarias posdoctorales se quedarán sin trabajo.

Nasif, de hecho, está desempleada hace 5 meses: «Investigo el movimiento obrero azucarero en Tucumán, las formas de organización y el proceso represivo que sufrieron, y la responsabilidad de algunas empresas azucareras en delitos de lesa humanidad. Después de tantos recursos generados estos años en mi investigación, es plata tirada a la basura «. Farji cobra 25 mil pesos por su beca postdoctoral. Este año les dieron un aumento de dos mil pesos. Menos del 10%, con una inflación que el propio oficialismo vaticina superior al 42%: «En vez de profundizar nuestras investigaciones estamos pensando de qué vamos a trabajar el año que viene. Eso implica dejar de proyectar nuestras líneas de investigación, para lo que nos formamos todos estos años». 

Ellas forman parte de uno de los sectores más castigados por el discurso público: las ciencias sociales y el pensamiento crítico. La lucha también da origen a la organización. Así, por ejemplo, los cientos de científicos que quedaron afuera de los llamados, formaron la Red Federal de Afectadxs. El problema es cuando algunos de sus integrantes deben emigrar a otros países que deciden financiar la investigación que su nación rechazó. La fuga de cerebros hoy es un hecho.

Dora Barrancos, representante de Sociales en el Conicet, asegura que la situación actual en ese organismo «es patética; estamos boqueando por la reducción presupuestaria. No se pueden pagar los gastos de mantenimiento de las unidades ejecutoras. El Conicet ha perdido autarquía desde diciembre de 2015, a merced de dos tracciones: el Ministerio de Ciencia y el de Modernización». El de Modernización (eufemismo de «achicamiento del Estado») estaba comandado por Andrés Ibarra, que ahora subirá su poder, al ser designado como vice jefe de gabinete de la Nación. La suerte del Conicet, en este marco, parece echada. «Ahora ya ni siquiera tendremos la posibilidad de articulación que teníamos al contar con un Ministerio. El vaticinio es muy doloroso y angustiante. Se agrega que la propuesta presupuestaria para el Conicet el año que viene va a ser la misma que este año. No quiero ni imaginarme cómo va a ser el llamado a investigadores en 2019. La única expectativa es un cambio político el año que viene».

Este lunes, mientras el sol se extinguía, el clima no era de abatimiento, sino de lucha. Y de sorpresa, ante la cantidad de manifestantes que surgieron a tan pocas horas de convocarse el abrazo. Así fue cómo, en el momento, decidieron que, al ser tantos, podían ir hasta avenida Santa Fe y cortarla, para visibilizar el reclamo. Y así lo hicieron. 

Luego recordaron que este martes 4 de septiembre es el Día Argentino de la Secretaria y el Secretario. Así que aprobaron ir a saludar al ahora ex ministro, Lino Barañao (al que todos llamaron «traidor»), en su flamante y triste nuevo día.