En la ciudad de Monte Caseros, ubicada al sureste de la provincia de Corrientes, una madre denuncia hace ocho años el abuso sexual intrafamiliar que sufrió su hijo con síndrome de down cuando era un niño, por parte de un primo-hermano.

La mujer y el abogado aseguran que la Justicia descartó todas las pruebas, también los estudios realizados al joven víctima y que solo dio relevancia a los dichos del acusado. Explican que se trata de una familia de alto poder adquisitivo que tiene contacto en el Poder Judicial correntino y la política.

«La historia judicial que me tocó vivir me rompió el alma como madre, es algo horrible que no se lo deseo a nadie», expresó Zulema Zaibac, de 51 años, a Tiempo. Pero todo esto «que padecimos con mi hijo me hizo fuerte para seguir luchando, porque necesitamos tener justicia», agregó.

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«En 2013 mi hijo Facu -cuando tenía nueve años- fue abusado sexualmente por su primo hermano, Julián Bautista Piloni Antonini, de entonces quince años, es el hijo de Gustavo Andrés Piloni y María Valeria Antonini, se trata del hermano y la cuñada de mi ex marido Fernando Germán Piloni, quien nos abandonó cuando sucedieron los hechos», contó Zulema.

«Mi hijo hoy tiene diecisiete, desde hace ocho años que vengo recorriendo distintos juzgados, pero la complicidad del Poder Judicial provincial con la familia del abusador -que hoy tiene veintitrés- es evidente y ya no la pueden seguir ocultando», remarcó. Continuó relatando que «muchas veces los magistrados me han tildado de loca por denunciar el caso, también se burlaron de mí y de mi hijo muchas veces».

«Todo esto me golpea y defenestra, así son las instituciones judiciales de Corrientes, que avasallaron los Derechos Humanos de mi hijo y los mío como madre pidiendo justicia por un abuso intrafamiliar», denunció la mujer. «Lo hicieron para proteger y favorecer a unos pocos como son estos grandes empresarios -padres del abusador- que mencioné antes, quienes están protegidos por la justicia y la política correntina», aseveró.

«Cualquiera que ponga en el buscador de Google ‘Piloni SRL’, verá en Internet y entenderá que me estoy enfrentando a un gran emporio», enfatizó Zulema. «Llevo más de ocho años luchando contra una familia que tiene mucho poder, son dueños de cadenas de supermercados, de transportes en Corrientes, Buenos Aires, Rosario, entre otras provincias. También tienen centenares de hectáreas de ganadería», enumeró.

abuso sexual

«El padre de mis hijos, hace un tiempo atrás, era dueño accionista, cuando se separó de mí se convirtió en un simple encargado rural», recordó la mujer. Siguió contando que este hombre desde que ocurrió el abuso sexual «es un padre ausente, nunca me acompañó en esta lucha por justicia».

«Siempre se escudó cobardemente diciendo que no cree en lo que dice su propio hijo y que yo inventé todo porque quiero dinero», aseguró Zulema a este diario. «Es aberrante que un padre no acompañe a un hijo que fue abusado cuando era un niño y que le crea a su sobrino abusador, él tomó la decisión de quedarse del lado de su clan», agregó.

«La parte penal fue archivada, no se hizo cámara gesell, en ese momento el menor abusador era inimputable, entonces iniciamos un juicio por daños y perjuicios al padre del acusado», reconstruyó Zulema. A esta denuncia, la tuvieron que llevar «con mi abogado hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Porque el Poder Judicial de Corrientes tiró abajo todas las pruebas, todas las pericias, dictó todas las resoluciones a favor del abusador», se quejó.

«En una de estas resoluciones de la justicia correntina nos ofrecen un viaje a Disney porque considera que mi hijo está estresado y necesita distraerse un poco, es un burla y una ofensa», denunció la mujer. Tanto el juez de primera instancia, «la Cámara y el Tribunal Superior, ante un caso de abuso sexual, dieron preferencias e hicieron prevalecer pruebas de la parte demandada», señaló.

«No tomaron en cuenta los estudios médicos, psicológicos, y psicopedagógicos de testigos profesionales que están capacitados, quienes afirman que mi hijo no miente y que realmente fue abusado sexualmente», se quejó Zulema mientras exhibe más de una docena de resoluciones judiciales. Puntualizó que en uno de los informes realizados por una psicóloga forense muestran «que Facu no vivió una fábula, y que los hechos realmente sucedieron».

«Es terrible que esto suceda a pesar de tener tantas leyes que protegen a personas con discapacidades, incluso leyes con jerarquías constitucionales. No puede ser que la justicia no le dé importancia a un caso de abuso sexual en perjuicio de un menor de edad con síndrome de down», denunció Zulema. Es muy injusto que pase esto «teniendo todas las pruebas y los exámenes de los profesionales de la salud mental sobre la mesa».

«Pero esto tiene que cambiar, no puede seguir así, si realmente la sociedad pretende un cambio, se debe empezar por el Congreso de la Nacional y la Corte Suprema de Justicias de la Nación», recomendó Zulema. «Es de donde deberían bajar una línea e investigar y obligar a los jueces a fallar conforme a las leyes que amparan y protegen a todas las personas y en especial a los niños, niñas y adolescentes con capacidades diferentes», finalizó la mujer.

El abogado de Zulema y Facu

“Cuando me puse a leer y estudiar la causa, rápidamente llegué a la conclusión de que cuando el demandado tiene poder adquisitivo, contactos políticos y judiciales, no existe la Justicia”, sintetizó el abogado Rodrigo Olivera. “Me da escalofríos y vergüenza ajena el Poder Judicial de la provincia de Corrientes para con este caso de abuso sexual”, agregó el letrado.

El testimonio de Facu sobre el abuso sexual

Facu hoy tiene 17 años, a pesar de tener síndrome de down es un adolescente que razona y se expresa correctamente, se maneja en espacios y tiempos normales, le gusta estudiar y lee mucho. En el diálogo que el joven mantuvo con este diario expresó su reclamo.

«Quiero que se haga justicia, que me crean lo que digo porque es la verdad», aseguró Facu. «Sé que mi mamá va a lograr que se haga justicia por mí, porque ella sabe que yo la pasé muy mal, quiero que la verdad salga a la luz de una vez por todas, porque yo no miento, nunca mentí, porque siempre fui con la verdad a todos lados», agregó.

«La Justicia de Corrientes me pone mal, porque dijeron que el abuso que sufrí no es real y me dolió mucho porque no se hizo justicia», expresó el joven. «Recuerdo el día que fuimos al juzgado con mamá para que me hicieran la cámara gesell, yo estaba preparado para hablar y contar toda la verdad, pero estuve parado mucho tiempo esperando y nunca me llamaron”, se quejó. Terminó ahondando en que “eso me enojó mucho, me sentí muy mal, solo deseo y espero que se haga justicia».