Dos semanas después de conocer los resultados de las primarias presidenciales, y tras un fuerte cimbronazo de los mercados internacionales, el contexto político y económico quedó envuelto en un manto de incertidumbre que impide dilucidar si lo peor para Argentina ya pasó. En diálogo con El Ciudadano, cuatro especialistas echaron luz a la realidad económica con un abordaje que pone el eje sobre el mercado interno y relativiza la obsesión actual por dar certidumbre a los mercados financieros.

Las economistas consultadas, detectaron los errores de diagnóstico que llevaron a Argentina al actual contexto, evaluaron medidas posibles para contener la situación y no agravar la crisis, y expusieron alternativas para orientar la economía hacia el crecimiento.

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En semanas de nerviosismo, en medio del fragor mediático que imponen perspectivas homogéneas donde se repiten los oradores, se abre lugar a una mirada más cercana a la economía real, a la intervención con políticas públicas, y se corre el eje de la concepción financiera. Julia Strada del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), Celina Calore del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso), Natalia Pérez Barreda del Mirador de la Actualidad, Trabajo y Economía (Mate) y Sol González de Cap, docente de la Facultad de Ciencia y Política (UNR), exponen y argumentan.

En todos los casos, coincidieron en que el principal error de la gestión Cambiemos está vinculado al diagnóstico inicial, que en lugar de solucionar el problema de la falta de dólares, lo profundizó. Sostuvieron que la desregulación cambiaria, generó tierra fértil para brotes verdes, no precisamente vinculados a lo productivo, sino más bien para el provecho especulativo y la fuga de divisas.

Desdolarización de tarifas, intervención del Banco Central, sentido de la política económica, y bases para la reactivación fueron algunos de los ejes desarrollados.

—¿Cuál es el problema central de este modelo económico y del actual contexto?

Julia Strada: —El problema principal es el error de diagnóstico que llevó a este gobierno a decir que lo que había que resolver era el problema de déficit fiscal y no el problema de la falta de dólares. Eso los llevó a una serie de decisiones concatenadas que lo único que hicieron fue agravar el frente externo, la principal fue la desregulación cambiaria y financiera, que provocó un esquema de endeudamiento y fuga como la base del modelo económico.

Sol Gonzalez de Cap: —El principal problema del modelo es su insostenibilidad, dado que las tasas altísimas que ofrece nuestro país, combinadas con un mercado totalmente desregulado fomenta el ingreso de capitales de corto plazo y la fuga. Argentina no genera dólares y la única forma en la que eso pudo financiarse durante estos 3 años y medios fue a través de endeudamiento externo. Es decir, los y las argentinas nos endeudamos con el mundo para financiar la bicicleta financiera.

Celina Calore: —El endeudamiento externo- primero con el sector privado y, cuando se dificultó este acceso, recurriendo al FMI- fue clave para poder garantizar los dólares que serán luego fugados al exterior. El otro factor clave en este esquema fue la “desregulación de la cuenta capital” que permite la libre entrada y salida de capitales sin restricción alguna.

Natalia Pérez Barreda: —El principal problema es lo que se conoce como restricción externa (faltante de dólares). En un entramado productivo deprimido la “lluvia” de inversiones nunca llegó, nadie invierte si no puede vender. Las inversiones que llegaron fueron las especulativas, habilitadas por la liberalización total de la economía, el endeudamiento y la suba de la tasa de interés.

—La estabilidad cambiaria, ¿se tiene que lograr a través de acuerdos políticos o con certezas en la ejecución de medidas económicas? ¿El BCRA es la herramienta que tiene que utilizar el gobierno para frenar la incertidumbre?

Strada: — Lo que hay que llevar adelante es una ejecución de medidas económicas concretas, que tiendan a un acuerdo de precios y salarios y que signifique ir bajando la inflación con una redistribución progresiva hacia los trabajadores. Con esa baja de la inflación se puede ir aflojando el nivel de tasas y de esa manera lograr crecimiento económico. Tiene que haber en este acuerdo una regulación cambiaria.

Gonzalez de Cap: —La estabilidad cambiaria no puede darse a costa de que el banco central “rife” las reservas, esas divisas que están en las arcas del banco no pueden ser liquidadas antes del 10 de diciembre, porque el próximo gobierno va a heredar una cuantiosa deuda y tener bajas reservas haría aún más delicada la situación económica.

Calore: —Con un nuevo piso del valor del dólar en torno a los 57-60 pesos, debe apuntarse a la estabilización de este valor y a contener a los sectores que se verán más afectados por la traslación a precios de la devaluación. Esta contención puede darse con, además de las medidas ya presentadas por el Gobierno que tendrán un impacto relativamente bajo en comparación al daño causado, herramientas como suba de retenciones a las exportaciones de productos primarios (excluyendo economías regionales) y acuerdo con los grandes formadores de precios.

Pérez Barreda: —Supeditar toda la política a estabilizar el tipo de cambio en algún momento explota, no alcanza con controlar la tasa de interés y tipo de cambio. No se podrá estabilizar el tipo de cambio y evitar corridas si no se pone límites a la capacidad de los grandes jugadores de comprar dólares y sacarlos del país libremente. Debemos recuperar las capacidades estatales de intervenir en políticas públicas con una mirada más amplia. Políticas anti cíclicas que se centran más en la reactivación del entramado productivo y que redistribuyan el ingreso.

—¿Es necesario pensar a futuro en un esquema de regulación de entrada y salida de capitales financieros? Eso puede evitar el volumen de la fuga de divisas?

González de Cap: — Vemos necesario reestablecer el requisito de permanencia temporal de cómo mínimo 120, 180 días, para evitar la fuga de estos capitales golondrina que como decíamos antes llegan al país se valorizan, se van y solo nos dejan deuda en dólares.

Calore: — La fragilidad de un modelo económico con libertad de entrada y salida de capitales deja totalmente expuesta la economía interna a los vaivenes internacionales. De esta manera, se produce el ingreso de capitales especulativos que hacen sus ganancias en pesos y luego se fugan del país en dólares, sin dejar beneficio alguno en el país.

Pérez Barreda: — Se deben reincorporar regulaciones que permitan mayor permanencia de los capitales en el país y regular la liquidación de dólares de los grandes exportadores, que hoy exacerban las presiones sobre el tipo de cambio ya que no están obligados a ingresarlos al banco central.

— ¿Es posible desdolarizar tarifas sin que eso genere desconcierto? ¿Eso ayudaría a que cualquier movimiento del tipo de cambio deje de impactar directamente en la economía doméstica?

Strada: — La desdolarización es algo que se impone, no podemos en una economía donde la suba del dólar impacta en precios tan rápido, atar las tarifas y así mismo las naftas a la divisa estadounidense. La desdolarización será un conflicto con las empresas de servicios (hoy privatizadas). Ha quedado claro en la campaña de Alberto Fernández que ese es uno de los objetivos.

González de Cap: —Argentina no tiene por qué pagar a precios internacionales insumos que produce como gas y energía. Es importante que el Estado pueda generar un “colchón” entre los precios internacionales de los bienes que producimos y los precios de los commodities, no solo de las tarifas, también de insumos básicos para la producción de alimentos como el trigo.

Calore: — Creo que hay que repensar la política energética, volver a entender a la energía como un bien estratégico, con un precio accesible y justo que permita el proceso de desarrollo del país.

Pérez Barreda: —Es necesario desdolarizar las tarifas, y es posible. El sector energético ha incrementado sus ganancias significativamente con un tipo de cambio que se multiplicó por cinco. Hay margen para desvincular las tarifas del dólar y poder tener un esquema más equilibrado de costos energéticos.

— Este contexto, ¿se supera modificando completamente el sentido de la política económica, o requiere de un cambio gradual en las decisiones?

Strada: — Hacer un cambio gradual daría lugar a pensar que hubo algunas de las cosas que se hicieron en materia económica que estuvieron bien. Es imposible hacer crecer una economía con un 70% de consumo, si lo único que hiciste fue pisar esa variable, eso requiere un cambio de 180 grados.

González de Cap: — Necesitamos una mirada totalmente distinta de la economía, basada en el mercado interno, en el desarrollo, en la producción de conocimiento, pero probablemente caminemos a eso con reformas graduales justamente por la fragilidad en la que nos encontramos.

Pérez Barreda: — Se debe producir una ruptura en las concepciones, esto es si miramos el tipo de cambio y la tasa de interés solamente o tenemos políticas de desarrollo productivo y tener sensibilidad política para atender las necesidades y el bienestar de las grandes mayorías y reducir la desigualdad social. Lo que no obsta que se necesite cierto gradualismo en los pasos a seguir, particularmente en el vínculo con actores claves (FMI, mercados financieros).

— ¿Sobre qué bases debe construirse el crecimiento económico? ¿Brindar certidumbre? ¿Apoyarse en la matriz productiva interna?

Strada: — Argentina sin una matriz productiva asociada a la industria manufacturera y a la ciencia y técnica, no tiene futuro para la totalidad de sus habitantes. Es el camino que se impone. Si no es a través de la industria y la inversión en tecnología, no hay plan B para los 45 millones de argentinos.

González de Cap: — Sin dudas sobre la inversión real y el consumo interno, generando trabajo, desarrollando políticas públicas que ayuden a agregarle valor a nuestras exportaciones, invirtiendo en ciencia y tecnología. La mayor certidumbre que se le puede dar a alguien que planea invertir, es la existencia de un mercado interno voluminoso y solido.

Calore: — En el “Plan Hornero” elaborado por el Ceso se plantea un programa de Gobierno alternativo a los modelos de sustitución de importaciones y el agroexportador. Parte desde el fortalecimiento de sectores no competitivos con el objetivo de generar el máximo empleo con el menor gasto de divisas. Sectores que contribuyan a resolver problemas prioritarios de los argentinos: construcción, educación, deportes, salud, seguridad. Ahí se pueden sentar las bases para el desarrollo económico basado principalmente en el mercado interno y la generación de empleo.

Pérez Barreda: — En una economía donde cerca del 80% de lo que se consume se produce localmente, es fundamental poder generar medidas que mejoren el poder adquisitivo para reactivar el consumo y el mercado interno. Y también creo que la política debe recuperar la sensibilidad social a la hora de abordar los problemas económicos y sociales. No se trata sólo de números y variables. La idea de la certidumbre es un eufemismo para decir reducir costos laborales y tributarios. La certidumbre termina siendo para los grandes actores del mercado.

—¿Qué es lo más preocupante de la actualidad económica?

Strada: — Mi mayor preocupación tiene que ver con los niveles de consenso que se generan en el mundo del stablishment económico y consultoras económicas que habitualmente asesoran a la política, respecto de porqué fracasó el gobierno de Mauricio Macri. Hay sectores que piensan que ese era el camino, que las políticas estaban bien, pero que Macri las implementó mal. Si no logramos hacer un balance lo suficientemente crítico sobre lo que ocurrió estos últimos cuatro años con políticas que hicieron perder a la clase trabajadora e hicieron ganar a un puñado de grandes empresarios, lo que puede pasar es que estas políticas vuelvan a ser legítimadas en el corto plazo.

González de Cap: — Lo que más me preocupa de lo que sucedió en estos casi 4 años son la pobreza, el endeudamiento externo y el desfinanciamiento de la ciencia. En particular la pobreza infantil (la mitad de los niños y niñas en argentina viven bajo la línea de pobreza) generan un daño estructural muy difícil de reparar. Y la falta de inversión en ciencia y tecnología porque son la clave del futuro, y es imposible pensar en un país desarrollado que no dedique recursos a la producción de conocimiento.

Calore: — Estructuralmente lo que más me preocupa es la sustentabilidad del flujo de dólares que es el principal limitante para el desarrollo argentino. En cuanto a lo coyuntural, lo que mas me impactó de este proceso fue la vertiginosidad y rapidez con la que se destruyó el entramado productivo. A nivel local, preocupa el desempleo que hay en Rosario (15% según nuestro relevamiento), el cierre de comercios emblemáticos de la ciudad y Pymes.

Pérez Barreda: — Lo más preocupante de la actualidad económica son los indicadores sociales. El salario está un 20% más bajo que en 2015, a valores de 2010. El empleo registrado se encuentra en los mismos niveles que en 2011. Se incrementó la pobreza llegando a un 35%, en su mayoría mujeres -7 de cada 10 hogares son liderados por mujeres-. El nivel de desocupación se encuentra en dos dígitos, con jóvenes y mujeres como los más afectados. Creció la desigualdad social rápidamente. La preocupación para el futuro es la “herencia” que deja este gobierno, que es el gran endeudamiento, con más del 90% del PBI, lo que va implicar grandes esfuerzos para renegociar esta deuda que ya es imposible de pagar.