Empezó a los 13 con un viaje en bicicleta con compañeros de la escuela. Pero hace treinta años, organizó un viaje de travesía para todos sus amigos y les dijo: “Este es mi trabajo”. Fueron ocho y después de treinta años se reúnen  los viernes y lo recuerdan como una travesía épica. Nestor Alberto o, como todos lo conocen, “Beto” Guarnieri es de Resistencia, Chaco, y ha vivido hasta en el Sahara para trabajar en turismo. O mejor dicho “overland”, como explica en esta nota a Tiempo de Viajes. 

-¿Siempre estuviste en medio de la naturaleza?

-Desde los 13 años que organizo viajes. El primero de mi vida lo hice a los 13 con mis amigos, hicimos un recorrido de 20 o 30 kilómetros en bicicleta, ya tenía espíritu organizador.

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-¿Y formal?

-Fue en el año 96. Convoqué a todos mis amigos y les dije: Armé este viaje, pero es a partir de ahora mi trabajo.

-¿Y?

-Se borraron casi todos. Vinieron ocho. Yo no tenía ni camioneta. Alquilé un camión, cargamos las bicis y fuimos al impenetrable. Hoy nos seguimos juntando los viernes a tomar algo y nos acordamos de esta travesía. Fue épico. 

-¿Cómo avanzaste y con qué temas de viaje?

-Un año después compré mi primera camioneta, una F100. Todavía la tengo, está para museo. Después seguí trabajando organizando salidas a la naturaleza y en 2005 compré una 4×4 Land Rover. Fueron dos años a full. Impenetrable, acá en el Chaco; Bañado la estrella en Formosa; Cataratas y Moconá, cuando nadie iba porque era inaccesible el camino. Y también Iberá, en Corrientes. Y en contra estación hicimos dos temporadas en El Calafate. 

-¿Le llamas travesías a tu propuesta?

-Hay un debate, porque si vendés manzanas, todos saben lo que es, pero si lo que vendés es algo entre manzana y pera, tenés que explicar. Las travesías se las relaciona con viajes en 4×4 donde el vehículo es casi todo, en definitiva es andar en camioneta por lugares de naturaleza. Mis propuestas de viajes se definen con el concepto de “overland” que es a nivel mundial. Lo mío es hablar con la gente de cada lugar, probar sus comidas, su forma de vida, muy tranqui. Para mi, la camioneta es un medio, no un fin. Hacemos cabalgatas, kayak, caminatas, avistaje de fauna, de aves, de flora. Con una combi me voy hasta Ecuador. 

-Vos que vivís en Resistencia y batallaste el turismo regional, ¿cómo ves el nuevo Parque Nacional Impenetrable con la nueva infraestructura?

-La infraestructura nueva, tiene apenas un año, la que es la propuesta de glamping, queda justo frente a la entrada del Parque, en medio del monte, todas las comodidades, hasta desayuno, baño. La otra propuesta es dentro del parque, es el camping que fue inaugurado en julio, hace un mes,. Son unos deck, elevados, algunos tienen carpa, otros son el deck para que instales tu propia carpa, está justo sobre la costa del Teuco (Río bermejo), si hay sequía, vas a ver bichos porque van a tomar agua, si o si. Mi estilo se ajusta a esta propuesta, la de los decks en altura, no tenés humedad, no tenés insectos, es sencillo y estás inmerso en la naturaleza. 

-Vos seguís con tus propuestas personalizadas y bien de overland

-Si, con viajar por lugares poco conocidos, con naturaleza, convivir con los criollos, probar las empanadas de charqui, el chivito al horno.

-Propuestas para disfrutar en forma tranquila y de a pocos…

-Estuve en el Bañado La Estrella en Formosa y ahora llegan hasta micros de dos pisos. Ven el atardecer y siguen. Mi propuesta es ir un grupo, almorzar en un puesto durante el camino para conocer cómo es la costumbre formoseña de los criollos. También hay un hotel cerca de Las Lomitas, la ciudad más cercana al portal del Bañado y allí dejar los bolsos seguir viaje y aprovechar el atardecer que es la mejor hora para ver este paisaje, la fauna, los reflejos y los colores. Al otro día, seguimos el viaje hacia Fortín La Soledad, donde hay dos pobladores que son excelentes guías (Caliva y Chillo) tanto de avistaje de aves, como de los senderos de la zona. Hay en el camino también, comunidades Pilagá, con su trabajo de cestería y cerámica, son buenos guías de senderos, de a pie, también. Es bien rústico y auténtico lo que visitamos y hacemos. Muchos piensan en el bolsillo, pero hay mucha gente que elige hacer viajes que sean profundos. 

-Es como el glamping, camping con glamour o a la que te criaste

-En África, vos te despertás y ves los animales al lado de tu carpa. Viví un tiempo en Sudán, y uno de los recorridos era “los Nubios”, los faraones negros, como se decía en aquel momento, es parte del rio Nilo, pero en aquel entonces, año 2005, en esta zona hacía veinte años que sufrían guerras civiles. Había una sola agencia de viajes, era italiana, y los paquetes turísticos se agotaban. Era muy peligroso y la gente de dinero pagaba eso, un viaje con adrenalina. Era hiper exclusivo. 

-¿Pero volviste a buscar lugares nuevos en la Argentina y en el mundo?

-Es que creció tanto el turismo, el asfalto. Por ejemplo yo era uno de los pocos que te llevaban a los Saltos del Moconá. Ahora es el asfalto el que facilita el acceso y ya todos pueden ir hasta con sus vehículos propios. Con los Esteros del Iberá, también hay varios portales y es sencillo el acceso, digamos entonces, se popularizó y está bien, muchos pueden trabajar ahora de estas alternativas turísticas. Pero antes, unos cinco años atrás, nomás, era mi “joya” escondida, ingresar por el portal San Nicolás. 

-¿Y la Ruta 40?

-Armé varias propuestas. Pero es casi inviable hacer con mi estilo toda la ruta de un tirón. Y ahora armé por tramos, ya hicimos Catamarca, donde pudimos conocer cada rinconcito, incluso caminos que te conducen a diferentes lugares únicos. Por ejemplo en la yunga catamarqueña hay una ruta que no tiene salida, que la usan y mantienen los pobladores de un lugar y hasta allí llegué en overland y pudimos conocer un sitio casi desconocido por el turismo.


– ¿Qué rutas te atrapan en la Argentina?

-La Ruta 41, que une Los Antiguos con Lago Posadas en Santa Cruz, preserva esta propuesta rústica, poco conocido, que se mantiene tal cual el paisaje, los parajes, el Monte Zeballos, muy pocos la conocen  y llegas al istmo que une los Lagos Posadas y Pueyrredón. También un tramo de la Antigua Ruta 9, es una traza casi abandonada y solo la usan los locales. que une Salta con Jujuy, desde Calilegua hasta Humahuaca, por donde está el Hornocal, el cerro de veinte colores, acá la diferencia es que salís por el Hornocal y estás dentro del paisaje. La tercera ruta que me encanta es la que sale de Trancas, desde El Jardín, donde nació Lola Mora y llega por Guachipas.

– ¿Y otras rutas?

-Bueno, arme la ruta 66 (EEUU), por tramos, son veinte días, vamos por el tramo 3, salimos el 6 de octubre. Y también diseñe un viaje para mi, digo así porque siempre quise hacer de Argentina hasta Alaska por tierra y me regalé esta travesía para mi, que cumplo 20 años haciendo overland, es un viaje en la vida. Y lo arme por tramos,  arranqué en 2017, hicimos siete  etapas, en cada una un grupo diferente. Llegamos hasta Ecuador. Es tan minucioso que creo que voy a tardar diez años más en llegar en tramos a Alaska, jajaja. 

-¿El overland lo eligen hombres o mitad y mitad mujeres?

-Van más mujeres. Te diría que 100 por 100 mujeres. Es un segmento de 50 a 70 años, que han viajado por todas partes, son recontra viajadas, conocen todo  y ahora eligen hacer viajes personalizados a donde nadie llega, con toda una propuesta minuciosa, de detalles y conociendo cada lugar, con la gente de cada rinconcito, por parajes. 

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Beto Guarnieri Overland 

Chaco Aventuras,  Overland 4×4 

IG: @overlanderschaco