La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este viernes que la nueva mutación del coronavirus -que mantiene en vilo a gran parte del mundo- es una «variante de preocupación». Esta nueva mutación fue reportada a la OMS por primera vez desde Sudáfrica, el 24 de noviembre, y en el mundo científico surgen preguntas sobre la rapidez con la que se propaga y sobre su capacidad para eludir parte de la protección que brindan las vacunas.

Por el momento, hay mucha especulación y pocas respuestas concretas, pero esa incertidumbre ha contribuido a una caída de los precios de las acciones en varios mercados. En los asiáticos, el índice Nikkei de Tokio y el Hang Seng de Hong Kong cayeron más del 2%. Entre las más afectadas, están las acciones de negocios relacionados con viajes.

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Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron restricciones a los viajes desde el sur de África. Las restricciones se aplican a Sudáfrica, Botsuana, Zimbabue, Namibia, Lesoto, Esuatini (Suazilandia), Mozambique y Malaui.

Las autoridades de Reino Unido también decidieron tomar precauciones y determinaron que los viajeros procedentes de esos mismos países que ya estén instalados en su territorio, deberán hacer cuarentena. Desde éste viernes, el acceso de viajeros que provengan de esos destinos quedó totalmente restringido. Francia suspendió los vuelos desde estos destinos, además de Suazilandia, con efecto inmediato y durante al menos 48 horas. Alemania, Japón, Italia y Singapur también impusieron restricciones similares. Por su parte, la Comisión Europea les recomendó a los países miembros la introducción de un «freno de emergencia» a todos los viajes desde el sur de África.

En paralelo, el equipo de investigaciones que llevó adelante el desarrollo la vacuna Oxford/AstraZeneca contra el coronavirus, considera urgente realizar una vacuna contra la mutación Ómicron. Fue el propio científico británico Andrew Pollard, que dirigió las investigaciones de AstraZeneca, quien alertó sobre esta necesidad, al mismo tiempo que consideró que es «altamente improbable» que esta nueva variante se propague con fuerza entra la población ya vacunada «como ya se vio el año pasado» con la variante Delta. Sin embargo, aseguró que si eso ocurriera «sería posible actuar muy rápido» porque «los procesos de desarrollo de una nueva vacuna cada vez están mejor aceitados».

Pollard hizo estas declaraciones a la BBC de Londres y afirmó que las actuales vacunas deberían servir contra la nueva variante, aunque consideró que «eso solo podrá confirmarse en las próximas semanas».

Comunicado de AstraZeneca

En un comunicado, la empresa declaró haber «desarrollado, en estrecha colaboración con la Universidad de Oxford, una plataforma que nos permite responder rápidamente a la vacunación de las nuevas variantes que puedan aparecer». La farmacéutica británica expresó que «está llevando a cabo investigaciones en los sitios donde se identificó la variante» Ómicron. Los fabricantes de otras vacunas como Pfizer/BioNTech, Moderna y Novavax mostraron también su confianza en su capacidad para combatir la nueva variante.