“Hay superpoblación de comedores y merenderos en la Ciudad”, es el argumento que utilizan las autoridades porteñas para mantener en el anonimato el 47% de los comedores y merenderos de todo el distrito. De acuerdo a datos oficiales de la Dirección de Censos y Estadísticas de la Ciudad, en este primer trimestre del 2021, la pobreza en el distrito más rico del país alcanzó el 26,5%, cifra que representa 817.000 personas de un total de 3.078.000 habitantes. Estos guarismos indican que 1 de cada 4 porteños es pobre y 4 de cada 10 niños, niñas y adolescentes menores 17 años viven están en la misma condición. La comparación interanual vislumbra que la pobreza creció 3,6%, alrededor de 114.000 pobres más. Además, del total de personas por debajo del nivel de la pobreza, 290.000 son indigentes, y no llegan a cubrir el costo de una canasta básica de alimentos. Pese a estos números preocupantes, el GCBA se niega a legalizar casi el 50% de los comedores y merenderos, ya que de los 750 que dan de comer a más 25.000 personas por día, la Ciudad solo reconoce a 400.

El mundo que reflejan estos números entre pobreza e indigencia, se manifestó en cientos de miles de vecinas y vecinos que, por primera vez, se acercaron a un comedor comunitario a recibir un plato de comida, ante la precaria asistencia del Estado porteño. Un relevamiento realizado por varias organizaciones sociales reveló que, sumado a esto, los comedores reconocidos por CABA “sufrieron recortes de hasta un 33 por ciento en la cantidad de alimentos que reciben por parte de la administración que encabeza Horacio Rodríguez  Larreta y que “los nuevos comedores, merenderos y ollas populares que surgieron en este contexto, siguen sin recibir ningún tipo de asistencia: deben autoabastecerse de alimentos, elementos de higiene y seguridad. Al mismo tiempo que sus trabajadoras y trabajadores, esenciales, siguen sin ser reconocidos”.

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Entre las organizaciones sociales y políticas que llevaron adelante este relevamiento, se encuentran: Nuevo Espacio de Participación, Movimiento Evita, La Cámpora, Unidos y Organizados, Somos Barrios de Pie, y Corriente Clasista y Combativa; junto a referentes de derechos humanos, de organizaciones sindicales y agrupaciones religiosas y culturales. En diálogo con Tiempo, el coordinador de Somos Barrios de Pie, Walter Córdoba, alegó que “los comedores y merenderos que no son reconocidos por Larreta se mantienen por donaciones particulares que salen a buscar las organizaciones sociales, que las brindan los comercios y los supermercados de cada barrio, y también parte que el Gobierno Nacional subvenciona y pone en alimentos, pero esto es responsabilidad de la Ciudad”.

Todo indica que las fuertes internas que existen dentro del oficialismo porteño, es lo que retrasa el reconocimiento del resto de los comedores y merenderos o, al menos, eso es lo que quieren dar a entender: “Cada tanto vienen corriendo funcionarios de la Ciudad, no sé si esto se explica con la interna que tienen ellos, pero la realidad es que vienen removiendo los interlocutores que tiene la Ciudad de Buenos Aires con las organizaciones sociales, y cada semana aparece un subsecretario o subgerente distinto que viene a retomar cosas que ya habíamos planteado en diferentes reuniones”, razona Córdoba y agrega: “el año pasado Larreta nos dio dos subsidios para comprar alimentos para personas aisladas y este año eso lo quitaron, al mismo tiempo que empezaron a bajar el peso de las raciones y la cantidad, en medio del crecimiento de la pobreza”.

Pero el incremento de la pobreza en la Ciudad de Buenos Aires se remonta desde hace varios años. Los números oficiales de la Dirección de Censos y Estadísticas de la Ciudad, muestran que en 2017 con el 14%, la pobreza siguió aumentando: En 2018 se registró un 16%; 19,1% en 2019; aumentó casi tres puntos en 2020 hasta llegar al 22,9%; y 26,5% en 2021. En el mismo sentido, la indigencia ascendió al 4% en 2017, trepó al 4,3% en 2018; subió casi 2 puntos en 2019 llegando al 6%; y 9,4% este año.

“Nosotros mientras tanto seguimos exigiéndole al gobierno de Larreta el reconocimiento económico de las cocineras y promotoras de cada comedor y merendero, situación que la Ciudad se niega constantemente”, alertó Córdoba y agregó “son alrededor de 5 mil cocineras entre todas las organizaciones sociales. Este pedido de reconocimiento es legítimo, dado que la pandemia visibilizó su protagonismo ante el aumento de la demanda alimentaria, además de que esas trabajadoras populares acompañan las políticas sanitarias y tienen un rol indispensable en este contexto”.

Recortes y aumento de la desigualdad

Desde la cartera de Desarrollo Humano y Hábitat porteña, que dirige María Migliore, precisaron que la asistencia alimentaria a centros de primera infancia y jardines comunitarios, junto a los comedores, pasó de 102.000 personas antes de la pandemia a 353.000 en la actualidad, a través de la entrega de módulos alimentarios en barrios populares, la tarjeta Ciudadanía Porteña, lo que representa un aumento del 246%. Sin embargo, desde las organizaciones sociales, denuncian que el Ministerio realizó “un recorte de 940 millones de pesos y que en el programa que asiste a comedores conveniados hasta el momento sólo ejecutó el 1% del total”. En paralelo, señalan que “se deben tomar medidas que apunten a combatir la desigualdad en términos de ingresos y de acceso a derechos básicos, como son la salud, la educación y el hábitat digno, y generar trabajo. En la Ciudad el desempleo llega al 10%, pero en la zona sur de la Ciudad llega al 15%, más que duplicando a la zona norte de la Ciudad. Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores de la economía popular fueron los más afectados por la pandemia”.