La nueva estación de Santa Fe de la línea H del subte, la que Mauricio Macri describió como una “obra de nivel internacional” durante la presentación, aún está por terminarse. Durante los primeros tres meses, la conexión con la D llevará más tiempo del que se había planificado y, además, se necesitará un boleto especial para poder hacer la combinación. El estreno de hoy fue una suerte de pre-inauguración: según informó el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el trabaja finalizará en tres meses.

El problema es que aún no está construido el túnel definitivo y hasta entonces existirá un recorrido paralelo para su uso. La situación es provisoria, aunque genera demoras. Sucede que los usuarios que quieran ir de Pueyrredón a Santa Fe o viceversa, precisarán una tarjeta especial que un boletero le dará a cada pasajero. Deben, además, recorrer tres pisos antes de subirse al subte. “El túnel debía cruzar por debajo de la D, pero al momento de la obra, un caño pluvial interfirió con el recorrido previsto”, explicó Larreta en la presentación.

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Esa situación no es la única que evidencia cierto apuro en la inauguración de un trabajo que todavía no está terminado. En los andenes todavía hay material de obra y luce sucia, como si hubiesen apurado los tiempos para poder presentarla. “Parece un baño”, dijo un pasajero mientras recorría el lugar con sorpresa.

La H, según informó la administración capitalina, es la primera línea con una flota totalmente nueva: hasta ahora se sumaron 36 Alstom con una capacidad de 1500 pasajeros cada una -el doble que las anteriores y se espera que se reincorporen 84 más a la red. “Es un orgullo como argentino poder tener una estación de este nivel, comparable con las mejores del mundo», recalcó Larreta en la presentación.