Alquilar un auto y partir hacia destinos recónditos. Reservar un hotel de alta gama en la montaña. Armar una ruta que combine varias ciudades y permita, mientras se viaja, trabajar a distancia desde escenarios diversos. La pandemia está generando nuevos hábitos turísticos, con opciones que se amplían al ritmo que avanza el plan de vacunación contra el coronavirus. El programa Previaje se insertó entre estos engranajes con un impacto que sorprendió, en uno de los sectores más golpeados de estos tiempos. La crisis sanitaria no terminó, pero está dando un respiro que confluye con muchas ganas contenidas de volver a vacacionar.

Previaje es un programa de preventa turística implementado por el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación que reintegra el 50% del valor del viaje en crédito para usar en destinos argentinos, desde noviembre de este año y durante todo 2022. Ya había sido implementado el año pasado, pero en esta edición tuvo un resultado multiplicado. “En 2020 alcanzó un total de 10 mil millones de pesos desde octubre a diciembre. Ahora, en un mes y una semana, llegamos al 90% de eso: 8900 millones de pesos”, contrasta el subsecretario de Promoción Turística, Andrés Krymer. Además de la notable mejoría en el contexto sanitario, señala que la diferencia tiene que ver con que hace un año “era una política diferente e innovadora que generaba en el público ciertas preguntas, alguna incertidumbre. Lo que pasó es que la experiencia fue positiva y hubo un boca en boca que hizo que mucha gente se animara a sumarse”.

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El boom viajero tiene impronta federal. En el marco del programa de preventa, las diez provincias más elegidas fueron, en primer lugar, Río Negro, seguida por Buenos Aires, Santa Cruz, Mendoza, Salta, Misiones, Neuquén, Tierra del Fuego, Córdoba y Chubut. San Carlos de Bariloche, Mar del Plata y El Calafate son las ciudades que están en el podio. En todos los destinos se priorizan el aire libre y la naturaleza, las visitas a puntos satélite del mapa en torno de esos centros tradicionales y la gastronomía al aire libre, señaladas en el sector como costumbres que llegaron para quedarse.

Cambio de hábitos

“Vemos estadías más largas que antes. Creo que tiene que ver con el tema del travel office y la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar, de forma remota. Y no solo en  findes largos, como antes, sino durante todo el año”, cuenta Érika Schamis, directora de Productos no Aéreos de Almundo. Y remarca que “hay mucho alquiler de auto: subió muchísimo. Hoy ya estamos teniendo una facturación más amplia en alquiler de autos que en 2019, es el único producto que sin lugar a dudas supera la prepandemia”. Ese nuevo hábito se asocia con “una forma de recorrer más independiente y más profunda, porque permite recorrer a tu gusto, meterte en todo tipo de rincones. El pasajero hoy está usando mucho esta metodología de viaje, y las escapadas a hoteles cercanos”.

“Gana la batalla sin lugar a dudas todo lo que sea agreste, fuera de la ciudad, al aire libre”, afirma Juan Manuel Ghiglione, de Babia Viajes. Sobre las transformaciones en los consumos turísticos a partir de la pandemia, señala que “se ha accedido a distintos productos, como hoteles de muy alta gama en destinos como el sur, Iberá, el Norte argentino. Hoteles que eran impensables para el mercado interno, pero al tener un año y medio cerrado al turismo internacional, se han puesto a la altura de las expectativas, con tarifas para turistas locales. Hay una oferta más interesante que hace unos años para los viajeros argentinos dentro del país”.

En números, Ghiglione pone como ejemplo que “antes nadie pensaba en una noche de 40 mil pesos de hotel en la Argentina. Hoy hay gente que lo está pagando. Porque está ávida de viajar. El deseo de viajar siempre está: a pescar a Chascomús, a comer un asado al costado de la ruta. Viajar no es solo avión”. Según el titular de Babia, “la demanda de destinos locales ahora es la misma que en los niveles prepandémicos: hay gente que antes viajaba por la Argentina y aún no lo hace, pero eso se compensa con los que antes viajaban afuera y lo están haciendo adentro”.

“Vemos dos lógicas. Al que está ajustado, esto le permite pagar el pasaje y con el crédito pagar el alojamiento. Y al que no está ajustado, le permite mejorar la propuesta o ir más lejos”, apunta Krymer sobre los efectos de Previaje. Como tendencias del nuevo tipo de turismo, también remarca todo lo relacionado al contacto con la naturaleza y el turismo de cercanía. “De norte a sur, todos los rincones del país tienen turismo de naturaleza y eso está siendo muy demandado”. Aclara, de todos modos, que las opciones tradicionales –las grandes playas marplatenses y las zonas clásicas de Córdoba, por ejemplo– también tienen buenas perspectivas: “Creo que se vislumbra un verano con las dos cosas. No son excluyentes: destinos de naturaleza y destinos consolidados”.


Lo que viene

El reciente anuncio de una ampliación del beneficio de Previaje a jubilados y pensionados de Pami, con devoluciones a crédito de un 70%, apunta entre otras cosas a fortalecer un tipo de viaje aun postergado, como los tours en micro. “Ya antes de la pandemia teníamos un 85% de ventas para afuera: Caribe, Europa, Brasil, Estados Unidos, y solo un 15% en Argentina. De ese porcentaje, el 1% era en bus. Hoy desapareció esa consulta directamente. Por ahí era el jubilado, la persona con menos recursos. Esa gente ha dejado de consultar”, cuenta Ghiglione sobre un aspecto que podría transformarse con las nuevas medidas.

“Claramente, los destinos más elegidos son los de naturaleza; las grandes ciudades capitales están sufriendo la ausencia total de turismo, y eso agravado por el hecho de que en el último año y medio estuvieron prohibidos los congresos y exposiciones”, apunta Aldo Elías, vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo. Ese sector tuvo uno de los primeros acercamientos a la “nueva normalidad” con el Congreso de Agentes de Viajes, el jueves y viernes últimos, en el Hotel Sheraton de San Miguel de Tucumán. Fue el primer encuentro presencial del sector y, entre anuncios y números alentadores, se dio en un clima de fuerte optimismo.

En cualquier caso, está claro que la pandemia no terminó y viajar implica cerciorarse de las normativas sanitarias en el destino elegido. Por caso, hay provincias que ya dejaron de exigir el certificado Turismo de Circulación para ingresar a sus territorios, aunque varias mantienen el pedido de PCR negativo a los visitantes y no obligan a realizar cuarentena a los turistas locales. Como ocurre desde marzo de 2020, las reglas del juego pueden cambiar sobre la marcha.

Desde el Torreón del Monje, en Mar del Plata, Rodolfo Parato, directivo de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, pronostica un crecimiento que ya se venía viendo en los últimos años pero se potenció: el de lugares como Chapadmalal, en los alrededores de La Feliz. “La pandemia forzó la idea de una separación de lo urbano. Pero también vimos que los últimos fines de semana el nivel de ocupación fue creciendo muchísimo en el centro de Mar del Plata. Creo que este verano vamos a ver una distribución superequitativa: no va a haber una decisión del hospedaje tanto por cercanía de centros de salud, como el año pasado, sino por preferencias de consumo, como antes de la pandemia. Ya lo estamos viendo en los fines de semana largos”.

Allí, en el Torreón, “hoy hay un 20% más de venta por Previaje que el año pasado, y las consultas aumentaron no menos del 50%. El año pasado había que salir a explicar qué era y ahora consultan directamente. Y hoy hay muchas dudas disipadas: el cliente ya tuvo la experiencia en condición de pandemia, pero ya no está la duda de si se suspende o no la temporada”, remarca Parato. Y señaló, entre los hábitos que llegaron para quedarse, la opción del take away y la gastronomía al aire libre: “Los consumidores le perdieron el miedo al consumo al aire libre, aunque tengan que estar más abrigados. Al principio fue forzado, hoy es por elección, para comer en terrazas y espacios abiertos, mirando el paisaje”. 

La ansiedad de los viajeros

Las y los referentes del sector consultados coinciden en el efecto reactivador que generó Previaje. Pero hay quienes ponen matices. Y reclaman más precisiones relacionadas con el turismo, por ejemplo en cuanto a vuelos al exterior. Otros aspectos, en tanto, escapan a las normativas locales, como la aprobación o no del ingreso de personas vacunadas con Sputnik V a países de Europa o a Estados Unidos. “Como herramienta para reactivar, sirve a corto plazo. A largo plazo, veo que estamos consumiendo todos los recursos del año que viene. Se aplica para comprar hasta diciembre y podés viajar en todo 2022; entonces, hoy estás agotando plazas de vuelo del año que viene y, cuando alguien quiera viajar el año que viene, no va a haber lugar o va a ser caro, si es que no aumentan mucho las frecuencias”, advierte Juan Manuel Ghiglione, de Babia Viajes.

También pide “responsabilidad” al sector para “calmar la ansiedad” de mucha gente “desesperada” por viajar. “La gente a veces se desespera y compra cosas que no sabe si va a poder consumir y después reprograman o se le vencen boletos. Hay que ver qué pasa con la aprobación de la Sputnik, entre otras cosas. Tenemos que ser responsables en el rubro, algo que a veces falta. Calmar nosotros la ansiedad de la gente”.

Para agendar

Según informó el Ministerio de Turismo y Deportes, este domingo habrá vencido el plazo para presentar los comprobantes para viajar durante el mes de noviembre con el sistema Previaje.

Para hacerlo en diciembre, serán válidos los comprobantes emitidos entre los días 12 de agosto y 30 de septiembre de 2021, y esas facturas podrán cargarse hasta el 20 de octubre.

Para viajar durante enero de 2022, serán válidos los comprobantes emitidos entre el 12 de agosto y el 31 de octubre de 2021. Los comprobantes podrán ser cargados hasta el día 20 de noviembre.

Para vacacionar desde el mes de febrero de 2022, serán válidos los comprobantes emitidos entre el 12 de agosto y el 31 de diciembre de 2021, con facturas que podrán cargarse para obtener los créditos a cambio hasta el 31 de diciembre, inclusive.