En la madrugada del sábado, las camionetas del servicio fúnebre que trasladaban a Emiliano Sala (28 años) llegaron al pueblo donde inició su carrera deportiva de chiquito y la desarrolló hasta su adolescencia. El club San Martín abrió las puertas de su gimnasio a las 7 de la mañana, donde se realizará el velorio, sin cámaras ni periodistas. Alrededor de las 15.30, se dará por terminada la ceremonia y será trasladado a Santa Fe para ser cremado.

A cajón cerrado, el funeral comenzó con la familia junto al ataúd, cubierto de una bandera rojinegra del club San Martín y a los costados hay una foto grande de Sala con la leyenda «tu legado será eterno». Desde temprano empezaron a llegar familiares, amigos y algunos vecinos de Progreso, un pueblo de 3.000 habitantes. Una bandera colgada frente al club dice: «Nunca caminarás solo», mientras adentro más de una veintena de coronas y dos gigantografías del delantero decoran el salón.

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Raúl, árbitro de la liga de fútbol de Esperanza, que tuvo a Emiliano como jugador cuando era adolescente, llegó al funeral desde San Jorge, a más de 200 kilómetros de Progreso. “La verdad que tengo mucha tristeza, era un gran pibe”, relató a la agencia de noticias Télam y comentó que la mamá y la hermana de Emiliano se encontraban “muy compungidas” junto al ataúd.

La tía de Emiliano, Mirta, expresó a un medio de prensa: «Tengo el mejor de los recuerdos, soñaba con todo lo que logró, estaba en lo mejor de su carrera. Lo recuerdo sonriendo, un chico puro, humilde. Tenía amigos por todos lados. Es un día muy triste para nosotros».

Durante este día de luto, se harán presentes representantes de los clubes europeos que viajaron especialmente para despedir a Sala, que es recordado además de por su habilidad como futbolista por su sentido del humor y su compañerismo con los jugadores con los que le tocó compartir entrenamientos y partidos. Neil Warnock y Ken Choo, el entrenador del Cardiff y el director deportivo del equipo galés, respectivamente. También llegó una delegación del Girondins de Bordeaux junto con Nicolas Pallois, amigo íntimo del Nantes.  

Emiliano Sala falleció cuando cruzaba el Canal de la Mancha en un Piper PA-46 Malibu, cuyo piloto -David Ibbotson- aún se encuentra desaparecido. El 21 de enero se trasladaba hacia Cardiff porque al día siguiente debía comenzar a entrenarse con su nuevo equipo, que había pagado unos 17 millones de euros por su pase. Sin embargo, el aeroplano desapareció de los radares y durante nueve días se realizó la búsqueda que finalmente dio con la nave a 67 metros de profundidad sobre el suelo oceánico.