En todo el territorio nacional 517.435 niños y niñas de entre tres y once años, sin factores de riesgo, ya recibieron la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus. La Ciudad de Buenos Aires, sin embargo, aún no abrió la inscripción para esa franja etaria y sólo está inoculando a nenes y nenas con comorbilidades, aunque también hay reclamos por su lentitud. Colectivos de familias piden que se acelere el proceso, mientras especialistas advierten sobre la importancia de proteger al sector infantil ante un paulatino incremento de casos y un aumento del porcentaje de contagios con la variante Delta.

“No hay una razón que pueda justificar la demora y el retraso en la aplicación de la vacuna en esa población. Hasta el momento no hubo faltante de provisión de stock ni para adultos ni para niños, con lo cual no se justifica un retraso”, señaló el pediatra Oscar Trotta, miembro del Consejo de Administración del Hospital Garrahan.

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En ese establecimiento ya se tomó la decisión de empezar a vacunar: “Lo expresó el Comité de Infectología del Hospital, pero dependemos del Gobierno de la Ciudad, no tenemos las vacunas y las tiene que girar CABA”, lamentó Trotta. Adelantó además que “el hospital ya reclamó las dosis necesarias para vacunar a la población de tres a once años en general. Vamos a darles un compás de espera de una semana y si no vamos a hacer la gestión para que las entregue Salud de Nación”.

Trotta remarcó que “en función de que hay un aumento sostenido de casos sobre todo en pediatría con la variante Delta es imprescindible que se comience inmediatamente con la vacunación de niños a partir de tres años con Sinopharm; el Gobierno Nacional las distribuyó y hay stock suficiente para esa franja”.

Sobre quienes plantean dudas, el pediatra sostuvo que “esa discusión ya está resuelta a partir de todos los comité técnicos que incluyen a la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y otras sociedades científicas que abordaron el tema. Coinciden en que es necesaria, oportuna e inmediata”. Al respecto señaló “la cantidad de chicos ya vacunados en el mundo” y recordó que “la plataforma sobre la que se produce es conocida por nosotros, se usa en otras vacunas”. La vacuna de Sinopharm utiliza una plataforma de virus inactivada y es producida por el laboratorio del Instituto de Productos Biológicos de Beijing de la República Popular de China. Induce una respuesta inmune que estimula la producción de anticuerpos contra la infección causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. “Los ensayos clínicos de Fase III realizados demostraron en varios países la efectividad contra la COVID-19 como así su seguridad para la aplicación en la población pediátrica”, explicó el Garrahan en una comunicación oficial.

La médica Leda Guzzi, de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) coincidió en que “es importante avanzar con la vacunación pediátrica porque los casos están aumentando despacito y también está aumentando la secuenciación de Delta. Siendo la población pediátrica la que no está vacunada, corremos el riesgo de que nos pase lo que pasó en el Reino Unido y otros países del hemisferio Norte, cuando Delta se volvió dominante. Si encuentra a los chicos vacunados, la posibilidad de expansión va a ser menor”. Guzzi remarcó que “las vacunas son seguras, son inmunogénicas (generan anticuerpos) y se pueden usar con confianza”. Sus hijes de seis y ocho años, de hecho, ya fueron vacunados –en la Provincia de Buenos Aires- y la especialista lo compartió en redes sociales para reforzar el mensaje y transmitir confianza.

“La vacuna es absolutamente segura. Ha demostrado en los estudios de fase 1 y fase 2 seguridad e inmunogenisidad, capacidad de generar anticuerpos en el receptor. El 100% de niños y niñas que lo recibieron en el estudio desarrollaron anticuerpos. Esta discusión acerca de los estudios de fase 3 no es fácil de explicar, pero en el contexto de pandemia, cuando ya se sabe que hay una herramienta segura de protección, no podés decidir que a un grupo de sujetos –niños y niñas, en este caso- no los vas a vacunar con una herramienta de probada eficacia, porque no es ético. El mensaje más importante es ese: confiá en las vacunas, salvaron vidas históricamente y lo están haciendo ahora, de una forma impresionante”, enfatizó.

Ante la falta de precisiones sobre el avance del proceso en la Ciudad de Buenos Aires, familias que ya se habían organizado ante la imposición de la presencialidad escolar cuando la pandemia aún arrojaba cifras temibles concentran ahora sus reclamos en que se acelere la vacunación infantil. “Hay preocupación, hay gente muy angustiada esperando la vacunación de los chicos. Si ya están las vacunas, no se puede creer que no apliquen. Fueron distribuidas y en Provincia ya están vacunando”, se quejó Emilia López Celano, miembro de Familias por la Salud Colectiva.

“Lo último que nos llegó como explicación es que van a terminar de vacunar segundas dosis de adultos primero. Pero no es algo oficial, es todo lo que llega a la red de madres y padres que estamos atrás de que vacunen a los chicos y que vaya más rápido para quienes tienen comorbilidades, porque va lentísimo, y para adolescentes también. Hay chicos de 13 que están empadronados hace un mes”, alertó. Y apuntó que “las sospechas son las de siempre, el Gobierno de la Ciudad privatizó las vacunas desde el principio. Ellos recibieron 200 mil dosis de Sinopharm exclusivamente para menores y no lo estarían cumpliendo”.

PLENARIO

El plan de vacunación y la inoculación pediátrica, así como la reforma sanitaria, estarán entre los temas a tratar en el Plenario de la Militancia en Salud, en el auditorio SMATA (Belgrano 665), este jueves 21 de octubre a las 17. “La esperanza nos moviliza”, es el lema del encuentro, con la convocatoria del Foro Popular de Salud por la Justicia Social.