El día después de la brutal represión nocturna que sufrieron los docentes frente al Congreso de la nación también fue pasado por agua. Bajo una lluvia torrencial y persistente, unas tres mil personas participaron de un acto en el mismo lugar donde la policía reprimió el domingo a la noche. La consigna fue muy clara: apoyar la lucha docente y repudiar el accionar de las fuerzas de seguridad que golpearon a los maestros unas horas antes con un abrazo simbólico a la escuela itinerante que nunca se pudo levantar.

Con la presencia de legisladores, actores, músicos, dirigentes gremiales de todas las agrupaciones docentes, participantes de organizaciones sociales y periodistas, el acto comenzó cerca de las 18 y fue interrumpido media hora después debido al temporal, mientras todavía estaba llegando gente para sumarse a la protesta. La encargada de abrir la lista de oradores fue la actriz Cristina Banegas, quien leyó un texto escrito por su colega Mex Urtizberea (ver aparte) que despertó el aplauso de todos los presentes.

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Luego llegó el turno de la madre de Plaza de Mayo, Tati Almeyda, quien recordó su pasado como docente al decir: “Fue un ataque cobarde el que sufrieron anoche mis colegas” . Y también fue ovacionada por el público que trataba de cubrirse como podía de la lluvia.

El cierre estuvo a cargo de Sonia Alesso, la titular de Ctera, quien ratificó el paro nacional docente para mañana martes y pidió la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Una vez finalizado el acto, el titular de Suteba, Roberto Baradel, denunció que “la orden de reprimir la dio Presidencia de la Nación”. A metros de allí, unas trescientas personas participarton de una asamblea convocada por la agrupación docente Ademys y se decidió participar de las clases públicas que se desarrollarán mañana martes en la Plaza de Mayo.

También bajo la lluvia, pero unas tres horas de que comenzara el acto, la Policía no permitió otro intento de los docentes de armar la escuela itinerante al amenazar a quienes comenzaron con el trabajo que se había interrumpido la negra noche del domingo. El gobierno, de esta manera, como en su accionar del domingo a la noche, logró desactivar circunstancialmente una protesta pacífica al no permitir la instalación de la escuela itinerante. Ahora, eso sí, deberá pagar el costo de soportar un nuevo paro nacional docente.