Ernesto Floridia tiene 63 años y es técnico electrónico. Pero se gana su sustento siendo repartidor de la empresa de envíos Glovo. El viernes a la noche le indicaron que llevara una pizza a un cliente y lo estaba cumpliendo cuando fue envestido por un auto, cuando transitaba por la calle Charlone al 500, en Colegiales. Debió ser trasladado al Hospital Tornú con diversas lesiones, entre ellas un fuerte golpe en la cabeza, aunque a las pocas horas fue dado de alta.

A poco de sufrir el accidente, y a pesar del estado en el que se encontraba, el hombre cumplió con dar aviso a la empresa. Pero la respuesta que recibió demuestra la desaprensión de este tipo de compañías ante diversas situaciones a las que están expuestos sus empleados. El caso se hizo público, porque justamente una periodista, Yanina Otero, fue testigo del accidente y, incluso, fue quien llamó de inmediato al SAME para que Floridia fuera atendido, mientras el repartidor sangraba profusamente, de sus heridas.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Pero la propia Otero tomó una fotografía del teléfono del repartidor y la subió a las redes sociales. La imagen es elocuente: muestra que el aparate estaba manchado de sangre y también el intercambio de mensajes que Floridia tuvo con la empresa:

-Cómo se encuentra el pedido // Está en buen o mal estado para poder ser entregado.

-No lo sé, no me puedo levantar

-Me esperas un momento por favor  // Ernesto me podrías mandar una foto de los productos por favor?

-No no puedo moverme

-es parte del procedimiento, por favor tendrías que mandar la foto para cancelar el pedido

-Imposible moverme

Se puede sospechar que el operador de Glovo representa a la empresa y cumple con directivas precisas. De todas maneras cuesta entender estos casos de “obediencia debida” cuando otro trabajador acaba de tener un accidente y lo único que importa es presionarlo, más allá de que se encuentre en mal estado.

“Perverso es poco”, apuntó Otero en su mensaje por la red social.

Pasado el fin de semana, Floridia le dio una nota a la señal TN y realizó algunas consideraciones, al menos controversiales. Por caso, apuntó: «Glovo no nos cree que podamos haber tenido un accidente». Pero, para justificar lo que podría ser un alegato, advirtió que está relacionado a que «muchos» de los repartidores son «capaces de fingir un accidente para quedarse con la mercadería».

Aseguró que un rato después del accidente “me llamaron de Soporte para ver cómo estaba» y puntualizó que el gerente de operaciones de Glovo en Argentina y Uruguay, con quien habló es “muy amable».

De todas maneras, explicó, tratando de aclarar aunque no lo lograra del todo: «Glovo terceriza el trabajo, nosotros somos prestadores de una función, que es transportar mercadería”. Agregó: “Tenemos nuestro CUIT, nuestro seguro propio, y todos los elementos que utilizamos para desempeñar la tarea son nuestros». La precarización de las condiciones laborales queda en evidencia.

En las últimas horas la empresa también emitió su descargo. También despertó polémicas. En un comunicado que fechó el sábado «reconoce su error en este caso específico» y destaca que “el agente no comprendió la gravedad de la situación y su respuesta no fue la adecuada. Lamentamos profundamente lo sucedido y estamos trabajando para que no vuelva a ocurrir».

Claro que otra aclaración oficial que se difundió este lunes al mediodía, advierte que “la prioridad de la compañía es la seguridad de sus repartidores”, pero en el último párrafo dice textualmente: “Glovo inició una investigación interna para aclarar las razones por las cuales las acciones establecidas no fueron aplicadas correctamente al momento del accidente de un pasajero”.

...

Cuesta entender por qué la empresa Glovo trata a un empleado accidentado como pasajero.