En los bosques andino patagónicos hay un bichito que juega de local y se trata de una especie en extinción porque otras, exóticas, le “ganaron” el espacio. Se trata de un abejorro. El nuestro es gordito, cobrizo y de patas negras, y le llaman Mangangá; el exótico es amarillo y negro.

Hace unos días, un guardaparque del Parque Nacional Lanin en la provincia del Neuquén logró
fotografiar a Mangangá posado en las flores de calafate cerca del portal donde se encuentra el
castillito Van Dorsser.

En la comunidad de biólogos y naturalistas se tomó la noticia con entusiasmo porque el Mangangá es nativo de la Patagonia y su población se vio amenazada a partir de miles de abejorros exóticos que importó Chile desde 1982 para propiciar la polinización de algunos cultivos.

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Desde PN Lanin le explicaron a Tiempo de Viajes que es fácil de identificar al abejorro Mangangá porque es de color “naranja cobrizo furioso” con la cabeza, antenas y patas de color negro mientras que el exótico “tienen patrones de amarillo y negro”.

El avistaje de esta especie autóctona fue considerado un momento único y permite dar detalles para identificarlo y también, para los visitantes reconozcan especies nativas y revaloricen su cuidado.