«Siempre hay una salida», «Vos podés ayudar», «Prestá atención a las señales». En los próximos días, los millones de pasajeros que a diario utilizan alguna de las cinco líneas de trenes de la región metropolitana serán testigos de ese tipo de mensajes que componen una inédita campaña de Trenes Argentinos para prevenir y concientizar sobre los suicidios en el ámbito ferroviario, una problemática tan sensible y poco conocida como difícil de abordar.

La iniciativa se formalizó a fines de diciembre a través de la firma de un convenio entre el presidente de Trenes Argentinos (TA), Martín Marinucci, y la titular del Centro de Asistencia al Suicida (CAS), María Fernanda Azcoitia. “En 2019 nos contactan desde la Línea Roca, que es la que tiene el mayor caudal de pasajeros y, por ende, de eventos suicidas, porque si bien esto genera ‘un daño a la circulación, a los tiempos y a la operación en los trenes’, estaban muy preocupados por el alto índice que estaban registrando”, explica Azcoitia a Tiempo.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Las dos organizaciones empezaron “a delinear algunas ideas” que culminaron en la confección de cartelería y material audiovisual que será expuesto en las estaciones y pasos a nivel con la intención de “informar, concientizar, visibilizar el problema e ir capacitando a la gente (tanto trabajadores como pasajeros) para que esté atenta a estas situaciones”, describe la directora del CAS.

Alejandro Leonetti, gerente de Seguridad Operacional de TA, indica que entre las cinco líneas que administra la firma estatal (Mitre, Sarmiento, Roca, Belgrano Sur y San Martín) tienen un promedio anual de casi 200 víctimas fatales en todo lo que es el ámbito ferroviario (189 en 2021 y 196 en 2019), un número menor a las 400 que llegaron a registrar años atrás. “Se han ido logrando mejoras, pero de esas 200 muertes al año, cerca del 70%, es decir 140 casos, se lo lleva el evento suicida, cuando la persona pierde la vida eligiendo el ferrocarril como herramienta para ese penoso objetivo”, expresa Leonetti, quien detalla que “el resto de las muertes se deben a la negligencia e imprudencia de terceros, algún inconveniente, fallo técnico u operativo del propio ferrocarril”.

Las líneas Roca y Sarmiento concentran el 60% de esos suicidios, en sintonía con el mayor número de pasajeros que transportan y la amplia extensión de sus ramales. Las frías estadísticas dan cuenta de ciertas zonas más conflictivas, como las puntas de andenes o los pasos a nivel. “Fuimos a esas áreas a ver si se podía mejorar la infraestructura para disminuir el grado de accesibilidad, pero es difícil porque a la persona que tiene la ideación suicida no le queda más que dar un paso hacia adelante, al final del laberinto peatonal, para entrar en colisión con el tren”, grafica Leonetti.

La importancia del mensaje

El Centro de Asistencia al Suicida fue fundado en 1967 y desde entonces mantiene una línea telefónica abierta para contener a personas en situación de crisis de manera gratuita, anónima y confidencial. Las y los colaboradores trabajan ad honorem y cuentan con una formación especial. “Celebramos haber sido convocados para esta campaña. Hemos ido orientando al área de Comunicación de Trenes en cuál es el mensaje que había que dar y validamos cada una de las piezas comunicacionales”, remarca Azcoitia, una de las psicólogas con mayor especialización en esta problemática desde fines de la década del setenta.

La campaña está dirigida a varios públicos: la persona con tendencia suicida, los transeúntes y los trabajadores del tren. “Es muy importante hablar y que la persona no se aísle. El mensaje no es que vos podés salvar a alguien, porque en definitiva cada uno es el que se salva; el que no quiere ser ayudado es difícil que pueda ser ayudado”, añade. La palabra, entonces, es fundamental. Azcoitia hace hincapié en que “el concepto es que siempre hay alguien que puede escucharte, no quedarte solo con lo que te está pasando, siempre hay una alternativa”.

“Insistimos en la importancia de hablar porque así uno va conociendo a la persona y recién ahí es que podemos orientarla para que se cuide, que piense en sí misma, en buscar ayuda –continúa la especialista–. Los mensajes hacia los terceros son que estén atentos si ven a alguien que está solo, triste, merodeando las vías y que te podés acercar y preguntarle si necesita algo y, entre otras cosas, ofrecerle nuestras vías de comunicación”.

Leonetti enfatiza que el personal del tren, especialmente conductores, banderilleros o empleados que están sobre el andén, suele estar atento a ciertos patrones que identificaron tras analizar el comportamiento de suicidas, por ejemplo, cuando una persona deja pasar algunas formaciones antes de la decisión final o cuando las prendas de vestir tienen ciertos colores: “Los trabajadores suelen intervenir cuando advierten estas actitudes sospechosas, y pueden disuadir y evitar estos actos, pero son actividades también peligrosas o riesgosas de llevar adelante si no están bien capacitados. Ese es otro aspecto fundamental”.

Azcoitia resume que se trata de “una campaña de sensibilización y de toma de conciencia de que el suicidio es prevenible y que para eso hay que reconocer las alertas, las señales, estar atentos a qué pasa en el entorno y a qué pasa con uno; y sobre todo, saber que siempre va a haber alguien dispuesto a escuchar».  «

Creencias erróneas de algo complejo

La web del Centro de Asistencia al Suicida cuenta con un apartado en el que desmitifican ciertas “creencias erróneas” sobre el suicidio, como que hablar del tema «con una persona en riesgo de suicidio la puede incitar a que lo realice». El CAS asume que dialogar del tema «en vez de incitar, provocar o dar ideas, reduce el peligro de cometerlo y puede ser la única posibilidad que se le ofrezca al sujeto para canalizar sus emociones y analizar sus propósitos». Y descreen de ideas como «la persona que se quiere matar no lo dice» o que «el suicidio no puede ser prevenido porque ocurre por impulso». Desde el Ministerio de Salud de Nación apuntaron que es una problemática compleja, que se debe fomentar la consulta y la atención temprana del tema, contribuir a eliminar los prejuicios y el estigma, promover el refuerzo del lazo social, y que en los medios se acuda a especialistas para hablar del tema.

Un héroe anónimo

Gabriel Martínez tiene 29 años y hace siete que es conductor de la Línea Sarmiento, al tiempo que atiende un local de limpieza en Ramos Mejía. En su corta carrera profesional en las vías, ya fue testigo de cuatro muertes, que podrían haber sido cinco si el 27 de mayo del año pasado no se hubiera convertido en un «héroe anónimo». Esa tarde vio la actitud sospechosa de un joven que aguardaba ansioso la marcha del tren en el paso a nivel de Barragán, en las inmediaciones de la Estación de Liniers. Gabriel reaccionó a tiempo y activó los frenos de emergencia cuando el muchacho se tiró sobre la formación que, si bien llegó a impactarlo y arrastrarlo unos metros, no alcanzó a quitarle la vida.


“Es un laburo bastante monótono y reiterativo, pero tenés que estar siempre atento porque la tranquilidad se convierte en lo que pasó aquella vez: en un segundo se te aparece alguien, una persona, un auto o cualquier cosa que pueda aparecer en la vía”, analiza Gabriel en diálogo con Tiempo. Explica que deben advertir tantos factores porque “lamentablemente somos el último eslabón. En lo que va de mi carrera tuve cuatro accidentes fatales, dos de ellos suicidios. Mis compañeros con 30 años de servicio llegan a tener entre 40 o 50. Hoy hay más guardabarreras y eso ayuda, pero el suicidio muchas veces no se puede prevenir. Es imposible frenar cuando el tipo se te aparece a 20 metros y vos venís a 60 km/h con un mastodonte que pesa miles de kilos. Desde la parte psicológica lo tenemos hablado este tema”.


La cabeza de Gabriel procesa de manera diferente un suicidio y un accidente, pero terminan siendo asimilados de forma parecida: “Por una cuestión de resguardo psicológico tratamos de no involucrarnos con la víctima porque no sabés lo que puede pasar y en qué puede terminar”. Incluso, cuando ocurren estos eventos el procedimiento formal es que los conductores ni siquiera bajen a mirar lo que ocurrió. Igual, cualquier esfuerzo por desvincularse resulta insuficiente cuando se trata de relaciones humanas. Como cuando Gabriel atropelló a un joven que volvía del colegio. Luego, supo que se trataba del hijo de una clienta de su local y que se recuperó de las lesiones.

Contactos

El 135 es la línea gratuita desde Capital y Gran Buenos Aires adonde se puede llamar en caso de necesitar ayuda o por alguien cercano.


Además, el (011) 5275-1135 desde todo el país; también se puede ingresar a www.asistenciaalsuicida.org.ar.