Luego de que se pusiera en circulación información falsa sobre la suspensión de las evaluaciones Aprender este año en las escuelas en el marco de la pandemia, el Consejo Federal de Educación (CFE) aprobó por unanimidad el Plan Nacional de Evaluación Educativa 2021-2022, que apunta a relevar de forma integral el funcionamiento del sistema educativo en esta etapa de excepcionalidad y con presencialidad intermitente.

El Plan fue aprobado con el respaldo del Consejo de la Calidad y fue presentado por el ministro de Educación, Nicolás Trotta, tras la 107° Asamblea del Consejo Federal de Educación, con la participación de las ministras y los ministros de Educación de las 24 jurisdicciones. Las pruebas Aprender, evaluaciones estandarizadas censales, formarán parte de un proyecto más integral que incluirá las particularidades de la pandemia, la perspectiva de chicos y chicas y un dispositivo online de relevamiento de información basado en la participación de docentes.

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“Queremos poner el foco en la trascendencia que tiene la evaluación como política federal que no sólo permite la construcción de evidencia para el desarrollo de políticas públicas educativas y ser claros en que estamos transitando un momento de excepcionalidad”, planteó Trotta, y remarcó: “En ningún momento pretendimos invisibilizar la realidad de nuestro sistema educativo. Ni las condiciones en las que nos tocó asumirlo ni las condiciones de lo que fue el impacto de la pandemia”.

“Esta es una propuesta que avanza un paso más en lo que establece la ley sobre políticas evaluativas y qué cosas deben ser objeto de evaluación según la ley. Hasta ahora en lo que se han llamado evaluaciones nacionales las políticas se redujeron a la aplicación de pruebas estandarizadas. Ahora incluimos ese dispositivo pero integrado a un plan más amplio que combina instrumentos y estrategias distintas, más adecuados a la complejidad de lo que quereos evaluar, que son los fenómenos educativos”, contrastó Gabriela Diker, secretaria de Evaluación e Información Educativa.

El plan presentado incluye una evaluación este año sobre el nivel primario y otra el año que viene sobre nivel secundario, como parte de una política bianual. En las escuelas primarias, este 2021 se implementará una “Encuesta en línea a docentes sobre las condiciones y prácticas de enseñanza durante el ciclo lectivo 2021”: una muestra de 11.133 docentes de todos los grados de la educación primaria. Será en septiembre y para conocer los primeros resultados en noviembre. También habrá una “Investigación Educativa Federal 2021” para conocer las políticas educativas específicas durante la pandemia.

Las pruebas Aprender 2021, en primaria, comenzarán en agosto con una prueba piloto y la versión definitiva será en diciembre, en una fecha a definir. La prueba será implementada en forma censal en las 23.000 escuelas primarias del país, donde asisten los 770.000 estudiantes que serán evaluados en Lengua y Matemática. Además, se aplicarán cuestionarios complementarios a equipos directivos y a estudiantes para aportar a la caracterización de las condiciones de enseñanza y aprendizaje. Los resultados estarán disponibles en 2022. En la reunión entre jurisdicciones hubo quienes se inclinaban por una evaluación muestral, más acotada, pero se impuso la opción censal, tal como se hacía en la pre-pandemia.

También habrá un “sistema de evaluación de aprendizajes en línea” en el primer ciclo de la educación primaria, para que las y los docentes dispongan de instrumentos de evaluación y respondan, de manera voluntaria, sobre los procesos educativos que están llevando adelante. La “perspectiva de las y los estudiantes” estará a través de una muestra de 138.000 estudiantes de 6º grado de 2782 escuelas serán consultados sobre cómo y qué aprendieron en estos dos años de pandemia.

Para el nivel secundario, habrá encuestas a equipos directivos y docentes sobre condiciones y prácticas de enseñanza del ciclo lectivo 2021. A partir de la encuesta en línea realizada a 2048 equipos directivos y 9173 docentes. En este caso, las pruebas Aprender estandarizadas serán en 2022, sobre 13.000 escuelas a las que asisten los 472.300 estudiantes de 5º/6º que serán evaluados en Lengua y Matemática. Los resultados estarán en 2023. Los sistemas de evaluación de aprendizajes en línea y para conocer las perspectivas de las y los estudiantes también estarán presentes en este nivel.

Durante la presentación del plan se hizo hincapié en la excepcionalidad del contexto de pandemia. En relación a la presencialidad escolar, los datos relevados desde el Observatorio del Ministerio reflejan que dos de cada diez chicos y chicas no asisten al aula aun habiendo clases presenciales (por estar exceptuados o por decisión de las familias). Asimismo, según los datos recabados, desde mediados de marzo hasta fines de junio hubo 209.000 reportes de casos sospechosos o confirmados de covid, entre los cuales 23% -cerca de 50 mil- habían ido a la escuela antes de presentar síntomas o confirmar el diagnóstico, por lo que hubo que implementar aislamientos. Así, se remarcó que mientras siga la pandemia la intermitencia será un factor que seguirá presente. “Tenemos en la proyección la posibilidad de contar con un 20% (de estudiantes) que aún con presencialidad puedan no estar participando, por lo que estamos previendo generar un instrumento que podamos enviar” para concretar las evaluaciones de diciembre, detalló Diker.

Axel Rivas, presidente Consejo de la Calidad Educativa, compartió una “visión muy positiva del plan como integral, comprensivo, que amplía la cantidad y variedad de herramientas de evaluación y da una mirada más integral y permite entender fenómenos complejos”. También remarcó la importancia de la “continuidad de políticas estandarizadas como política de Estado que es importante sostener” y la necesidad de “adecuaciones de los instrumentos a la pandemia”. En ese sentido, consideró que la creación el sistema de evaluación en línea “no solo es un nuevo instrumento que agrega más información sobre el sistema sino que es de uso más directo e inmediato por parte de los docentes, porque muchas veces estos instrumentos son más lejanos a las prácticas de enseñanza y las evaluaciones tienen que ser de uso cotidiano de los docentes”. Al respecto, Trotta pidió entenderlas como herramientas de diagnóstico y no de presión.