Desde hace meses un papá ejerce violencia verbal y física sobre las autoridades de la Escuela 7 D.E. 17 República de México, ubicada en Juan Agustín García 2755 en el barrio de Villa Santa Rita. Esta situación mantiene en alerta a la comunidad educativa de esa escuela, ya que pone en peligro también a las y los estudiantes. La cartera educativa que conduce Soledad Acuña hasta el momento no dio ningún tipo de solución concreta a este hecho y es por eso que padres y madres de esa comunidad, exigen una respuesta inmediata de las autoridades de ese organismo.

“Vienen suscitándose una serie de amenazas a la directora de la escuela desde hace meses por parte de un papá, que dice que golpean a sus hijos en la escuela que son argumentos totalmente infundados”, aclara en diálogo con Tiempo Matías Kiejzik, docente de esa escuela. La situación escapó de las manos del equipo de conducción de ese establecimiento educativo y las autoridades escolares hacen oídos sordos al reclamo de cientos de familias de la escuela. “Estamos muy afectados por esta situación y toda la comunidad educativa empezó a realizar diferentes actividades de apoyo a la directora”, agrega el maestro.

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Padres y madres de la escuela República de México, comenzaron una campaña de recolección de firmas con un petitorio para la ministra Acuña para que solucione de fondo esta situación. “La única salida que ofreció el Ministerio de Educación de la Ciudad a este problema, fue apartar del cargo a la directora para protegerla, pero sin solucionar el conflicto de fondo que es que en esta escuela hay un padre muy violento que amenza a todo el mundo”, cuenta Kiejzik.

La comunidad educativa le exige a Acuña que proteja a la directora pero que no la aparte de su cargo, que no sea ella la que se vea obligada a dejar su trabajo y que vuelva a ocupar su puesto. “Parece que la situación viene desde el jardín de infantes cuando sus hijos asistían allí, ya que una vez ellos vinieron a clases con algunos golpes y la escuela activó el protocolo. Desde allí hasta ahora, este hombre comenzó con una escalada de violencia”, advierte en diálogo con Tiempo Julio Ithurburu, papá de la comunidad educativa de la escuela.

Luego de esa situación hubo todo un proceso judicial en el medio donde los hijos fueron apartados de su padre, y finalmente la justicia decidió que vuelvan con él. Desde aquel hecho pasaron los dos años de confinamiento y cuando sus hijos volvieron a la presencialidad, el padre violento comenzó a amenazar a la directora y a una maestra de plástica, diciendo que en la escuela golpeaban a sus hijos. “En septiembre este hombre entró de ‘prepo’ y a los gritos a la escuela y empujó a la directora, y ahí recién el resto de las madres y los padres nos dimos cuenta que era lo que pasaba. Desde aquel momento éste hombre comenzó también a amenazar y a hostigar a los padres de la escuela, y éste último viernes entró otra vez al edificio y golpeó a un auxiliar”, suma Julio.

Las familias denuncian que hay una ausencia total del Estado, tanto de la justicia como del Ministerio de Educación porteño. “Nos enteramos que la justicia archivo las denuncias por golpes de este hombre; estamos exigiendo que tomen cartas en el asunto todas las autoridades. El Ministerio de Seguridad porteño debería poner un control policial en la escuela y la justicia actuar rápidamente”, remata Julio.

El reclamo de los gremios

Desde Ademys manifestaron su preocupación sobre este tema y acompañaron a las familias y docentes, en un abrazo a la escuela: “Todo nuestro apoyo a la docencia y a la compañera directora. Es inadmisible que deba dejar su lugar de trabajo para evitar las agresiones. El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires es responsable”, señalaron en un comunicado. Por su parte, desde la UTE-CTERA labraron un acta junto al supervisor y el director suplente solicitando:

“Se garantice el abordaje de la situación para que las niñeces puedan elaborar lo vivido. Presencia efectiva de personal del Ministerio de Educación hasta que el conflicto se encamine. Se exija a la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes, y a la fiscalía que tomen las medidas preventivas a fin de proteger la seguridad de todos los niños, niñas y docentes del establecimiento.” Y agregan: “La escuela es un lugar de paz y de protección de derechos. Es inaceptable e incompatible con la vida escolar democrática e inclusiva que se sucedan estos hechos.”