Dos meses de cárcel. La jueza de Rosario Patricia Bilotta dictó 60 días de prisión preventiva para un cuidacoches de zona norte tras una audiencia imputativa realizada este sábado en el Centro de Justicia Penal de la ciudad santafesina.

Según informó el Ministerio Público de la Acusación (MPA), el hecho que originó la causa sucedió el jueves cerca de las 19, a partir de la denuncia de un conductor que estacionó su vehículo en avenida Carrasco y Ricardo Gutiérrez. Ahí se le acercó un “trapito” y le pidió 200 pesos para cuidarle el auto. Ante su negativa –según la versión del denunciante– el cuidacoches le respondió que si no le pagaba por adelantado le iba a dañar el auto.

El conductor, cuyos datos de identidad se mantuvieron bajo reserva, llamó a la Central de Emergencias del 911 y en menos de una hora consiguió que el joven quedara detenido por personal policial del Destacamento 23 “Florida”.

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Dos días después, el fiscal Luis Schiappa Pietra lo acusó por el delito de extorsión en grado de tentativa en calidad de autor y pidió la prisión preventiva, medida cautelar que se aplica como última instancia ante la posibilidad de que haya peligrosidad procesal.

La jueza Bilotta dio lugar a la calificación penal y ordenó que el cuidacoches, identificado como S. Q., sea encarcelado por un plazo de 60 días.

Proyecto

No parece un hecho aislado. A principios de diciembre el concejal de la ciudad de Rosario, Miguel Tessandori (Volver a Rosario), presentó un proyecto de ordenanza para modificar el artículo 300 del Código de Convivencia Ciudadana, donde queden establecidas sanciones a toda persona que “mediante actos determinados obstruya o altere la fluidez o seguridad del tránsito, o que mediante actos extorsivos y/o de cualquier otra manera se arrogue preferencia de uso sobre la calzada o parte de la misma, preste servicios de estacionamiento, cuidado de coches o limpieza de vidrios sin autorización alguna”.

A la vez, prevé que el municipio pueda emitir autorizaciones para la actividad de cuidacoches, previa verificación del cumplimiento de requisitos como la “especificación inequívoca del sector o cuadra” en la que se desarrollará y el “acuerdo y aprobación de no menos del 10 por ciento de los vecinos” que residan en ese lugar.

“Proponemos prohibir la actividad modificando el código de convivencia para que cuando ocurra sea una contravención. Pero si los vecinos lo aprueban ese trapito podría seguir”, declaró el concejal rosarino.

Tessandori sostuvo: “aquella persona que se comporte de buena forma y los vecinos lo avalen podría realizar su actividad. El municipio delimitaría su espacio. Los trapitos en los espectáculos masivos tienen una actitud violenta para permitir estacionar en las cercanías de los lugares, extorsionando y cobrando cifras altísimas”.