Un grupo de vecinos de la Villa 31, alojados en distintos hoteles por el gobierno de la Ciudad ante el avance del virus en el barrio, se quejó del estado de la comida que reciben. Tiempo pudo saber que al menos en dos episodios las viandas tendrían gusanos.

“Tenemos entendido que hubo dos de estos casos: en un hotel de Avenida Perón al 1100 y en otro de Tucumán al 500, donde son alojadas las personas con coronavirus y los contactos estrechos. A una de las chicas que integra el equipo de fútbol del barrio, le tuvimos que llevar nosotros la comida”, explicó a Tiempo Mónica Santino, entrenadora de La Nuestra, el equipo de fútbol femenino del barrio.

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Mónica se refiere al caso de una joven de 21 años que se encuentra en El Gran Hotel, en Tucumán 570. Hace unos días, la joven estaba por comer una porción de fideos y lo que parecía ser un hongo champiñón estaba “lleno de gusanitos adentro, todo un asco, lo mismo los fideos. Antes de ayer por la noche me habían traído la comida muy mal también”, expresó la paciente en un audio de WhatsApp, en el que recordó: “Pedí por favor si me la podían cambiar porque estaba fea y me dijeron que llamara al gobierno de la Ciudad que eran ellos los encargados”, dijo en referencia a lo que le respondieron desde el mencionado hotel.

“Se llevaron la comida, les pregunté si me podían traer otra, y me respondieron que siguiera llamando, porque no era su responsabilidad. Si no fuera por las pibas de fútbol que me mandaron un delivery, yo ni comía y hacía como dos días que no comía”, agregó la joven, y describió: “Me estaba descomponiendo, las viandas me estaban llegando en un estado horrible”.

Además de ser la entrenadora del equipo, Mónica es una referente barrial y en las últimas semanas está abocada a juntar artículos de limpieza, almacén y ropa de abrigo para ser distribuida de manera solidaria entre los vecinos.

“Al igual que muchas organizaciones sociales que trabajan acá, tratamos de hacer tareas de contención y tapar grandes agujeros del Estado que está ausente”, resumió Mónica, quien analizó que “los casos en el barrio se desbordaron después de que se desatendiera la cuestión del agua. La pandemia puso en evidencia las condiciones indignas en las que vivimos en la ciudad más rica del país”.