El tradicional Vía Crucis en la porteña Avenida de Mayo regresará este viernes con el lema «Cristo quiere la paz» y la presencia del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, tras haber estado suspendido durante dos años por la pandemia de coronavirus.

«La recreación de la vía dolorosa de Jesucristo -de la que supo participar el hoy papa Francisco- se iniciará a las 20 en la intersección de la Avenida de Mayo con Bernardo de Irigoyen», según indicó la agencia de noticias católica AICA.

La procesión recorrerá la avenida hasta llegar a Plaza de Mayo, donde hablará Poli, y luego se hará una oración junto al Cristo yacente en la Catedral metropolitana.

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«Lo volvemos a sacar a la calle otra vez después de dos años de pandemia y de estar dentro del templo y rezándolo solos con el arzobispo; este año otra vez el arzobispo llevará la Cruz Penitencial desde Bernardo de Irigoyen por la Avenida de Mayo, dando la vuelta a la Plaza de Mayo», explicó el rector de la Catedral, presbítero Alejandro Russo.

La manifestación de fe, que llevará en andas una cruz penitencial de 15 metros de largo que pesa 130 kilos, será presidida por el Cristo del Buen Amor y la imagen de la Virgen Dolorosa, que se venera en la Catedral desde 1870.

Como es tradicional, un grupo llevará en andas una cruz penitencial de 15 metros de largo y un peso de 130 kilos, y al igual que años anteriores se sumará otra cruz de iguales características con 140 luces, y la cruz penitencial para los niños.