Un juez del Supremo Tribunal de Brasil, Edson Fachin, anuló todas las condenas contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción y ordenó comenzar nuevamente la investigación en otros fueros debido a la supuesta parcialidad de la Fiscalía y el exjuez y exministro Sérgio Moro.

Fachin tomó esta decisión al hacer lugar a un habas corpus impuesto por la defensa del expresidente Lula en el marco de las causas impulsadas por la hoy cuestionada Operación Lava Jato.

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La decisión monocrática de Fachin, un juez conocido por haber estado alineado a las denuncias y casos impulsados por la Operación Lava Jato, se produjo luego del escándalo generado por la filtración de mensajes que desnudaron lo que Lula y el PT siempre denunciaron: el trabajo conjunto y secreto de los fiscales y el entonces juez Moro para condenar al exmandatario antes de que pudiera competir en las últimas elecciones presidenciales.

Apenas conocida la noticia, el exmandatario brasileño fue saludado por el presidente argentino, Alberto Fernández, mediante su cuenta de twitter.

Lula pasó 580 días preso en la ciudad de Curitiba, capital del estado de Paraná, y tras ser detenido en medio de un operativo que fue transmitido en el mundo entero, tuvo que bajar definitivamente su candidatura.

El exjuez Moro más tarde se convirtió en el primer ministro de Justicia del presidente que triunfó en esas elecciones, el actual mandatario Jair Bolsonaro.

Unas horas antes, en una entrevista que le concedió por zoom al diario El País, había asegurado: “No he de ser necesariamente candidato a presidente, porque ya lo fui. Pero gozo de una gran salud, y Joe Biden es mayor que yo y gobierna Estados Unidos. En 2022, solo tendré 77 años, un chaval. Si en ese momento los partidos de izquierda entienden que puedo representarlos, no tengo ningún problema en hacerlo. El PT, sin embargo, tiene otras opciones, como Fernando Haddad (quien fuera candidato en 2018), y algunos gobernadores. La única posibilidad de que sea yo, porque no voy a disputarlo con nadie, es que la gente entienda que soy el mejor candidato. Si no, me contentaré con salir a la calle para hacer campaña por un aliado nuestro”.

Casi como un adelanto de lo que sucedería, el ex líder gremial expresó con claridad: “La política está en mi ADN, es una parte de mi cuerpo. Cuando esta célula deje de cumplir su función y yo muera, dejaré de hacer política. Fuera de la política, no hay salida para la humanidad, para la democracia, para el crecimiento económico y la distribución de la riqueza. Todo depende de la política”.

El ex presidente también se refirió al 30% de apoyo electoral que aún retiene sigue tiene Jair Bolsonaro, a pesar del manejo sobre la pandemia: “Logró reunir a esa parte de la sociedad que es ultraconservadora, que defiende la pena de muerte y que la gente vaya armada al lugar de trabajo, a esos que rechazan a los negros, los derechos de las mujeres, los LGTBI, los sindicatos… Pero hay un 70% que no está de acuerdo. Y es ese 70% el que garantizará la democracia. Cuando llegue el momento, se van a pronunciar”.

Por supuesto que también fue consultado sobre el rol de las mujeres en la política, el líder del Partido dos Trabalhadores, dijo: “Si hay una persona que ha apostado por las mujeres, ese soy yo. En el PT tuvimos a una presidenta y el 50% de mi partido son mujeres”.