Brasil, el segundo más enlutado del mundo detrás de Estados Unidos, alcanzó las 251.661 defunciones desde el inicio de la pandemia, tras sumar 1.582 decesos en las últimas horas. La cifra superó el récord anterior de 1.554 muertes, registrado el 29 de julio de 2020, informó la agencia de noticias ANSA.

La triste noticia se conoció el mismo día en que se cumple un año del primer caso de la Covid-19 detectado en ese país, cuando la enfermedad le fue diagnosticada a un hombre de 61 años, residente en San Pablo, que había viajado a Italia. El hecho ocurrió el 26 de febrero del año pasado.

Pese a las duras estadísticas, El presidente Jair Bolsonaro aseguró en las últimas horas que el uso de mascarillas para evitar el contagio puede tener efectos colaterales, como perjudicar la “percepción de la felicidad”. “Comienzan a aparecer estudios, no voy a entrar en detalles, sobre el uso de mascarillas: una universidad alemana habla de que son perjudiciales para los niños”, abundó. El mandatario habló sin tapabocas, sentado junto a dos colaboradores en la residencia oficial de Brasilia, desde donde realizó una transmisión en vivo a través de las redes sociales.

“Yo tengo mi opinión sobre las máscaras, cada uno tiene la suya”, insistió Bolsonaro, en declaraciones que reproduce el diario Folha de San Pablo. Dijo además que ya “comienzan a aparecer los efectos colaterales” del tapaboca, y citó “dolor de cabeza, dificultad de concentración, disminución de la percepción de la felicidad, desánimo”. Bolsonaro afirmó que los brasileños “quieren volver a trabajar” y culpó a los gobernadores e intendentes porque “obligan” a las personas a permanecer en sus casas.

En paralelo, los gobiernos de los estados sureños de Santa Catarina y Paraná decretaron el cierre total de la actividad en los próximos días en un nuevo intento por frenar la descontrolada propagación del patógeno. En un comunicado, el Gobierno de Paraná informó que desde mañana hasta el 8 de marzo “queda suspendido el funcionamiento de los servicios y actividades no esenciales en todo el estado”, así como la circulación de personas por las calles entre las 20 y las 5 hora local.

El Gobierno regional justificó las medidas por el “súbito aumento” de los índices de contagios y decesos, así como por la cercanía de un “estrangulamiento del sistema público de salud”. Según los datos de las autoridades locales, la tasa de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) está al 94% y en estos momentos, en Paraná, hay 578 personas esperando una cama.

Santa Catarina se encuentra en una situación similar, aunque no aplicará medidas tan restrictivas: el cierre total de la actividad se limitará a los próximos fines de semana, desde esta noche hasta la madrugada del lunes y del 5 al 8 de marzo, recogieron medios locales y la agencia de noticias Sputnik. En los últimos días, otros estados como San Pablo y Bahía endurecieron las medidas de aislamiento social ante el empeoramiento de la pandemia en el gigante sudamericano, que ya supera los 250.000 muertos y los 10,3 millones de enfermos.