La pandemia de COVID-19 entró en alerta roja en Brasil, provocando el colapso sanitario en 17 de los 27 distritos del país, donde ya se supera el 80% de las UTI (Unidades de Terapia Intensiva). Peor a{un, el estado de Río Grande Do Sul entró en alerta negra, lo que indica sobresaturación del sistema combinado con altísimo riesgo de contagio epidemiológico. Por eso, en la Ciudad de Porto Alegre se lanzó el Comité Popular de Combate al COVID-19, con representaciones del área de salud, organizaciones sociales, políticas y estatales, especialmente concejales de la ciudad y diputados estaduales y nacionales.

Tiempo Argentino conversó con una de las exponentes de ese espacio, María do Rosario Nunes, del Partido Dos Trabalhadores (PT), diputada federal por ese distrito y una reconocida defensora de los Derechos Humanos, cartera que ocupó con rango de Ministra durante la primera presidencia de Dilma Rousseff.

Para Nunes, su presencia “busca marcar el apoyo al Manifiesto del Comité Popular de Combate al COVID-19, especialmente a trabajadoras y trabajadores de la salud y también a académicos e investigadores, así como a sus representaciones sindicales y asociativas, que están buscando una respuesta a semejante situación, tomando el comando de este proceso para proteger la vida de las personas”.

“Nunca estuvo tan claro que una decisión política que está entre la vida y la muerte, se transforma en una sentencia a la muerte -agregó la legisladora- El gobierno de Bolsonaro es una gestión que condena a muerte a millones de brasileñas y brasileños. Los organismos internacionales deberán condenarlo por crímenes contra la humanidad, Las Naciones Unidas o la Organización de Estados Americanos, tienen una preocupación porque Brasil se transforme rápidamente en el epicentro de la Pandemia”. Es as{i que, indic{o, las variables observadas por bancadas parlamentarias y gobernadores muestran que el virus aceleró su trasmisibilidad y su letalidad. “Sin embargo el gobierno desestructuró el SUS (Sistema Único de Salud), bajó las UTI’s y recortó el presupuesto, y los recursos de salud pierden más de 43 mil millones de reales. Y ésto no es una diferencia de enfoque, sino una línea política que lleva a la muerte a las personas”, reseñó.

La ex ministro reconoció que “el pueblo brasileño quiere volver a trabajar, retomar su vida normalmente, sin miedo o angustia2, pero consider{o que eso solo será posible con la vacuna y con auxilio de emergencia. “Mientras Bolsonaro continúe trabajando contra Brasil, provocando la muerte de millares de personas, brasileñas y brasileños continuarán muriendo al tener que buscar su sustento de forma insegura y aumentando la transmisión del virus”, agregó. En tal sentido, y de manera categórica, la diputada sentenció: “La vacuna para Bolsonaro es el Impeachment!”.

Bolsonaro aparece blindado en el Congreso para un juicio pol{itico, pero al ritmo de un colapso sanitario que proyecta un promedio de 3000 muertes diarias para la semana que viene, se suma el alza descontrolada del precio de la gasolina, acompañado con el desplome de las acciones de la Petrobrás, está generando una inflación galopante y una incontrolable desvalorización del Real, por lo que el escenario puede ser cambiante. El decano del STF (Supremo Tribunal Federal), ministro Marco Aurélio Mello, giró a la Cámara de Diputado un pedido de jugamiento a Bolsonaro, tras la presentación del gobernador de Maranhao, Flavio Dino, por lo que no es descabellado pensar una salida adelantada.