Brasil recibió 1 millón de dosis de la vacuna del laboratorio estadouidense Pfizer, el primer lote de un contrato de 100 millones, en la misma semana en la cual el ente regulador brasileño rechazó por falta de seguridad la importación y el uso de la vacuna Sputnik V, contratada por nueve gobernadores opositores al presidente Jair Bolsonaro. El cargamento llegó anoche al aeropuerto internacional de Viracopos, en Campinas, estado de San Pablo, luego de un cambio de estrategia del Gobierno, que el año pasado rechazó la compra de 70 millones de dosis de Pfizer debido a las condiciones leoninas de la farmacéutica, según había revelado el propio Bolsonaro.

Pfizer fue aprobada para su uso permanente en marzo por parte de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) y deberá entregar otras 99 millones de dosis hasta septiembre. De acuerdo con los datos del consorcio de medios de prensa de Brasil, poco más del 14% de la población recibió una primera dosis de la vacuna y menos del 7% las dos. Brasil sufre además una escasez de dosis, con ciudades de al menos 18 estados del país que debieron interrumpir la aplicación de la segunda dosis. El país ha vacunado a 41 millones de personas con las 50 millones de dosis con las que ha contado desde el 17 de enero, el 90% de ellas de la CoronaVac, del laboratorio chino Sinovac, y el resto de AstraZeneca.

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Brasil superó ayer los 400.000 muertos por coronavirus luego de haber sido la nación con más fallecimientos diarios del 9 de marzo al 25 de abril, y está manteniendo un promedio de 2.500 deceso diarios en los últimos 7 días. El Ministerio de Salud distribuirá el millón de dosis de la vacunas de Pfizer este fin de semana en forma equitativa a estados y municipios, y con los sistemas de refrigeración que ésta requiere, en cajas con temperaturas de entre 25 y 15 grados bajo cero. La llegada de las dosis de Pfizer ocurre luego de que Anvisa rechazara la aprobación de Sputnik V por motivos de seguridad médica y falta de documentación. Esto provocó un repudio por parte del fondo ruso que comercializa la vacuna, que atribuyó la decisión a presiones de Estados Unidos sobre el Gobierno de Bolsonaro.

La adquisición de vacunas y el rechazo a comprarlas en 2020 por parte del presidente son motivo de investigación de una comisión parlamentaria del Senado que se instaló esta semana y que ya convocó para la que viene a los cuatro ministros de Salud que tuvo Bolsonaro desde el inicio de la pandemia, incluido el actual, Marcelo Queiroga.