La golpiza de los carabineros fue brutal. La víctima fue un anciano. Fue durante las protestas masivas del pasado domingo. La viralización de las imágenes de la violencia ejercida por los policías contra el adulto mayor desató la furia en las redes sociales y más allá. Este martes, el cascoteado gobierno del derechista Sebastián Piñera debió salir a admitir el uso excesivo de la fuerza por parte de los “pacos” e impulsar una investigación.  

Las imágenes difundidas una y mil veces en las redes sociales y principales portales de noticias trasandinos muestran cómo el pasado fin de semana dos policías reducen a Patricio Bao, de 69 años, en las cercanías de la Plaza Italia (rebautizada Dignidad por los manifestantes) antes de propinarle la feroz golpiza pese a que el hombre no se resistía. El hecho se produjo en el marco de las protestas masivas realizadas por colectivos feministas y disidentes, en el marco de la conmemoración del 8M. 

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Durante el ataque, un grupo de mujeres intentaron defender a Bao. Le gritaban a los policías “puede ser tu papá, puede ser tu abuelo”. Pero fueron violentamente empujadas por los miembros de las fuerzas antimotines, mientras uno de los policías reducía al anciano con un brazo sobre su cuello, hasta dejarlo luego ensangrentado en el suelo. Bao que debió recibir diez puntos de sutura en la cabeza y cuatro en el párpado. En una entrevista sostuvo que, después de haber sufrido la feroz golpiza y mientras intentaba reincorporarse, “ellos siguieron insistiendo y no habiendo una necesidad de seguir agrediéndome”.

La veloz viralización del video y el rechazo popular ante la crudeza de las imágenes reproducidas decenas de miles de veces en Twitter, Facebook e Instagram en todo el mundo, hizo reaccionar al gobierno de Piñera, primero a través de su ministro de Justicia, Hernán Larraín, quien calificó lo ocurrido como “brutal”, aunque matizó que espera que se reúnan los antecedentes para tener “un juicio exacto”.

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Luego el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, reconoció un uso “excesivo de la fuerza” y pidió a Carabineros celeridad en la investigación del caso. El ministro precisó que se ha dispuesto “una investigación interna para determinar las responsabilidades” y “se han entregado a la Fiscalía los antecedentes, partes policiales e imágenes conocidas para que determine la existencia de eventuales responsabilidades”. Por su parte, la Fiscalía Centro Norte, en tanto, abrió una investigación de oficio para indagar la agresión.

Finalmente, mientras el escándalo escalaba y las redes denunciaban el hecho, Carabineros se refirió a la denuncia a través del general Enrique Monras, jefe de Zona Metropolitana Oeste, quien indicó que “este es un hecho que ocurrió en el contexto de ataques violentos a nuestro personal”. Y agregó que “Carabineros rechaza cualquier tipo de violencia y, en virtud de nuestro compromiso, transparencia y respeto a los derechos humanos, nos vemos en la obligación de aportar antecedentes adicionales a los que han sido difundidos, de manera que la ciudadanía conozca el origen y contexto de este caso”.