Estados Unidos mantiene la presión en torno de Taiwán y además de adelantar una “hoja de ruta ambiciosa” sobre la relación comercial con Taipei amenazó con realizar nuevos cruces aéreos y marítimos en el estrecho que separa a la isla del continente, en el marco de la escalada que se profudnizó con la visita de la número 3 en la sucesión presidencial, Nancy Pelosi. El anuncio corrió por cuenta de Kurt Campbell, coordinador de la Casa Blanca para asuntos de la región Asia-Pacífico, quien también se quejó de “acciones provocadoras” de Beijing, aunque al mismo tiempo dijo que espera mantener canales de diálogo con el gobierno de Xi Jinping. En ese clima tenso, la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado chino presentó un nuevo “libro blanco” en el que afirma que no tolerará las actividades separatistas de la pequeña isla y no dudó en deslizar que usaría la fuerza de ser necesario para defender la integridad territorial.

El material, titulado «La Cuestión de Taiwán y la Reunificación de China en la Nueva Era», fue presentado este miércoles y allí se manifiesta la estrategia de Beijing para sostener el objetivo de recuperar la soberanía plena de ese territorio. «Somos una China, y Taiwán es parte de China. Es un hecho indisputable apoyado por la historia y la ley. Taiwán nunca ha sido un Estado. Su estatus como parte de China es inalterable», destaca el texto.

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Se trata del tercer libro blanco sobre Taiwán desde que China continental fue reconocida como única representante del milenario país por el concierto de las naciones, a fines de los años 70.  El primero data de agosto de 1993 y el segundo en febrero de 2000, y en ellos se exhiben los principios elementales y las políticas relativas a la isla, donde en 1949 se refugiaron las tropas nacionalistas que habían combatido a la revolución maoísta, al mando del general Chiang Kai-shek.

En esta ocasión, desde Beijing responden no solo a la ofensiva directa de la Casa Blanca y el Capitolio, representado por Pelosi, sino a un libro blanco de previo de Japón sobre Defensa, de fines de julio pasado. Allí, según protestó oficialmente la cancillería china, “se denigra la política defensiva, el desarrollo económico normal y la legítima actividad de China en el mar, así como exagera la llamada amenaza china», dijo el portavoz de la cartera de Exteriores, Wang Wenbin en una rueda de prensa. Para Japón, es muy probable que China se lance a una invasión y advierte que China está creando un «ejército de primera categoría» y aumenta el presupuesto de defensa con personal, armas convencionales y nucleares.

Mientras tanto, el gigante asiático acrecienta su influencia regional y mundial y esta semana el ministro de Exteriores de Corea del Sur, Park Jin, analizó con su par chino, Wang Yi, la gestión de cadenas de suministros y avanzaron hacia coincidencias sobre Corea del Norte. «La paz y la estabilidad en la península de Corea enfrentan graves amenazas sin precedentes», puntualizó Park, quien al cabo pidió gestiones para que Pyongyang regrese al diálogo con los vecinos del sur.

Simultáneamente el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, declaró al South China Morinig Post que quisiera hablar directamente con Xi para conversar sobre la guerra contra Rusia. Zelenski reclama desde el 24 de febrero que China se sume a los países que sancionaron a Rusia por la invasión. Si bien China condenó la operación militar -entiende que vulnera la integridad territorial de Ucrania- no fue partícipe de los castigos económicos. Y antes aun, el 4 de febrero, había firmado un acuerdo de amistad con Rusia.

Aunque no hay aún confirmación oficial, tanto la agencia italiana ANSA como el diario británico The Guardian aseguran que Xi Jinping viajará en los próximos días a Arabia Saudita para mantener una cumbre con el hombre fuerte del régimen, el príncipe Mohamed din Salman.

El rol que juega China en el mundo actual también se ve reflejado en el impacto que causó el retiro de todo tipo de colaboración y cooperación con Estados Unidos a raíz de la visita de Pelosi. Entre los temas más importantes de los que China se baja figuraba el acuerdo sobre cambio climático.

Militantes ambientales y pacifistas registraron este hecho y reclamaron al gobierno de Joe Biden por las consecuencias de la problemática gira para acordar algún avance en la cumbre climática, la COP27, que se desarrollará entre el 7 y el 18 de noviembre en Sharm el Seij, Egipto. Para ello, recuerdan que apenas hace un año el enviado estadounidense, el demócrata John Kerry, firmó una declaración conjunta con su par chino Xie Zhenhua en el que se comprometieron a fortalecer el Acuerdo de Paris y adoptar «estrategias a largo plazo destinadas a cero emisiones netas de GEI».

“Hacemos un llamado a la Casa Blanca y al Departamento de Estado para que se disculpe con China por aumentar innecesariamente la tensión en Asia Pacífico”, indica el Proyecto de Militarismo y Crisis Climática de Veteranos por la Paz (CCMP). “EE UU mantiene más de 200 bases militares, estaciona decenas de miles de tropas y realiza cientos de ejercicios militares para prepararse para la guerra contra China”, alerta a continuación.   «